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El acceso al deporte aviva la esperanza de los jóvenes hacia el progreso y acelera la recuperación de comunidades tocadas por la violencia.

 

México, con sus extensos litorales, abundantes recursos y una población con cuantiosas destrezas y enorme potencial para prosperar, ¿qué necesita para desarrollar un mayor crecimiento económico? Sin duda, seguridad para los ecosistemas empresariales. Los empresarios generarán mayor valor económico y social, en la medida que sus entornos sean más propicios a la actividad económica.
Gobierno, empresa y sociedad forman una ecuación para mejorar la calidad de las ciudades y por tanto, un mejor tejido social.

Azotada y golpeada por sus altos índices de violencia, Ciudad Juárez, Chihuahua pasó de ser una de las ciudades con mayores índices de delincuencia a, desde 2015, una ciudad en francas vías de recuperación y fortalecimiento económico.

Hacia el combate de la violencia
Sería ingenuo pensar que existe una sola fórmula para eliminar el problema de la violencia; combatir la inseguridad es una estrategia nacional a la que se suman una serie de iniciativas que buscan reforzar y preservar en el tiempo las mejores prácticas para este fin.

Otro camino es el de promover acciones que cohesionen a los integrantes de una comunidad, a través de un sano uso del tiempo libre. Así, actividades como la recreación, el arte, la cultura y el deporte apoyan estos enfoques para reducir al mínimo cualquier oportunidad para incurrir en delitos y actos violentos.

El deporte, históricamente hablando, ha sido un gran medio para construir cohesión social, y especialmente, una forma para que los jóvenes encuentren otras ilusiones y proyectos.
Tres casos muy sonados fueron, por ejemplo, el de La diplomacia del ping-pong a principios de los 70, cuando Estados Unidos y China reestablecieron sus relaciones durante un intercambio de partidas de tenis de mesa; luego, en 1995, la unión que propició Nelson Mandela del equipo nacional de rugby sudafricano durante el Apartheid para, así, impulsar la imagen internacional de la región; y, en 2011, el lanzamiento de la campaña gubernamental GREAT Britain durante los Juegos Olímpicos de Londres para avivar la percepción de prestigio y reputación del país en el exterior.
El deporte, además, puede practicarse por diversas razones, sin embargo, en su ejercicio están mezclados varios objetivos: diversión, auto mejora y competición; según el proyecto de las Naciones Unidas, El deporte como instrumento de prevención del uso indebido de drogas.

En México, bajo este enfoque, un grupo de empresarios de Ciudad Juárez se preguntó de qué manera podría contrarrestar los efectos colaterales de la inseguridad y limpiar el terreno para el pleno desarrollo de la ciudad. En entrevista, Rodrigo Cuarón, vicepresidente administrativo del FC Juárez, club de Los Bravos, relata que fue durante una reunión de la organización «Desarrollo económico de Ciudad Juárez», cuando junto a otros empresarios comenzó a «pelotear’» algunas ideas. «La inseguridad era un tema que no podíamos dejar de mencionar, pues su alto índice lesiona cualquier esfuerzo de una ciudad por crecer».

Fue en el futbol soccer donde encontraron una respuesta.

«Nosotros buscábamos recurrir a un deporte accesible a muchos para cambiarle la imagen a Juárez y en el futbol encontramos componentes muy positivos: es muy fácil de comprender y promueve trabajo en equipo, compañerismo, liderazgo y sacrificio».

 

Dos naciones, un propósito
Ciudad Juárez, con sus 1.4 millones de habitantes, es la zona metropolitana más grande entre México y Estados Unidos. A un lado se erige El Paso, Texas, ciudad de la que sólo los separa un río.
Más de 40 parques industriales comprenden la vida económica de la ciudad, entre los que destacan principalmente empresas dedicadas a los sectores médico, electrónico y automotriz.

Las ciudades trabajan juntas; las familias viven aquí y allá, como una misma región. «Ir y venir en el sector empresarial está transformando nuestra forma de ver a la región, como una misma y no dos ciudades separadas», comenta Cuarón. Este tipo de dinámicas la asimilan muy bien las ciudades fronterizas, para las que reafirmar vínculos culturales se ha vuelto indispensable y muy natural dentro de sus propósitos. «Si a El Paso le va bien, a Juárez, también».

Así como en otras ciudades, los empresarios de Juárez aspiran a una región mucho más integrada; con mejor calidad de vida, mejor seguridad y unida por objetivos en común
Rodrigo Cuarón relata cómo al salir «del bache» en 2015, los empresarios se propusieron apostarle al desarrollo. Un ánimo de espíritu emprendedor para mejorar los temas que inicialmente los llevaron a sufrir altos índices de delincuencia, los llevó a buscar una comunidad fortalecida. «Si ya logramos esta transformación, es momento de aprovechar para fortalecernos, hacer negocios, aportar a nuestra juventud, educar a nuestra niñez».

La ciudad ha visto en el deporte una oportunidad para reenfocar a su sociedad. Así nació el equipo de futbol Los Bravos de Juárez, en la búsqueda de crear un símbolo en común. Porque una población ocupada y con propósitos dificulta el acceso a la delincuencia organizada.
Bravos es un proyecto que surge pensando en grande, pero actuando paso a paso. En sus inicios, se definió como un equipo de ascenso; afirma Rodrigo Cuarón: «En ese momento, ni siquiera pensábamos en la primera división».

