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Detrás de cada obra magna existe una mente visionaria. Con proyectos tan celebrados como las Galerías Lafayette en Berlín o la construcción de la Torre Agbar en Barcelona, y galardonado con el Gran Premio de Arquitectura 1987, Jean Nouvel (Francia, 1945) se dio a la tarea de diseñar otro excelso proyecto: el museo universal del mundo árabe. El Louvre Abu Dabi, es el primero de su clase en los

Emiratos Árabes y combina el diseño francés con la herencia árabe. Nouvel, arquitecto contextual, no podía crear en la región un museo donde no estuvieran presentes las raíces árabes.

El museo es un faro que muestra los logros culturales de la humanidad, desde la prehistoria hasta la actualidad. Los visitantes realizan un viaje en 12 capítulos que incluyen el nacimiento de los primeros pueblos, las regiones universales, la cosmografía, el arte de las cortes reales y el mundo moderno.

Jean Nouvel pretendió hacer del museo una oportunidad para el entendimiento cultural. Con una celosía de acero inoxidable y aluminio, con capas de patrones en forma de estrella que permiten entrar al sol, redondeó la estructura con una cúpula flotante de 180 metros de diámetro y 7,500 toneladas que cubre el complejo. El museo se distingue entre los 55 cubos blancos que albergan el restaurante, las galerías y el resto de zonas comunes, a lo largo de 64,000 metros cuadrados. Gracias a un sistema hidráulico, inspirado en la antigua ingeniería árabe, el agua fluye entre las galerías internas y externas.

La estructura del museo se inspira en la cultura y la tradición, combinando el color blanco, las formas geométricas y la estrechez de las calles de los zocos. Se localiza dentro del Distrito Cultural, sitio donde está proyectada la construcción de un Guggenheim y un museo nacional.

Nacido entre el mar y el desierto, en la isla de Saadiyat, el museo se inauguró el 8 de noviembre de 2017. En realidad, sus orígenes se remontan a 2007 cuando los Emiratos Árabes Unidos decidieron desarrollar con Francia una nueva institución cultural y acordaron arrendar la marca «Louvre» por 464 millones de dólares, durante 30 años. Su historia es la que acompaña a toda obra colosal: un camino plagado de contratiempos. Cinco años de retrasos en la construcción, debidos a la caída del precio del petróleo, la recesión económica, las tensiones políticas regionales y los extensos debates entre los franceses sobre el préstamo de tesoros nacionales a Medio Oriente. Una vez construido –y superadas todas las crisis– el Museo recibió obras notables, como La estación Saint-Lazare realizada por Monet en 1877; la pintura de Napoleón cruzando los Alpes a caballo de Jacques-Louis David; un autorretrato de Van Gogh; esculturas de Rodin; el retrato de Leonardo da Vinci, La Belle Ferronnière; varias Ninfas de Mármol de Versalles; una cabeza de Buda; páginas del Corán Azul y la fuente de luz Al Weiwi. De las 600 obras de arte, la mitad pertenecen al propio museo y el resto fueron cedidas por 13 museos de Francia.

En palabras del arquitecto: «El Louvre de Abu Dabi se convierte en objeto de un paseo urbano, un jardín en la costa, un oasis de relax. Es arrojar luz sobre el día y la noche. La armonía estética de un precioso santuario del arte». Éste es el Louvre de Las mil y una noches.


 

Los números de una obra fantástica
97,000 metros cuadrados: el área edificada total del museo
6,400 metros cuadrados: el espacio de la galería permanente del museo
8: la cantidad de capas en su cúpula
180 metros: la longitud de su cúpula
7,500 toneladas: el peso de su cúpula
7,850: la cantidad de «estrellas» únicas dentro de su domo
55: la cantidad de edificios dentro del domo del museo
3,900: la cantidad de paneles que componen los edificios del museo
17: la cantidad de techos de vidrio entre los techos del museo
620: la cantidad de obras de arte y artefactos en exhibición
235: la cantidad de piezas en exhibición propiedad del Louvre Abu Dhabi
12: el número de «capítulos de la galería» que cuentan lo que el museo llama la «narrativa universal» del mundo