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Con el avance de la tecnología se hace más difícil predecir el futuro y sus oportunidades. El que deseé consolidarse como académico de una escuela de negocios necesitará innovar en su perfil.

Dominique Turpin, profesor de IMD Business School en Suiza, ha forjado su visión global en instituciones como la Ècole Hôtelière de Lausanne y la Universidad Sofía de Tokio. El catedrático tiene una pregunta profunda: ¿qué diferencia a las escuelas de negocios si todas apuestan por la educación ejecutiva?

 

¿Cuál es el compromiso de las escuelasde negocio para garantizar que la riqueza se distribuya mejor en el mundo del mañana?
Tenemos la misión de asegurarnos que las empresas y los empresarios se comporten de forma responsable. Por supuesto se pueden enseñar algunos principios, haciendo énfasis en la importancia de los valores; sin embargo el reto es mayúsculo porque, al final del día, no estamos junto al empresario que toma las decisiones en una situación compleja.

En mi opinión, sólo podemos hacer que los participantes sean conscientes. El método del caso es muy útil para formar esta consciencia pues permite decidir en situaciones difíciles pero en la comodidad de un salón de clases. También considero importante enfatizar los valores personales dadas las condiciones actuales del mundo, deberíamos retomar esta cuestión como una prioridad clave en el aula.

 

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las escuelas de negocio de cara al futuro?
Considero que existen tres retos para las escuelas de negocio del futuro. El primero es ser relevantes, los miembros de las escuelas de negocio se han vuelto demasiado académicos y se han alejado de las preocupaciones reales de la comunidad empresarial. Las escuelas de negocio no deben olvidar que tienen como objetivo ayudar a los directores de empresa a desarrollar su potencial para que hagan más competitivas a sus empresas.

El segundo reto es la diferenciación. Las escuelas de negocio se han convertido en “vendedoras de productos” y terminan por ofrecer más o menos lo mismo, cuestión sumamente confusa para los potenciales estudiantes, quienes deben encontrar la diferencia entre una institución y otra, desde la perspectiva global. Quienes ganan con ese juego son las escuelas con grandes “marcas”. La pregunta de fondo es: si todas las escuelas se imitan entre sí, ¿qué las diferencia?

El tercero es el impacto. En el mundo actual la gente cuestiona el liderazgo, el modo en que las empresas hacen negocios y distribuyen la riqueza, por tanto, creo que tener un impacto positivo en la sociedad en general es el tercer reto que las escuelas de negocios tendrán que enfrentar cada vez más.

 

¿Qué características deben tener los profesores que perfeccionan a los empresarios del porvenir?
Nuestro mundo es cada vez más impredecible. Hace 20 o 25 años, cuando era un profesor más joven, los estudiantes empresarios se me acercaban en busca de consejo y las respuestas eran relativamente fáciles, nos dábamos el lujo de contestar “Abre tu caja de herramientas, ahí está lo que necesitas, ve a resolver el problema”. Hoy en día ya no es tan sencillo, pues las empresas y sus directores son mucho más sofisticados, ya no basta con formarlos en cuestiones básicas. Cada vez es más difícil leer el futuro porque el desarrollo de la tecnología es exponencial y no sabemos del todo qué oportunidades traerá.

Considero que los académicos necesitan las siguientes características:

  1. Optimismo. Porque el entorno es volátil, incierto, complejo, ambiguo, lo que algunos definen como “mundo VUCA” por eso es importante mantener el optimismo en uno mismo y propiciarlo en los demás. Me considero un optimista del futuro, creo que todas las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y las neurociencias, crearán muchas oportunidades.
  2. Humildad. Aprender a reconocer que no se poseen todas las respuestas. Necesitamos buscar soluciones a los problemas que las empresas o los directivos enfrentan. Para ello hace falta decir “no sé”, investigar, experimentar, intentar hacer algo y, si fallas, está bien. Este mensaje se debe transmitir a las nuevas generaciones.
  3. Curiosidad. Antes de enseñar, hay que aprender y, para aprender, hay que ser muy inquieto.
  4. Perspectiva global. Lo que ocurra en una parte del mundo, afectará cada vez más lo que sucede en otras latitudes. Estoy convencido de eso. Paso más de la mitad de mi tiempo viajando y sé que hay mucha resistencia de parte de algunas personas a la globalización, pero va a suceder, tal vez un poco modificada.
  5. Empatía. Ponerse en el lugar de los demás para entender cuáles son sus problemas y cómo podemos ayudarles. Al final del día, lo que hace la diferencia entre una empresa excelente y una no tan excelente es su gente. Aún tenemos problemas que resolver con las personas y creo que la tecnología nos puede ayudar a lograrlo, pero a fin de cuentas, necesitamos demostrar emociones y empatía por el personal, por la gente con quien trabajamos. Así que, la tecnología es un complemento al conocimiento que los académicos pueden compartir con sus estudiantes.
  6. Ser relevantes. Muchos académicos tratan de “vender” su investigación a un público, y creo que necesitamos poner al “cliente” primero, si lo puedo decir así. Debemos entender los problemas que las empresas y las personas enfrentan para tratar de darles una solución de forma individual o colectiva, o mediante un diálogo mutuo.

 

¿Consideras que la formación que brindan las escuelas de negocio puede migrar a un formato online?
Algunas escuelas de negocio ya están probando la educación online, sin embargo creo que aún está en ciernes. Quizá en el futuro la educación ejecutiva sea más breve y se utilice un formato online para impartir o complementar algunos conocimientos básicos, sin embargo la diferencia entre dar sesiones vía remota y de manera presencial es abismal. Un académico que es muy bueno en el salón de clases no necesariamente es bueno frente a la cámara.

En mi opinión, cuando hablamos de enseñanza eficaz en línea conviene repensar la experiencia de aprendizaje de las personas. En la actualidad la atención de la gente no dura más allá de 20 minutos, consumen TED Talks. Las nuevas generaciones no están acostumbradas a sentarse, ver a alguien hablar y vivir una comunicación de una sola vía.

Urge replantear el enfoque pedagógico que esta tecnología ofrece, pero para mí, la educación en línea y presencial se complementan.


Profesor de marketing y estrategia internacional en IMD Business School en Suiza.
Estudios: PhD por la Universidad Sofía de Tokio