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La ilusión por construir un mejor país, ha permitido la relevancia, la permanencia y el reconocimiento del IPADE a lo largo de 50 años.

 

Soñábamos con este momento; soñábamos con un día en que el IPADE tuviera la oportunidad de estar con su comunidad de egresados para agradecer, para transmitirles nuestra más profunda y sincera manifestación de cariño y decirles: gracias por estos primeros 50 años. Sin duda, se respira empresarialidad (empresas, directores, emprendedores), pero especialmente se percibe cariño, afecto y amistad.

¡BIENVENIDOS!
Doy la más cordial bienvenida a la comunidad de egresados de nuestro querido IPADE, a los miembros de las mesas de representantes que amablemente nos acompañan, a los participantes actuales de nuestros programas AD-2, AD, D-1, MEDE y MEDEX y a los consejos promotores en todas las ciudades en las cuales hemos tenido la fortuna de servir. El IPADE no podría haberse desplegado a lo largo y ancho de todo el país sin la ayuda de la comunidad de empresarios de cada una de esas ciudades.

También quiero dar la bienvenida a los consejos asesores, al claustro de profesores del IPADE y directivos que nos acompañan. Quiero agradecer de manera muy especial la presencia de dos instituciones representadas por sus directores generales, a los cuales les tenemos un enorme aprecio, porque parte de la vida institucional del IPADE se debe al gran impulso que le dieron tanto la escuela de negocios de Harvard como el IESE.

En ese sentido quiero agradecerle al doctor Franz Heukamp, director general del IESE, su presencia siempre valiosa y entrañable. Y es un orgullo, un privilegio, un honor, que nos acompañe el doctor Nitin Nohria, de la Escuela de Negocios de Harvard, que tiene el reconocimiento por su Método del Caso, su contacto con la Alta Dirección y, especialmente su liderazgo. Nitin, gracias por venir a México.

También quiero agradecer a tres personas que, a lo largo de los años, nos han acompañado asesorando al IPADE, dando retroalimentación, diciendo cómo vamos y cómo aspirar a metas mayores: los miembros del Comité Asesor de Harvard que también nos acompañan: Richard Vietor, Carl Kester y Gunnar Trumbull.

Quiero también dar la bienvenida a todos los decanos, deans y directores generales de las escuelas que nos visitan. Esta mañana nos acompañan representantes de escuelas de negocio de 31 países. Finalmente no quiero dejar de mencionar a las autoridades de las principales acreditadoras de las escuelas de negocio del mundo. La presencia de directivos de AACSB, AMBA y EQUIS de la EFMD; que siempre a través del respaldo de estas acreditadoras, buscamos impulsarnos por caminos de estándares internacionales.

Doy también la bienvenida a los integrantes de los órganos de gobierno de la Universidad Panamericana y del IPADE como lo son la Junta de Gobierno, el Consejo Superior y el Consejo de Rectoría y en especial quiero darle la más cordial bienvenida al doctor José Antonio Lozano, rector general de la Universidad Panamericana y el IPADE.

De igual manera, a los miembros de los diferentes patronatos de la Universidad Panamericana y el IPADE y a los consejeros tan importantes de los Centros de Investigación y de los encuentros sectoriales que tenemos en el IPADE. Gracias por el apoyo, por su generosidad.

Quiero especialmente saludar y dar la más cordial bienvenida a los participantes presentes de las primeras generaciones del IPADE, fundadores de los distintos programas. Comenzaré con nuestros participantes fundadores del Programa D-1, de 1968. En 1970 se inauguró el MEDE y tenemos 17 participantes de la primera generación. También, doy la bienvenida a nuestros muy queridos participantes de la primera generación del MEDEX, en 1991. De igual forma agradezco a la generación fundadora de nuestro Programa Alta Dirección AD.

Por último, quiero saludar de manera afectuosa, entrañable, con gran admiración y con un reconocimiento profundo de toda la comunidad IPADE, a nuestra generación fundadora del Programa AD-2 en 1967. Dado que son los fundadores, los tengo que mencionar uno a uno. Nos da muchísima alegría que nos acompañen Carlos Acedo Valenzuela, Rogerio Azcárraga Madero, nuestro muy querido participante de la generación fundadora, a quien en gran medida le debemos la relación que hemos mantenido por tantos años con la escuela de negocios de Harvard; Eneko Belausteguigoitia; Emilio Carrillo Gamboa; Fernando Casas Bernard, miembro del grupo fundador, que viajó a Roma para que, inspirado por san Josemaría Escrivá de Balaguer, se plasmara en México este sentido de entrega y cariño a nuestra institución. Gracias Fernando.

