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El mundo empresarial enfrenta el reto de generar más que sólo valor económico. Expertos en crecimiento inclusivo invitan a buscar alternativas de negocio que beneficien a todos los actores de la sociedad.

 

Si bien el modelo de crecimiento económico tradicional ha provocado grandes desarrollos para la sociedad, no podemos cerrar los ojos a otras realidades. Vivimos en un mundo en el que la tecnología se ha desarrollado vertiginosamente permitiendo grandes avances en la medicina, la educación, la comunicación, etcétera. Sin embargo, a la par que gozamos de los beneficios del crecimiento económico, enfrentamos un grave problema de distribución de la riqueza, no hemos podido erradicar el hambre, la pobreza ni la corrupción. La inseguridad, el terror y la guerra son amenaza constante en algunos países y la vida cotidiana en muchos otros. Los índices de desigualdad son más altos que nunca; este mismo modelo que ha permitido crecimiento incalculable y desarrollos inimaginables, ha dado pie al enriquecimiento de pocos a costa del empobrecimiento de muchos.

Según el Foro Económico Mundial, el crecimiento inclusivo es “crecimiento sostenido en el tiempo, que abarca diferentes sectores económicos, que crea oportunidades de empleo productivo –para la gran mayoría de la gente en edad de trabajar– y reduce la pobreza”. Esta definición implica que la inclusividad en el crecimiento ya no puede reducirse a una mera cuestión altruista, se trata de un cambio de paradigma. Hay que redefinir los modelos de negocio desde su esencia.

El crecimiento inclusivo nos plantea un reto enorme. No se trata simplemente de concientizar, ni de alarmar, se trata de que todos contribuyamos al crecimiento económico, en última instancia, de entender a la persona humana como centro y fin de toda la vida económica y social. Ya no es sostenible un crecimiento no inclusivo.

El 50 aniversario del IPADE presenta una oportunidad extraordinaria para celebrar y conmemorar, pero también para reflexionar sobre nuestra identidad y misión fundacionales. Queremos tener un impacto profesional, serio y profundo, en la sociedad. En este sentido, el Inclusive Growth Summit (que se realizó el 26 y 27 de junio en el IPADE sede Ciudad de México) ofreció un momento de estudio, de intercambio de experiencias y conocimiento científico, pero sobre todo de compromiso para abordar un tema tan sensible y necesario como el crecimiento inclusivo desde tres grandes realidades: las instituciones internacionales, la academia y el mundo empresarial.

A continuación, presentamos testimonios de conferenciantes del Inclusive Growth Summit, quienes, desde diversas trincheras, ya sea desde la academia, la empresa o la acción social, trabajan para generar y propiciar un desarrollo que considere los aspectos más profundos e integrales del hombre y no solamente la dimensión económica. Estos testimonios dejan ver que el crecimiento inclusivo, más que un tema de estudio nos plantea una problemática por solucionar.

 

COLABORACIÓN Y DIÁLOGO PARA TRANSFORMAR LA SOCIEDAD
Las empresas tienen un papel central que desempeñar en la promoción de sociedades más inclusivas. Vivimos en un mundo globalizado en el que las empresas son cada vez más grandes y más poderosas incluso que los propios países. No sólo tienen un poder inmenso, sino también una responsabilidad inmensa de impulsar a las sociedades. Los problemas más terribles del mundo: el cambio climático, la desigualdad, el hambre, la falta de agua, etcétera, necesitan colaboración, y no sólo colaboración entre empresas, sino entre un conjunto de múltiples actores. La solución a estos problemas debe abordarse en conjunto con el ámbito académico, las mujeres líderes, los jóvenes líderes, las empresas, las ONG, la sociedad civil y los líderes religiosos. Todos tienen que estar involucrados.

Instituciones que promueven una empresa que considera al ser humano, que toma en cuenta a la persona, son sumamente relevantes y representan el primer y más importante paso para el desarrollo inclusivo: establecer diálogos entre el mundo académico y las empresas que resulte en la creación de más iniciativas, una mayor concientización y el establecimiento de alianzas para construir sociedades más inclusivas.

Antonio Human
Senior Community Manager, Latin America and Global Leadership Fellow. Foro Económico Mundial

 

CRECIMIENTO SIN INCLUSIÓN, MAL NEGOCIO
Centrarse mucho más en el valor para los accionistas que en el valor para los empleados no resulta bien como negocio. El empresario tiene que pensar de manera que todos seamos participantes involucrados y dirigir el negocio en consecuencia. Los que lo hacen tienen empresas más exitosas y contribuyen al crecimiento inclusivo, cualquier negocio que no involucre un crecimiento inclusivo es un mal negocio.

