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Ernesto Aguilar-Álvarez Bay

 

Adentrarse en la vida y misterios de los faraones y habitantes del antiguo Egipto, a más de 4 mil años de su existencia, siempre ha resultado fascinante.

Conocida como capital egipcia, la ciudad de El Cairo alberga un número amplio de los monumentos más importantes del país. Con cerca de 165 mil visitantes al año, el museo es considerado uno de los diez más importantes a nivel internacional.

El edificio no se construyó sino después de varios sucesos que marcaron la necesidad de contar con él. Todo se originó en 1835, cuando el gobierno instituyó el Servicio de Antigüedades de Egipto, tratando de detener el saqueo frecuente a los sitios arqueológicos y organizar, al mismo tiempo, una exhibición de los objetos que integraban la colección que ya era de su propiedad. Veintitrés años más tarde, un primer museo fue abierto en Boulaq. Las piezas ahí instaladas fueron fruto del trabajo de un arqueólogo francés, August Mariette. Esta colección se transfirió, en 1880, a un anexo del Palacio de Gisa, del entonces gobernante de Egipto, Ismail Pasha.

Por fin, en 1900, se construyó, en la Plaza Tahrir, el actual Museo de El Cairo –o Museo de Egipto– en estilo neoclásico diseñado por el arquitecto Marcel Dourgnon. Se reunieron ahí las piezas que pertenecían al museo de Boulaq y el patrimonio que se hallaba bajo el resguardo del Servicio de Antigüedades de Egipto.

Considerado una joya arquitectónica, el Museo cuenta con más de 120 mil objetos clasificados: vasijas de piedra, objetos funerarios de la época predinástica, estatuas, pinturas, relieves, muebles del Imperio, artefactos de tumbas pertenecientes a reyes y miembros de familias reales, incluyendo tres mil quinientos objetos del gran tesoro de la tumba de Tut-anj-amon, mil setecientos de los cuales están en exhibición.

La librería del museo, abierta al público desde 1902, se especializa en la antigua civilización egipcia, orientada a las ramas de historia, matemáticas, artes, literatura y medicina.

Gracias a las últimas expediciones arqueológicas en el área, se han encontrado muchos más objetos y momias reales de los que puede contener y exhibir el actual edificio. Se pensó entonces en edificar un segundo museo al que se llamará «Gran Museo Egipcio de El Cairo» con una colección inicial de, cuando menos, 100 mil objetos. Aunque no ha finalizado su construcción, se prevé una inauguración parcial a mediados de 2018.

Dividido en tres galerías, el nuevo Museo –que comenzó a construirse en 2002, diseñado por Heneghan Peng Architects– tendrá un área de exhibición de 93 mil metros cuadrados y mostrará desde el reino antiguo de los faraones, hasta el periodo grecorromano.

Contará con espacio de exposición, salas de almacenamiento y archivos, un centro de conferencias, un museo para niños, restaurantes, cafés, edificios auxiliares y un jardín botánico inspirado en la época de los faraones.

Se estima que pasarán por él 5 millones de visitantes el año de su inauguración, algunos de los cuales podrán alojarse en el nuevo hotel boutique, que tendrá vista a las pirámides de Keops y Kefrén, ocho restaurantes y un centro comercial.

En la entrada, la estatua de Ramsés II dará la bienvenida al visitante. Una de las más grandes atracciones del nuevo Gran Museo será la exhibición de piezas del ajuar funerario de Neb-jeperu-Ra Tut-anj-Amón, que se exhibirá por primera vez desde que el egiptólogo Howard Carter descubriera la tumba del niño-rey.

A sólo dos kilómetros de las pirámides de Gisa, el nuevo Gran Museo de El Cairo se alzará como símbolo de la reconstrucción turística del país y la búsqueda del equilibrio entre el pasado y la modernidad.