Doy la bienvenida al IPADE a un muy querido amigo, un excelente ser humano que siempre ha tenido la vocación de servir, de ayudar, de impactar a los demás y hacer una gran labor en el Opus Dei: a José Inés Peiro. Con mucho cariño, agradezco la presencia de Juan Luis Prieto, también miembro de la primera generación. Tuve la oportunidad de entrevistar hace algunos meses a Guillermo Prieto Fortún miembro de la primera generación: Guillermo, bienvenido. Quiero que le demos un fuerte aplauso a un gran ser humano, una persona que contribuyó en el inicio del IPADE como profesor: a Rómulo González Zubieta; bienvenido Rómulo.

Sin duda, uno de mis grandes anhelos es que hoy 31 de marzo, 50 años después del primer caso del IPADE, le demos un aplauso a quien ha sido maestro de todos; un hombre que, en la enfermedad, nos ha dado un gran ejemplo y que deja una huella enorme con los libros, publicaciones, casos de finanzas y, especialmente, por ser un gran amigo, nuestro querido doctor Carlos Rossell.

 

HISTORIA Y MEMORIA
Es un día muy significativo para el IPADE; gracias a todos por ser parte de nuestros ideales, valores y de nuestras historias. Hace 18 meses empezamos a organizar esta jornada que nos congrega. Hace 18 meses construimos el itinerario que hoy, en esta Ciudad de México, comenzamos a recorrer por el ciclo conmemorativo de los 50 años. Pero también queremos sumarnos al futuro y a la valiosa tarea de construir al IPADE.

Desde 1967, aquel impulso fundacional materializó la ilusión de servir a la comunidad empresarial bajo un objetivo: una institución creada desde y para los empresarios. Conducidos por Carlos Llano, Manuel Senderos, Gastón Azcárraga, Eneko Belausteguigoitia, José María Basagoiti, Fernando Casas, Antonio Ruiz Galindo y Carlos Gutiérrez Nieto, entre otros empresarios, concibieron al IPADE desde la dimensión integral de la persona, de su dignidad y desde el trabajo empresarial como aspiración del desarrollo. Senderos Irigoyen, de la llamada generación de 1929 y Azcárraga Tamayo, de la generación de medio siglo, pusieron en aquel empeño algunas de sus mejores cualidades, como las caracterizó Enrique Krauze en su ensayo Cuatro estaciones de la cultura mexicana. Cito: “el afán, por una parte de inclinarse con optimismo por la idea de un México industrializado y con progreso y, por otra, la de institucionalizar la cultura, la academia y la educación”.

Algunos de estos empresarios fueron animados por don Pedro Casciaro, sacerdote numerario, para que viajaran a Roma y conversaran con san Josemaría, fundador del Opus Dei. Dicho encuentro nutrió, enriqueció e ilusionó con sentido sobrenatural las aspiraciones de aquellos primeros empresarios. Iniciaron una gran aventura llamada IPADE que, con seis profesores de tiempo completo, conformaron el primer claustro académico del Instituto. Algunos empresarios fundadores, aquí presentes también, aceptaron con entusiasmo la tarea de proponer, con su experiencia, su modelo de enseñanza como profesores de medio tiempo.

Surgió así en 1967 una institución con vocación de Alta Dirección, perfeccionamiento directivo y siempre centrada en la persona humana. La motivación fundacional que refleja una identidad cristiana se materializó desde los primeros momentos, cuando se impartió el AD-2 a través de algo muy distintivo, que siempre queremos mantener, el trato personal a los participantes. Se trata de una premisa que llena de sentido cada una de las jornadas de trabajo en el IPADE, siempre en el cuidado de los detalles.

Ese 30 de marzo de 1967, en el hotel Casa de Piedra de la ciudad de Cuernavaca, don Carlos Rossell impartió el primer caso a la generación fundadora del programa AD-2. Carlos condujo la sesión y se maravilló de lo que en aquel momento había sucedido, de la participación activa de los empresarios y de que comenzaba una nueva forma de aprender en México: un aprendizaje creativo, abierto, dialogante y colaborativo.

Su efecto no sólo fue la eficacia, sino también el encuentro, el diálogo y la integración entre hombres y mujeres que llegaron solos al aula y salieron como amigos. Aprendizaje y participación, conocimiento, diálogo, compromiso y confianza; 80 minutos que cambiarían perspectivas y hermanarían vocaciones. En aquella sesión nació todo lo que estamos conmemorando esta mañana. Continuar lo que allí sucedió, comprometernos con los ideales, aspirar alto, ilusionarnos por un mejor país, por un mejor México, ha permitido la relevancia, la permanencia y el reconocimiento del IPADE.

