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Quien dirige una obra del séptimo arte tiene una personalidad, una experiencia de vida y una forma de ver el mundo. Todo ello se refleja en cada una de sus producciones.

 

En 2009, la cinta El Estudiante, alcanzó récord de entradas para una película mexicana. En ese momento, el nombre de Roberto Girault comenzó a asociarse con la idea de un joven director de cine con visión centrada, real y amable sobre México y la vida… a pesar de los obstáculos.

En una amena charla con el equipo istmo, Girault menciona las habilidades necesarias para dirigir una pieza del séptimo arte, en la que confluye la creatividad, la innovación y la inventiva. Deja ver que el mayor reto, y el que más orgullo genera, es el orquestar tales elementos y un equipo de desarrollo, comprometido con la historia y el objetivo final.

El director de una película no actúa, ni compone el soundtrack; sin embargo, su presencia es imprescindible porque hace la diferencia entre una buena y una mala película. ¿Qué características y cualidades debe tener un director cinematográfico?
Lo esencial en una película es la historia; en segundo término, para que ésta llegue al público, necesitas a alguien que sepa narrarla bien. Ése es el quehacer del director: cuenta una historia a través del lenguaje cinematográfico.

A pesar de que él no sea un experto en cada área, sabe cómo deben trabajar los encargados de los diversos departamentos para contar de manera atractiva la historia. Todo es importante para que el público viva la experiencia. El cine no es más que transmisión de experiencias. Una buena película te lleva a vivir la misma experiencia del protagonista: te hace odiar como él, amar como él, llorar como él. Ésa es la experiencia que debe transmitir el director, empleando todo lo que tenga en sus manos: la música, los efectos de audio, el trabajo de los actores, los movimientos de cámara, la iluminación, el vestuario, todo, a fin de sumergir al espectador en la trama.

Si el público no vivió la experiencia, el director no contó la historia, no realizó su función.

 

Desde tu perspectiva y experiencia,¿qué es lo que más vende en el cine? ¿Los protagonistas, el director, la historia, los efectos especiales…?
Al final del día, lo que hace taquillera una película es el producto mismo. Es la historia bien contada y con un adecuado lenguaje cinematográfico. El cine es como el ajedrez: la historia es el rey, y el cómo contarla y desarrollarla, es la reina. A la larga, eso es lo que perdura y posibilita que una película sea redituable y genere utilidad.

Siempre se busca que la película se arrope en una buena mercadotecnia, buenos actores que la gente desee ver; que perdure en cartelera y eventualmente sea rentable. Pero si la obra no es sólida en contenido y en cómo se cuenta, los actores y la mercadotecnia son poco más que una llamarada.

 

¿Un mismo guion puede contarse de manera distinta, dependiendo del director?
Así es. Una misma historia posee distintos puntos de vista. Un director puede contarla de manera dramática, otro de manera cómica, etcétera. Un ejemplo son los remakes: cintas con la misma historia pero con visiones distintas.

 

¿Cómo es tu «voz» al contar historias?
Busco ser lo más realista posible: que los actores sientan reales a sus personajes, no superficiales. Mi intención no es manipular al público, sino procurar que experimenten algo por aquello que está sucediendo en la pantalla, no por todos los adornos que se le incluyen.

 

¿Qué sensibilidad necesita el director para conocer el mercado al cual desea dirigirse?
En la ecuación hace falta otra persona, que también juega un papel esencial: el productor. Él es quien generalmente escoge y contrata al director, según cómo percibe la película.
Cuando un buen productor lee un guión o un libro, distingue si es una cinta que podría ganar un Óscar, o si servirá para atraer fácilmente al público femenino o a los jóvenes, o si funcionará como thriller o como una gran cinta de acción. Debe percibir cómo debería contarse. Busca entonces al director idóneo que tenga esa «voz», que transmita la historia como él la concibe.

