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Para llegar al momento actual, en el que las mujeres podemos ejercer libremente una profesión, tuvieron que existir pioneras que se atrevieron a romper barreras. Ese es el caso de Joana Biarnés, la primer fotoperiodista de España.

Era 1965; el grupo The Beatles visitaba España por primera vez, mientras la joven catalana Joana Biarnés luchaba por abrirse paso en un mundo de la prensa gráfica. La chica aprovechó la visita del cuarteto y se coló en su avión privado, donde les hizo algunas fotografías que años más tarde se volverían ícono. Pero no le fue suficiente. En Barcelona, mientras los demás periodistas esperaban fuera del hotel donde se hospedaba la banda, Joana subió por el montacargas hasta el piso de su habitación, donde consiguió imágenes exclusivas. Sin embargo, los periódicos no publicaron su trabajo porque no querían promover “el estilo de vida hippie” y contradecir al régimen franquista.

 

CONTRA TODO PREJUICIO
Joana Biarnés nació en la localidad de Tarrasa, al noreste de España. Su padre era aficionado a la fotografía y la impulsó a estudiar en la Escuela Oficial de Periodismo de Barcelona. Para ganar un lugar entre los periodistas, Joana enfrentó algunas pruebas, como cuando un árbitro paró un partido de fútbol para pedirle que abandonara el campo, pues en el área de fotógrafos nunca antes había estado una mujer. La tribuna le gritaba insultos machistas, hasta que el director del campo confirmó que ella tenía permiso para estar allí.
A pesar de las dificultades, siempre demostró una actitud amable que le ayudó a ganarse la confianza de la gente. Así, retrató a personalidades como el pintor Salvador Dalí –quien siempre le daba exclusivas–; los cantantes Joan Manuel Serrat y Raphael; el torero Manuel Benítez “El Cordobés”, y la estrella de cine Audrey Hepburn.

 

MERECIDA COSECHA
Por más de 30 años sus imágenes estuvieron archivadas, sin embargo, durante las fiestas de aniversario de su ciudad natal, un grupo de especialistas dio por casualidad con su archivo fotográfico. Sorprendidos con la calidad del material, organizaron una exposición en su honor y le otorgaron la Cruz de Sant Jordi, premio a quien trabaja por la identidad catalana.
Hoy, a sus 80 años de edad, Joana Biarnés asegura que no podía imaginar una jubilación más feliz que ver el reconocimiento a su trabajo. Y aunque sus ojos se han debilitado debido a una enfermedad, no ha dejado de hacer fotos. “Ahora que estoy con 30% de visión se confirma lo que siempre he dicho: que los fotógrafos disparamos con el corazón”, afirma esta valiente cazadora de imágenes.