El 50 aniversario es entonces un momento entrañable, de reflexión; un momento para recapitular y renovar nuestros principios, renovar compromiso con los empresarios y directores y proyectar la institución al futuro, para sentirnos orgullosos del trabajo hecho.
El IPADE se fortalecerá gracias a este ciclo conmemorativo al que estamos dando inicio, al encender el legado fundacional en las actuales y futuras generaciones del IPADE. Una institución es sólida en la medida que honramos su memoria.

¡Qué importante es honrar la memoria! Permítanme recapitular esta travesía de cinco décadas: una vez que las valiosas gestiones de Alberto Pacheco permitieron comprar el casco de esta hacienda de Clavería a la familia Manterola, se gestó el Programa de Alta Dirección, con el propósito de generar diálogo en la empresa, y se instaló el comité asesor Harvard-IESE-IPADE. No quiero dejar de mencionar que también nos honra con su presencia doña Susana Manterola, de la familia que poseía esta hacienda, antes de ser comprada por los fundadores. Gracias doña Susana por acompañarnos.

En 1970 se inauguró el programa Máster en Dirección de Empresas, nuestro MEDE, nuestro MBA, el cual mantiene la premisa de propiciar en los participantes un proceso de transformación. En ese mismo año, el IPADE recibió a san Josemaría; aquella visita nos confirmó y nos impulsó, especialmente en lo relacionado con proponer a cada participante que pasa por nuestras aulas la aspiración a ser mejores, a construir organizaciones con enfoque humano orientadas a un bien mayor.

En 1974 el IPADE cruzó las fronteras de la Ciudad de México, impartiendo su primer programa fuera de la ciudad, en Bahía de San Carlos, Sonora, porque Carlos Acedo quiso llevarlo a su estado. Esta vocación de servicio itinerante provocó en los años sucesivos la presencia del IPADE por todo el territorio nacional, la apertura de las sedes permanentes en Monterrey y Guadalajara, así como la impartición de Programas de Alta Dirección desde Tijuana hasta Cancún y recientemente en Costa Rica y Panamá.

En 1983, Monseñor Álvaro del Portillo visitó esta sede en Clavería por segunda ocasión, ahora como el prelado del Opus Dei. Su cariñosa presencia nutrió y comprometió, incitando al IPADE a ser siempre guía, faro para todos los que pasan por estas aulas. Bajo un espíritu de colaboración en América Latina, desde la década de 1980, el IPADE coopera con escuelas de negocios en la formación de empresarios. En 1991, iniciamos con el Máster en Dirección de Empresas para Ejecutivos con Experiencia (MEDEX) para atender con eficacia a las nuevas generaciones de empresarios activos, un programa que ya cuenta con decenas de generaciones de egresados de la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.

A mediados de 2000 se crearon los centros de investigación del IPADE para el estudio de temas en los cuales quiere aportar a la comunidad. El CIFEM, para el estudio de familias de empresarios; el CEGI, para la gobernabilidad institucional; el CIMAD, para la mujer en la alta dirección; el CiiE, en conjunto con EY, para todos los temas vinculados con la iniciativa empresarial y el CIFE, para los diálogos de la filosofía con el mundo de la empresa.

Asimismo hemos incorporado diferentes programas enfocados y encuentros sectoriales que enriquecen la oferta de perfeccionamiento a nuestro querido programa de Continuidad y Actualización. En los últimos años también hemos recorrido el proceso de acreditación de las principales organizaciones del mundo AACSB, AMBA y estamos en proceso con la acreditación de la EFMD.

En los años recientes, el IPADE, convocado por un grupo de empresarios de Costa Rica y Panamá, ha ido a estos países con esta misma ilusión de ayudar, servir y construir comunidad. El trabajo se centra en ser punto de encuentro para este intercambio de ideas y también de tendencias del management a nivel internacional. Con esta intención, el año pasado se realizó en esta sede, el Harvard Business Review Summit y fortalecimos el trabajo editorial realizado por la publicación Istmo, revista fundada por el doctor Carlos Llano, años antes de la fundación del IPADE.

Esta cronología es tan sólo una imagen, a grandes trazos, de un recorrido de 50 años. El nuevo libro conmemorativo hace un recuento histórico riguroso de estas cinco décadas; reseña la historia del IPADE y también en alguna medida la historia del empresariado en México. También, con motivo del aniversario, inauguramos una zona muy especial, que hemos denominado el Espacio Pedro Casciaro, el cual permitirá al visitante conocer el recorrido institucional del IPADE desde sus orígenes al día de hoy.