El director tiene una personalidad, una experiencia de vida… y todo ello lo lleva a proyectar sus películas de cierta forma. Martin Scorsese, por ejemplo, siempre vivió en los barrios de Nueva York, en el Bronx, entre edificios de concreto, cerca de la mafia italiana. Spielberg creció en Kansas, en un rancho, rodeado de naturaleza. Así es su forma de comprender la vida; por eso, también, la concreta sensibilidad de uno y otro. De tal forma que, si mi historia es de mafia, con un tono sórdido, fuerte, quizá acuda a Scorsese: él entenderá esa historia. Si deseo filmar una historia romántica, de aventura, Spielberg tendrá la sensibilidad que necesito.

Todo depende de lo que quieras hacer con la película. En el cine de autor, por ejemplo, el director deberá poseer una vena artística peculiar, que comprendan sólo personas intelectuales que sepan adentrarse en la sensibilidad del director: lo que siente, lo que lleva en la sangre, pues así lo narrará.

En mi caso, busco la forma de hacer algo que llame al público, lo atraiga y lo haga emprender un viaje de dos horas viviendo plenamente experiencias ajenas.

 

¿Cómo debe ser una historia para que resulte relevante en concursos internacionales?
Primero, tiene que estar bien contada, que se entienda de principio a fin. En segundo lugar, que los personajes sean entrañables, sinceros, que evoquen algo en la audiencia y donde ella se vea reflejada. Que sean un espejo de la realidad que se está contando.

Si los personajes son sinceros, por más que la película sea lenta, nunca será aburrida. Puedes contar la historia de ciencia ficción más extraña y, sin embargo, hacerla creíble. Es el gran reto, que la audiencia se identifique con los personajes.

 

A qué le darías más peso, ¿al personaje o a la historia? Si falla alguno de los dos, ¿cuál sería más notorio en el éxito o fracaso de la película?
Creo que la historia sustenta a la película. Es más fácil tener una muy buena historia con malos personajes, que una mala historia con buenos personajes. Si tenemos muy buenos personajes pero la historia es mala, no recomendarás verla: no te dejó nada. En cambio, una muy buena historia potencia a los personajes. Yo diría que una historia es buena porque los personajes son buenos, son interesantes. Van de la mano.

 

¿Qué etapa de la producción cinematográfica demanda mayor creatividad? ¿Se relaciona con un buen presupuesto?
Yo diría que las ideas fluyen mejor cuando no tienes presupuesto, pues debes ser más creativo.

La etapa de la película que exige mayor creatividad es la de preproducción, es decir, cuando preparas todo. Si tienes esta etapa cubierta adecuadamente, todo lo demás fluye perfectamente bien. En la preproducción conversas con tu equipo, con los directores de cada área, para explicarles cómo deseas narrar la historia. Tienes la gran oportunidad de intercambiar ideas.

En la producción, todo el mundo ya sabe qué hacer y está convencido de realizarlo. Nada más se trata de arreglar detalles. Si en la etapa de producción te detienes a considerar que es mejor hacerlo de otra forma, tienes que asumir que eso implica cambiarlo todo y se reflejará en desperdicio de tiempo y dinero.

Me gusta tener todo muy bien estudiado, meditado y revisado en la preproducción. Es la etapa donde debe fluir toda la creatividad.

 

¿Qué momento disfrutas más?
La filmación. Ahí haces magia. Aunque irónicamente es el momento que más se sufre, porque tienes la presión del tiempo y deseas que todo fluya, que tu equipo esté bien integrado con un fin en común: sacar la película adelante. Como director, lideras a todo un ejército que cree en ti. En la etapa de edición, eres tú con el editor: arreglas, ordenas todo lo que ya se hizo. Es un periodo crucial. Pero me gusta más cuando estás trabajando con todos, sacando a flote el proyecto.

 

¿El avance tecnológico, como el que existe para efectos especiales, propicia la innovación y la creatividad?
No. La creatividad siempre está. La tecnología te ofrece posibilidades de atreverte a más, de contar historias que antes no contabas porque no había forma de hacerlo y sólo se quedaban en los libros.
Con los efectos especiales se plasma la imaginación del director en la pantalla; justamente como él entiende la historia para poder expresarla a la audiencia. Sin la tecnología le mostraríamos sólo un pequeño destello de lo que podría ser. No es que la creatividad crezca con los efectos especiales; éstos son, más bien, instrumentos para contar más historias y llevarlas más lejos.