Cuando se habla de filantropía, se entiende como si fuera algo que se añade. Esto no puede ser así. Tiene que ser orgánico, y si no sucede de forma natural no funciona. Si los directores no quieren hacerlo de manera natural, simplemente no creo que funcione. Intentar ayudar a los pobres de una manera filantrópica es perjudicial.

El IPADE tiene un claro enfoque hacia el crecimiento inclusivo y lo que percibí durante el Inclusive Growth Summit es a todas luces importante: no se trata solamente de una manifestación religiosa o ética, es bueno en términos de negocio y económicos tener un crecimiento inclusivo.

Joseph Ritchie
Director general de Desarrollo Ruanda, Gobierno de Ruanda y presidente de Fox River Financial Resources

 

LA FUERZA DE LA COMUNIDAD
Quienes nos dedicamos a temas de crecimiento inclusivo, buscamos que haya más empresas que generen más empleos y contribuyan al crecimiento económico, sobre todo, en los barrios marginales. Cada vez que una empresa crece e invierte, ya sea creando más empleos, abriendo más tiendas o generando nuevas tecnologías, las economías locales crecen. Se trata de un proceso de inversión, con el tiempo se verá la transformación.

Siempre que analizamos la posibilidad de un negocio buscamos que la comunidad local esté de nuestro lado porque, de otra manera, sólo se les está imponiendo a la fuerza, razón por la que primero, necesitamos entender las necesidades de las comunidades locales. En ocasiones las necesidades son muy básicas: mejores viviendas, educación y alimentación y cosas por el estilo. Si logras que la comunidad local esté de tu lado, el negocio se vuelve muy, muy fácil. Especialmente en lo que se refiere a la conservación. Si en la comunidad en la que quieres trabajar hay especies en peligro de extinción y no tienes a la comunidad local de tu lado, va a resultar sumamente complejo colaborar y generar el desarrollo que se busca.

Kim Tan
Cofundador de Transformational Business Network

 

CAMBIAR LA NARRATIVA
Los empresarios deberían entender cuáles son los problemas más importantes a los que se enfrentan. Uno de ellos es el cambio climático y cómo lograr un nuevo modelo energético. Otro problema es la desigualdad, que representa un grave peligro para nuestro tejido social ya que merma la confianza de la sociedad y aumenta los índices de delincuencia.

Una perspectiva que plantee un liderazgo humanista y busque la protección de la dignidad humana y la promoción del bienestar, puede ayudar a enmarcar las conversaciones sobre cuál es el papel de las empresas, de los líderes empresariales, de las escuelas de negocios y cuáles deberían de ser las políticas empresariales.

Para darle sentido a lo que hacemos y a la manera en que estamos organizados; para entender qué es lo que intentamos lograr como personas, como individuos, pero también como sociedad, como grupos y como organizaciones; para promover el crecimiento inclusivo de las sociedades económicas, tenemos que cambiar las historias, cambiar las narrativas en las que la gente toma parte.

Michael Pirson
Profesor Asociado, Fordham University, Nueva York

 

DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA
No consideramos al crecimiento y a la inclusión como dos cosas separadas, sino como una misma y buscamos que estos conceptos estén cada vez más cercanos uno del otro. En cuanto al papel que pueden desempeñar las empresas, hay múltiples casos de innovación social que en realidad son impulsados por empresas que logran generar ganancias tanto a nivel social como financiero.
Las empresas tienen un papel muy importante que desempeñar en el fomento de economías más inclusivas en todo el mundo. En el Foro Económico Mundial, creemos que hay un nuevo participante que puede resolver estos problemas: la unión de fuerzas entre las empresas y el gobierno para hacer frente a la exclusión social e impulsar las economías con una mayor inclusión.

Desde las organizaciones podemos promover algunos de los nuevos modelos de negocio que impulsan tanto rentabilidad como inclusión. Explorar estos nuevos modelos que tengan un impacto favorable en la sociedad tiene enormes beneficios y es fuente de muchos de los cambios en la manera de hacer frente a los nuevos acontecimientos que están cambiando la forma en que vemos el mundo en términos de la cuarta revolución industrial.