Por su parte, la pintora mexicana Nathalia Orozco nos ha ayudado a plasmar en un lienzo algunos rasgos esenciales del quehacer empresarial y del quehacer directivo: arrojo, magnanimidad, responsabilidad, visión del futuro, capacidad para arremeter dificultades y, especialmente, para inspirar y liderar personas que favorezcan las grandes hazañas empresariales. También compartiremos con ustedes la obra orquestal que hemos titulado: Horizontes: reflexiones sonoras hacia la virtud, pieza sinfónica inspirada en la vida de los empresarios con la fortuna de haber sido realizada por el compositor mexicano Samuel Zyman, uno de los grandes catedráticos en Juilliard School of Music en Nueva York.

El 24 de mayo será el evento conmemorativo en la sede Monterrey, para una gran comunidad empresarial con la que también hemos tenido la fortuna de servir. Dicho evento congregará a esta comunidad y nos permitirá establecer siempre estos vínculos de afecto con nuestros egresados. El 10 y 11 de noviembre organizaremos un evento inédito en la historia del IPADE: llevaremos a cabo el primer encuentro global de egresados en nuestra sede de Guadalajara, en el Río Country Club. Con un gran cariño hacia nuestra comunidad. No quiero dejar de agradecer a Hugo Villa por todo el valioso apoyo que ha significado para el IPADE estar en tan bello lugar en Jalisco.

En el componente académico, en este ciclo 2017–2018, vamos a presentar los trabajos realizados por el claustro académico del IPADE y algunos nuevos casos escritos en un formato de coautoría internacional con algunas de las principales escuelas de negocio del mundo. Asimismo, los trabajos de los cinco centros de investigación, que presentarán el pasado, presente y futuro de cada uno de estos temas, en los cuales el IPADE ha puesto un énfasis especial. Finalmente, el 26 y 27 de junio realizaremos una convocatoria al mundo académico y al mundo empresarial, de la mano del Foro Económico Mundial, capítulo América Latina; una actividad valiosa para el imperioso tema del crecimiento empresarial, pero especialmente el crecimiento inclusivo. Le hemos llamado a este evento: Persona, Empresa y Sociedad, Inclusive Growth Summit.

Queridos amigos y amigas, cuando pensábamos en este evento no dejábamos de recordar que san Josemaría siempre animaba a las personas con las que convivía a “soñar y os quedaréis cortos”. En estos primeros 50 años, seguimos avanzando en este gran sueño, que más personas construyan un ambiente empresarial donde sus integrantes trasciendan, desarrollen su potencial humano y alcancen plenitud personal y familiar.

Hoy 31 de marzo, con sus más de 37,000 egresados, el IPADE está llamado a seguir sirviendo por muchos más años con el orgullo y guía de nuestros principios fundacionales y con el objetivo de ser siempre capaces de atender y entender a la comunidad empresarial.

Si bien todos somos conscientes de que nuestro querido México se encuentra en momentos complejos en el entramado internacional, en el IPADE tenemos la confianza de que los modelos basados en apertura, colaboración y participación ciudadana siempre son el camino de un enriquecimiento mutuo de la vida de las naciones.

Actualmente es muy difícil calcular el valor del IPADE. ¿Cuánto vale? ¿Cuál ha sido el impacto? Sólo podría decir que somos una institución comprometida con la comunidad empresarial, con el humanismo cristiano, que ofrece a cada participante en cada sesión, en cada programa lo mejor que queremos dar.

Hoy en este acto conmemorativo quiero agradecer a todos los colaboradores: a nuestras secretarias, meseros, jardineros, personal de mantenimiento, directivos, profesores, a todos los que día a día, desde muy temprana hora, se esmeran por ser la mejor versión del IPADE.

Por supuesto, he sido un privilegiado al tener esta oportunidad en esta fecha tan entrañable, pero quiero que reconozcamos a mis antecesores en la dirección general del IPADE: Carlos Llano, Carlos Acedo, Sergio Raimond-Kedilhac, Jorge Gutiérrez y Alfonso Bolio.

Formar líderes, perfeccionar personas, inspirar a los miembros de la Alta Dirección, proponer un enfoque centrado en la persona y una empresa entendida como una comunidad, han sido y seguirán siendo una forma valiosa de contribuir a un mejor país, a una mejor sociedad y una mejor región en la cual trascender.

Con muchísimo agradecimiento a todos ustedes que nos acompañan, a la comunidad empresarial y a san Josemaría, nos proponemos en el IPADE perdurar con relevancia, con impacto de transformación, con fidelidad identitaria y con nuestro compromiso por muchos años más. Gracias comunidad IPADE por acompañarnos.

 


Discurso pronunciado por el director general del IPADE el 31 de marzo de 2017, durante la jornada conmemorativa del 50 aniversario del Instituto, celebrada en la sede Ciudad de México.