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Frente al cómputo cognitivo y la transformación del trabajo, la educación tiene un gran reto: evolucionar y brindar una experiencia de aprendizaje personalizada cimentada en las cualidades de la Inteligencia Artificial.

 

“Las máquinas te quitarán el trabajo… se adueñarán de tus empleos… están listas para enfrentar los retos del futuro mejor que un humano”. Todas estas afirmaciones que existen en el inconsciente de muchas personas acerca de la Inteligencia Artificial (IA) son erróneas.

La forma en que nos relacionamos con la tecnología está en constante cambio y, en este momento, no pasa un día sin que escuchemos hablar de IA. Basta decir que, tan sólo este año, al menos 1,000 millones de personas serán alcanzadas de alguna manera por ella, según datos que compartió recientemente IBM, en el Tercer Congreso Latinoamericano de Tecnología y Negocios.

Los avances en la potencia del cómputo moderno, capacidades de almacenamiento, velocidades de red, tecnología de sensores y herramientas analíticas, proporcionan a los profesionales el acceso a almacenes de datos e información sobre sus puestos de trabajo, sus profesiones y el mundo. El cómputo cognitivo está haciendo que esta información sea utilizable, abriendo un potencial sin precedentes para aumentar la capacidad humana y resolver problemas que antes parecían imposibles de solucionar.

 

NUEVAS FORMAS DE APRENDER
En todas las profesiones y ocupaciones, el cómputo cognitivo extiende el impacto del trabajo humano y el pensamiento para completar la mayoría de los objetivos de negocio. Algunas habilidades ya no serán necesarias, otras permanecerán sin cambios y algunas más tendrán que ser repensadas para trabajar simbióticamente en la nueva era.

La naturaleza del trabajo está cambiando y, aunque a veces difícil, necesitamos comprender cómo adaptarnos y aprender nuevas habilidades de trabajo. Tal vez tendremos que ser más emprendedores y ser capaces de construir nuestros propios negocios, adoptar una forma diferente de pensar y romper el statu quo, para dar un paso adelante en la conquista de las nuevas habilidades.Las generaciones más jóvenes ya nos ponen el ejemplo. Cada vez es más frecuente ver a desarrolladores, programadores y codificadores menores de 20 años aprendiendo en plataformas digitales; no en una universidad o una clase específica, sino en línea, a través de videos que suben jóvenes de la misma o menor edad. El futuro está en ellos y en cómo abrazan las nuevas tendencias para especializarse sin ambición de un título. Saben que el destino cabe en la misma mano con la que programarán su más nueva aplicación

Reinventar la educación es urgente. Ya no basta con preparar a los estudiantes para los trabajos tradicionales de “cuello azul” o “cuello blanco”. Los nuevos trabajos new collar que se encuentran en algunos de los campos de más rápido crecimiento de la industria tecnológica, ofrecen una nueva ruta hacia el empleo en la era cognitiva.

Hoy en día, la educación es una gran oportunidad en la intersección de la digitalización, la computación cognitiva y nuestra propia reinvención. Lograr esta evolución implica proporcionar una experiencia de aprendizaje personalizada basada en las cualidades de la IA y que se mantenga en constante entrenamiento. Esto es posible con Watson Education, por ejemplo.

 

LA VERDADERA INTELIGENCIA AUMENTADA
A pesar del rápido crecimiento de la tecnología, un informe de Gartner señala que 89% de las empresas cree que la experiencia del cliente es el punto de referencia más importante por el que son juzgadas. Es una imagen que encapsula el papel vital que los seres humanos todavía tienen en el lugar de trabajo. Aunque los datos pueden ser ordenados eficazmente por una máquina en menos de un milisegundo, los humanos son quienes aplican la tecnología y le dan significado.

La clave de la tecnología está en apoyar a las personas, dándoles la información que necesitan inteligentemente, en el momento en que la necesitan. Eso complementa el trabajo, no lo reemplaza.
En un estudio del Centro de Investigaciones Económicas de Londres, hecho por George Graetz y Guy Michaels, se muestra que entre 1993 y 2007 (el periodo de tiempo estudiado) en Estados Unidos aumentó el número de robots en uso como una porción del total de horas de trabajo de manufactura en un 237 por ciento. Durante el mismo periodo, la economía estadounidense arrojó 2.2 millones de empleos a la industria manufacturera.

Si los robots sustituyeran a los trabajadores humanos, se podría esperar que los países con mayores tasas de inversión en automatización hayan experimentado una mayor pérdida de empleo en sus sectores manufactureros. Por el contrario, según Graetz y Michaels, Alemania despliega tres veces más robots por hora trabajada que Estados Unidos, debido en gran parte a la robusta industria automotriz, que es por mucho la más automatizada (con más de 10 veces más robots por año). Por su parte, Suecia tiene 60% más robots por horas trabajadas que Estados Unidos, gracias a sus industrias metalúrgicas y químicas altamente técnicas. En ambos países, el aumento del empleo ha sido consistente.

La percepción tradicional es que los robots son más adecuados para los trabajos monótonos, sucios, peligrosos y costosos. Entre más de estos atributos tenga una tarea, más probable es que se realice con máquinas digitales.