 

Dado el boom de Netflix y otras plataformas, ¿existe más competencia o beneficia a la producción cinematográfica?
Nos beneficia mucho. Son otras ventanas de exhibición y buscan contenido. Y nosotros creamos y producimos contenido. Entre más ventanas, medios de venta y mercado existan, habrá más necesidad de nuestro quehacer y más posibilidad de producirlo. En cuanto a las desventajas, al abrirse muchas ventanas de comercialización, surgen más productores y directores, y se exhiben más películas. Quienes estaban dormidos despiertan. A las plataformas que mencionaste y a muchas otras, les llega una gran cantidad de productos y, por lo mismo, nuestro mercado se va haciendo más exigente, hay que adaptarse y saber qué se está buscando para «entrarle» a todo.

 

¿De qué manera te ha servido tu formación teatral para construir historias en el cine?
Más que para construir historias, me ha servido para dirigir películas. El teatro es la base. En él aprendes cómo dialogar con los actores. Es todo mucho más natural y orgánico. En el teatro, el punto focal es la historia. Sí, tienes escenografía y otros elementos, pero al final el público desea oír una buena historia. En el cine, a veces, las personas se emocionan con la música, con los efectos especiales y no perciben que con lo que realmente se están emocionando es con la historia.

En el teatro es al contrario. Las personas se emocionan directamente con la historia. Pueden darse cuenta de que existe una música excelente, pero es la historia la que los conduce.

 

¿Cómo se beneficia la sociedad con las producciones cinematográficas?
La sociedad se beneficia desde muchos puntos de vista. La cultura es el alma de un pueblo y el cine es una ventana increíble para la cultura. Creo que a través del cine puede elevarse el espíritu patriótico, social, cívico. Qué decir de los ideales morales, de los ideales ciudadanos. La influencia del cine en la sociedad está comprobada históricamente, positiva y negativamente. Por eso Hitler empleaba el cine para motivar a sus seguidores. En Estados Unidos, por ejemplo, el cine trata muchas veces de temas sociopolíticos.

En este momento, el cine es un instrumento vital para mantener, comprometer y cultivar la cultura y, así, fomentar el crecimiento de un país. No estoy refiriéndome en este momento a la parte económica, sino a la social y moral. El cine eleva el espíritu. Las historias bien contadas pueden ser muy motivantes, posibilitan la reflexión social: cuando uno ve estas cintas sale del cine con un espíritu y un ideal distintos, con ganas de crecer y levantar un país.

Desde el punto de vista económico, el cine es como una construcción. Existen muchísimos elementos a su alrededor: guionistas, mercadotecnia, publicidad, promoción, salas de cine, locaciones… Cuando estás filmando en una ciudad o en un pueblo surge una derrama económica directa e indirecta. Existe, también, la promoción que el cine puede hacer de un país en el extranjero, y ello puede generar inversiones, turismo, entre otras cosas. El cine es un instrumento muy importante para un país.

 

¿Cómo percibes este momento de la industria cinematográfica mexicana?
Está creciendo muchísimo. Hay bastante producción de películas, de series. Creo que el instrumento del estímulo fiscal ha sido una maravilla para el fomento del cine, con lo bueno y con lo malo que conlleva, y pudiendo mejorar todavía. Pero es un hecho innegable que despertó a una industria dormida y motivó a mucha gente.

En México se está haciendo cine y series como nunca antes. En algún momento todo el efecto Netflix dañó al país, pero después ha provocado un surgimiento de la industria. Por otro lado, el país tiene dos grandes empresas en la exhibición de cine: Cinépolis y Cinemex, que han motivado directa e indirectamente la producción, porque desean acercar el cine a todo el público, y esto es muy bueno para todos.

¿Te has enfrentado al error en tu carrera?
Sí. Muchas veces. Siempre representa un golpe muy fuerte. Pero de los errores se aprende. Te levantas y sales adelante. No te garantiza que no vuelvas a cometer otro, ni que vayas a salir bien del error cometido, ni siquiera que vayas a salir, pero si lo analizas, comprendes, y aceptas con humildad, maduras. Al madurar aprovecharás lo aprendido y podrás mejorar. Lo que no debemos hacer es tomar a la ligera ningún error.