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Solomon Reed tiene 16 años; es un gran admirador a la serie de televisión Star Trek, adora la lectura, y se entretiene con juegos de cartas y estrategia. A primera vista, la vida de este adolescente es completamente normal, sin embargo, su día a día dista mucho del de cualquier chico de su edad: Solomon no ha salido de su casa en más de 3 años. Víctima de una incontrolable agorafobia, este joven del sur de California ha decidido permanecer para siempre en los confines de su casa, el único sitio donde se siente seguro y tranquilo. Siempre descalzo, vistiendo pijamas y aprendiendo a través de cursos online, Solomon sólo es dueño de sí mismo en este territorio inmutable.

Así, su vida conservó su monotonía hasta que en el consultorio dental de su madre apareció Lisa Praytor. Su plan: acercarse a ese enigmático muchacho y lograr que de algún modo cruce “la última frontera” que representa la puerta de su hogar. Su intensión oculta: realizar un estudio que le permita ingresar a la segunda facultad de Psicología más prestigiosa del país. A partir de entonces, ambos jóvenes protagonistas desarrollarán una relación cada vez más íntima que se pondrá a prueba cuando Solomon descubra los verdaderos motivos de Lisa.

Revelar las consecuencias de este encuentro es la promesa de Una conexión ilógica, el más reciente libro del escritor estadounidense John Corey Whaley, quien ha dotado a su más reciente título de una frescura y espontaneidad sólo equiparables con la profundidad psicológica de sus personajes. A través de diálogos inteligentes, el lector no sólo disfrutará observando la colisión entre estos dos nerds de temperamento diametralmente opuesto, sino que también conocerá los complejos procesos y esfuerzos necesarios para enfrentar y dominar los miedos.

Recorrer las páginas de Una conexión ilógica ofrece una oportunidad ineludible para abrazar la certeza de que el temor –junto con la bondad, la empatía y la esperanza– también forma parte inseparable de la experiencia humana. </>