Otro ejemplo está en la industria de la construcción, en donde la revisión del progreso de una obra suele ser una labor monótona y a veces riesgosa en cuanto a la medición de dimensiones, de cada línea de plomería y electricidad. Por lo general, la persona que realiza este trabajo debe hacerlo al menos dos veces, así que cometer un pequeño error duplica los tiempos y, por supuesto, los costos.

En 2015, la compañía japonesa Komatsu –segunda a nivel mundial en equipos de construcción– anunció una alianza con una pequeña startup enfocada en drones llamada Skycatch. El trabajo conjunto consistió en usar drones para trazar mapas precisos en tres dimensiones. Los vehículos aéreos mandaron esta información en tiempo real a la nube, en donde un software revisó, contra planos, los datos que iba recibiendo para mandarlos inmediatamente a sus equipos de construcción. Además de aprovechar toda esta información para perfeccionar su línea de trabajo, la compañía fue capaz de generar nuevos modelos de negocio y aumentar así sus ganancias.

En el mundo de hoy, cada vez más los trabajadores de las fábricas modernas necesitan estar cómodos con palabras y números, ser expertos en solucionar problemas y capaces de trabajar como parte de un equipo muchas veces global y multicultural. Este no es un cambio sencillo y requiere de nuevas habilidades que tanto universidades como patrones deben ofrecer de manera conjunta.
Podemos decir con cierta confianza que si bien algunos empleos se perderán en la forma tradicional en que estamos acostumbrados a verlos, la historia sugiere que surgirán categorías totalmente nuevas.

Debemos permanecer abiertos a “reaprender” nuevas formas de usar la tecnología para aumentar nuestras capacidades e inteligencia.

El reporte A Future That Works: Automation, Employment, and Productivity, del McKinsey Global Institute, publicado en enero de este año, estima que hasta 15% de la mano de obra futura estará compuesta por nuevos empleos netos creados como resultado de la Inteligencia Artificial. Mientras tanto, la gran mayoría de los trabajos como los conocemos actualmente se transformarán, ya que las tareas se completan por alguna combinación de humano y máquina. Sólo 5% de las ocupaciones actuales consisten en tareas que, en teoría, podrían ser totalmente automatizadas por la IA.

El surgimiento de la IA también ayudará a aliviar la escasez de profesionales capacitados disponibles para profesiones clave. La firma de análisis Frost & Sullivan predice que la creciente brecha entre los profesionales calificados disponibles de ciberseguridad y las posiciones abiertas alcanzará 1.8 millones para 2022. En gran parte de la India, hay menos de 0.5 médicos por cada 1,000 residentes. La UNESCO estima una enorme brecha de 68.8 millones de maestros de primaria y secundaria en todo el mundo para 2030. El cómputo cognitivo puede ayudar a resolver todas estas deficiencias mejorando la productividad, la eficiencia y aumentando la inteligencia de la fuerza de trabajo existente.

La conversación en torno a la Inteligencia Artificial y la fuerza de trabajo no debería centrarse en prepararse para millones de desempleados. Más bien, debe tratarse de aprovechar al máximo la oportunidad que tenemos ante nosotros, asegurándonos de que los trabajadores de todas las profesiones cuenten con las habilidades y herramientas que necesitan para cosechar los beneficios de estas nuevas tecnologías, en todas las etapas de la vida laboral de una persona.

Esta no es una tarea fácil, en IBM por ejemplo, estamos transformando la fuerza de trabajo para la era cognitiva, invirtiendo más de $500 millones de dólares anuales en educación, capacitación y desarrollo de habilidades a nivel global. Todos los IBMistas debemos demostrar una cantidad mínima de horas dedicadas a certificarnos y aprender nuevas capacidades, utilizando las plataformas digitales de educación de la empresa, que permiten personalizar los planes de acuerdo al rol de cada individuo. Somos pioneros en el establecimiento de una sólida infraestructura de capacitación de habilidades para enfrentar la escasez inmediata de talento de alta tecnología a nivel mundial. Cada vez más, estas certificaciones son la base para otorgar promociones o nuevos nombramientos, reconociendo a las personas que buscan aprender más, para entregar un mayor valor a los clientes y el ecosistema.

En el campo externo, por ejemplo, trabajamos con empleadores y educadores en múltiples industrias y disciplinas para ayudarles a entender la naturaleza transformadora de estas tecnologías en sus industrias, sus negocios, sus roles y profesiones. Apoyamos programas innovadores y trabajamos con universidades para incorporar la tecnología cognitiva y otras tecnologías de punta en los planes de estudio.

Creemos además que los trabajos new collar pueden no requerir un título universitario tradicional. De hecho, en distintas oficinas de IBM alrededor del mundo, hasta un tercio de los empleados no tienen un título tradicional. Lo que más importa es que estos empleados –con trabajos como técnicos de computación en nube y especialistas en la prestación de servicios– tengan habilidades relevantes, a menudo obtenidas a través de un entrenamiento vocacional.

La tecnología es uno de los hilos plateados que ayudarán a crear los trabajos del futuro, se trata de la posibilidad de aumentar nuestra inteligencia utilizando las máquinas, ponerla al servicio de las profesiones y las industrias para reinventar nuevos productos, servicios, experiencias para el cliente y mucho más. Abrazar la transformación es dar paso a la nueva era de nuestra inteligencia.