Gemma Corrigan
Practice Lead, iniciativa de crecimiento económico e inclusión social, Foro Económico Mundial

 

SER RENTABLE Y HACER EL BIEN
Cuando un empresario crea una estructura empresarial y brinda un servicio o un producto que las personas consumen y que genera más empleos, evidentemente está generando un impacto social. Sin embargo, la gente se impresiona más de cuánto creces, de qué tan eficiente eres y en cuánto están tus márgenes de ganancia.

Es posible ser rentable y hacer el bien al mismo tiempo. Estas dos cosas pueden coexistir, si el empresario se sale de la típica perspectiva sectorial y se pone a pensar cómo puede involucrar a los otros dos pilares de esta estructura: el gobierno y la comunidad religiosa. Ambos son vehículos que pueden desencadenar un crecimiento masivo si la empresa logra entender cómo trabajar con ellos de manera que todos participen y se tenga a las personas adecuadas en la mesa.

Si no inculcas el hecho de que se puede involucrar a todos los seres humanos en los ecosistemas en los que opera tu empresa y además ser rentable, entonces estás perdiendo la oportunidad de dejar huella.

Thimothy Shirk
Director de Operaciones de Fox River Partners en Kenia, Malaui y Ruanda

 

GENERAR Y POTENCIAR TALENTO
El empresario es un gestor de activos, pero no solamente de activos financieros, sino que es sobre todo un gestor de talento. El buen empresario es el que sabe gestionar todo el talento que tiene en todas las personas con las que colabora, sabe sacar lo mejor de cada una, desarrollarla en lo que destaca.

Concienciar a la sociedad de la realidad que tienen muchas personas, de situaciones difíciles, de pobreza, de serios problemas de exclusión social, de educación, de salud, etcétera; poner estos temas en el diálogo y en el mundo empresarial, me parece muy positivo. Es bueno conocer las realidades de las personas que en algunos momentos es muy dura. La labor de la empresa debe ser, sobre todo, generar y potenciar el talento. Partiendo de que todas las personas tienen cualidades y talento, todo lo que ayude a desarrollarlos es tremendamente positivo.

Luis Ravina
Director del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Navarra

 

NO OLVIDAR: TENEMOS QUE VER CON PERSONAS
La empresa no se acaba en los límites de sus instalaciones, de sus trabajadores, ni de la producción. La empresa genera cultura, crea país. En ese sentido, que el empresario introduzca en su organización una concepción humana del trabajo, repercute inmediatamente en un beneficio enorme. El empresario debe ser siempre consciente de los fines por los que trabaja. La motivación es de gran relevancia porque se refleja, casi inmediatamente en el modelo de empresa, en la cultura que genera y, en consecuencia, en los beneficios que aporta al empresario, a los colaboradores y a la sociedad.

El dinero es un valor indicador, ciertamente un indicador, pero no puede el valor definitivo puesto que tiene una función de mediación y en ese sentido está supeditado a los auténticos bienes que se deben crear en una empresa. Por eso creo que es muy importante que el empresario tenga una conciencia muy clara de que lo que está haciendo, o lo que está llamado a hacer, que es humanizar a la sociedad, no olvidar nunca que tenemos que ver con personas.

Luis Romera
Rector saliente de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Roma

 

GENERACIÓN DE VALOR
Los empresarios y las empresas tienen un papel privilegiado en nuestro entorno económico y social porque combinan recursos y crean riqueza. Lo que muchas veces no se dan cuenta es que la solución a la pobreza y la desigualdad se trata, en el fondo, de un tema de productividad, no de beneficencia, ni de regalar cosas a los pobres sino de aumentar la productividad para que el pobre gane más.

Todo lo que incremente la productividad de las familias pobres mata dos pájaros de un tiro: reduce la pobreza y crea riqueza. Este incremento de productividad se hace con conocimientos, con disciplina.

Las escuelas de negocios son las que saben aumentar la productividad, el capital, la productividad de la mano de obra y de la tierra.

Las empresas no solamente son relevantes por su capacidad para resolver problemas económicos y generar riqueza. Si se aplican los conocimientos adquiridos en un MBA o un programa de Alta Dirección, los empresarios pueden enfocarse en resolver problemas relacionados con energía, agua, vivienda, transporte, salud, nutrición. Los conocimientos empresariales no son útiles solamente para maximizar dividendos, sino también para resolver problemas sociales.

Martín Burt
Director ejecutivo, Fundación Paraguaya