En las reuniones concertadas, los empresarios tomaron como referencia la transformación que estaba llevando a cabo en El Paso, el grupo Mountain Star Sports Group, que opera equipos de béisbol Triple A. Con el fin de tener autonomía, formaron una sociedad y compraron una franquicia propia, primera en su tipo en la ciudad.

Por su seriedad y compromiso con su comunidad, los equipos de CF Monterrey y Tigres han sido un modelo a seguir para Los Bravos. Y como ciudad fronteriza, Tijuana también ha marcado su influencia, al atraer muchos aficionados de EUA; Ciudad Juárez reúne condiciones similares de las que puede echar mano, con un gran mercado del otro lado de la frontera.

Practicar un deporte, en este caso el futbol, ha sido considerada una excelente escuela de valores, especialmente para deportistas más jóvenes y en periodo de formación, momento en que absorben con mayor velocidad las experiencias vividas. Es este tipo de actividades que proporcionan a los niños una oportunidad de convivencia que los aleje de la violencia.

Bravos nace con ese propósito y así lo imprime en su misión, en la que se reconoce así mismo como un equipo «[…] con responsabilidad social. Símbolo de unidad y arraigo. Ejemplo para las familias, jóvenes y niños, contribuyendo a mejorar la calidad de vida y la felicidad en la región de Juárez y El Paso»; talento comprometido dentro y fuera de la cancha, acompañado de servicio a la comunidad y entusiasmo por salir adelante.

En marzo de este año, FC Juárez dio un paso más para enraizar su compromiso con la juventud al abrir la Escuela Bravitos, para niños de seis a doce años, y que sigue la misma metodología de las fuerzas básicas, orientada a formar mejores personas, así como jugadores competitivos que lleven en alto el nombre de la ciudad.

El proceso de las fuerzas básicas fue veloz. En su formación se esperaban 1,500 jóvenes en un mes, sin embargo tuvimos que cerrar la convocatoria pues en cinco días ya contábamos con 4,200 inscritos, la mayoría de Ciudad Juárez, sin embargo también había personas inscritas del resto de Chihuahua y de otros lugares del norte del país. Dichas iniciativas sirvieron para formar el equipo de tercera división, que por ahora está invicto y en primer lugar nacional de entre 212 equipos.

Los resultados, sin embargo, son mucho más sostenibles cuando se da esa comunión entre lo deportivo, lo social y también lo económico. «Hay que impulsar a Juárez; todos los accionistas somos de aquí, de aquí comemos y es momento de regresar todo lo que nos ha dado».

Hoy el equipo cuenta con una alianza con ESPN, quienes poseen los derechos de transmisión de Bravos. A través de ésta y otras estrategias, poco a poco la ciudad avanza en el objetivo de prestigiar su imagen con ayuda del deporte y con empuje de los medios de comunicación.

Recuperar la esperanza en el progreso
Recientemente, Ciudad Juárez fue reconocida por la Fundación Rockefeller como «una ciudad resiliente», inclusive ha llegado a compararse con Berlín, que ha logrado levantarse de los escombros y transformar sus retos y dolor en fuerza.

La ciudad forma parte de una red de ayuda para promover soluciones de la mano de los sectores público, privado y otras organizaciones, como planeación financiera, acceso a tecnologías y desarrollo de estrategias que le permitan a las ciudades afrontar problemas de tipo social y económico e, incluso, crisis naturales. En el caso concreto de la ciudad, según la Oficina de Resiliencia en Juárez, los temas emergentes que se traducen en tensiones crónicas son: pobreza, desempleo, inseguridad, feminicidio y clima extremo.

Además de las iniciativas para contrarrestar los efectos de estos retos, es la gente la verdadera impulsora del cambio. Rodrigo Cuarón se expresa así de su ciudad: «Tenemos una calidad de personas que no se da fácilmente en otros lugares. La gente aquí es muy trabajadora y ‘echada para adelante’».

El rol de los empresarios de Ciudad Juárez y de El Paso, no se ha limitado a lamentar la situación que se ha experimentado en aquella tan importante zona del norte de México, se han unido, han invertido en la construcción de un mejor tejido social. Desde la empresa se puede generar valor social, Bravos es un buen ejemplo.

Es hacer vivos los valores y conectar a la comunidad física y emocionalmente con el respeto, el trabajo esforzado, compañerismo y honestidad, entre otros valores que son base y fundamento de cualquier sociedad valiosa.

Y, quizá lo más importante, esta iniciativa es una forma de reavivar en los jóvenes la esperanza por el progreso.


 

Ser «Bravo es ser de Juárez

Cuando lanzamos el equipo salimos con el nombre de FC Juárez, pero por ser un equipo de la región a continuación lanzamos un plebiscito para que los habitantes de la ciudad, a quienes nos debemos, definieran opciones para los colores, logotipo y nombre. La convocatoria se lanzó por internet.

«Bravos» habla de nuestra manera de ser, de nuestra idiosincrasia y la resiliencia que caracteriza a nuestra gente; también al guardar cercanía al río Bravo. Por ello, Bravos resultó ser el nombre que se eligió, animado por «Benny Bravo», la mascota del equipo cuyo nombre también se escogió para que los aficionados en ambos lados de la frontera pudieran recordarlo con facilidad y resultó del diminutivo de Benito, con referencia a Benito Juárez, figura clave en la ciudad y nombre del estadio de futbol, casa de Los Bravos.

Rodrigo Cuarón
Vicepresidente Administrativo del Club de Futbol Los Bravos de Juárez