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Realizar transacciones sin necesidad de un intermediario ya es una realidad. Blockchain pone los medios para que cualquier persona participe en la economía global con un alto grado de confianza, autenticidad y transparencia.

 

En sus inicios, internet ofrecía dos beneficios fundamentales: acceso a toda clase de información y conocimiento, y como consecuencia, promover una economía más democrática, es decir, contribuir a formar una arena más nivelada para fomentar una sana competencia entre empresas sin importar su tamaño.

El primer beneficio se ha confirmado, pero el segundo no. Más temprano que tarde, gracias al apalancamiento operativo y a las economías de escala que permite el mundo online, se formaron grandes empresas que tomaron control sobre nuestro entorno digital.

La economía digital se basa en plataformas (market makers) cuyo propósito, por la naturaleza propia de esta clase de negocios, es atraer a una masa crítica de usuarios para aprovechar los beneficios de los efectos de red directos e indirectos, lo que implica lograr un crecimiento exponencial, anular a los competidores y alcanzar una posición dominante en el mercado. Algunos ejemplos representativos que conocemos y admiramos son: Amazon, iTunes, eBay, Alibaba, Google, Baidu, Facebook, Uber, Airbnb, Netflix, Lending Club, Zipcar, etcétera.

Somos testigos de cómo en los últimos años las empresas establecidas en internet gracias al impulso del cómputo en la nube, dispositivos móviles, redes sociales y análisis de grandes bases de datos, van compitiendo de una forma más eficaz contra el modelo tradicional de organizaciones centralizadas que proporcionan un servicio a un grupo de consumidores impasibles.

Estas nuevas empresas construyen modelos de organización distintos, basados en originales formas de conectar la oferta con la demanda que, en algunos casos, aprovechan recursos de personas que no los utilizan al cien por ciento, para prestar un servicio a un grupo mucho más activo de consumidores. Este cambio, ha impulsado lo que llamamos la economía bajo demanda (on-demand economy, e.g., Uber), economía compartida (sharing economy, e.g., Airbnb) y el consumo colaborativo (collaborative consumption, e.g., eBay).

Aunado a lo anterior y, tal vez más importante, esta nueva generación de empresas muestra el poder de la tecnología para generar confianza entre desconocidos, facilita que las personas entablen relaciones que ayudan a redescubrir aspectos de la naturaleza humana en parte olvidados. Aplicaciones como Airbnb, Kickstarter o Lending Club, se basan en relaciones personales y no sólo en transacciones meramente económicas.

A pesar de los enormes beneficios de las plataformas digitales, el inconveniente de esta forma de hacer negocios es que, en la mayoría de los casos, el valor creado no se distribuye equitativamente entre todos los que contribuyen a crearlo, sino que favorecen notoriamente a los intermediarios (market makers).

 

BLOCKCHAIN ELIMINA A LOS INTERMEDIARIOS
Internet fue diseñado para transferir la información, podemos enviar mensajes, documentos, fotografías o videos. Más aún, podemos informar nuestro interés en adquirir u ofrecer un producto o servicio en específico. Sin embargo, lo que no podemos realizar directamente por internet es el cierre de una transacción comercial, para ello requerimos de un intermediario (market maker) que avale la veracidad de las partes y liquide y registre la transacción.

No obstante, hace pocos años, la tecnología subyacente de la criptodivisa bitcoin, emergió en el mundo digital como un nuevo actor que promete cambiarlo todo: blockchain (cadena de bloques).

Blockchain por su novedad es un tema polémico. Fue inventado en el contexto de la moneda digital bitcoin para realizar transacciones de forma segura sin requerir de un intermediario.

¿Cómo funciona? Blockchain es un registro de transacciones digitales en una base datos distribuida. Esta base de datos tiene la característica de que una vez publicada (almacenada) una transacción ya no puede ser modificada. La base de datos es administrada por una red de computadoras que se adhieren colectivamente a un protocolo para validar y aprobar nuevas transacciones. En otras palabras, miles de computadoras de todo el mundo mantienen una copia de la base de datos con el registro de todas las transacciones avaladas por ellas mismas, formando una red.

Por lo anterior, blockchain facilita el uso de Internet para realizar transacciones de manera segura y descentralizada, sin necesidad de un intermediario. En lugar de usar Lending Club, Kickstarter o Airbnb para conectarse con otras personas, esta tecnología permite a las personas conectarse y realizar transacciones directamente, haciendo realidad una verdadera economía compartida y el consumo colaborativo.

Podríamos afirmar que blockchain es la disrupción de bajo costo para cualquier empresa que actúa como un intermediario en algún mercado. Internet redujo los costos marginales de la comunicación y transferencia de información a casi cero. Blockchain al permitir cerrar una transacción comercial (por ejemplo, transferir la propiedad de un activo) sin la necesidad de una autoridad central, reduce los costos marginales de una transacción, también, a casi cero.

Como consecuencia, ha emergido una nueva forma de organización sin director general o cualquier clase de estructura jerárquica, ya que la gobiernan de forma colectiva todas las personas que interactúan en un blockchain.

 

UNA NUEVA CLASE DE BASE DE DATOS
Suele mencionarse que la cadena de bloques es una innovación que se basa en otro invento tecnológico tan antiguo que, seguramente pocos lectores recuerdan: la invención de la base de datos creada en IBM al inicio de la década de 1970.

eBay tiene una base de datos centralizada que contiene toda la información sobre compradores y vendedores. La única manera de acceder a esa base de datos es ir al sitio web de eBay. Al igual que eBay, blockchain permite crear una base de datos similar, pero en vez de estar centralizada y gobernada por un ente en específico, la base de datos radica en cada computadora de la red y anula la necesidad de un control central.

Así, en el caso de eBay, todos los datos necesarios para una subasta podrían registrarse en una cadena de bloques ubicada en millones de computadoras. Las personas podrían programar cientos de interfaces diferentes, todas utilizarían esa misma base de datos compartida y las transacciones podrían cerrarse, si así se considera conveniente, con base en un sistema de pagos cimentado en criptomonedas (por ejemplo, bitcoin) lo cual implicaría que tampoco sería necesario un intermediario centralizado para procesar los pagos.

Finalmente, blockchain es una tecnología del dominio público que, por su originalidad, ha creado una nueva categoría de base de datos.

Múltiples son los ejemplos de startups que están explorando diferentes formas para aprovechar esta nueva tecnología. OpenBazaar es un mercado similar a eBay o Amazon. Arcade City es una nueva aplicación similar a Uber. El fundador de Arcade City, Christopher David, un ex conductor de Uber, argumenta que la debilidad de Uber y Lyft es su gestión centralizada para la fijación de precios. Al descentralizar esa decisión al nivel del conductor y del pasajero, el valor creado se distribuye entre ambos a su conveniencia.

Al igual que el internet fue evolucionando de transferir información en textos, imágenes… a programas y videos, blockchain está evolucionando de transferir la propiedad de activos financieros (fintech), contratos inteligentes (smart contracts) y derechos de propiedad (property rights)… a transparencia en cadenas de suministro (proof of existence and transparency), almacenamiento distribuido en la nube (distributed cloud storage) e identidad digital (digital identity).

 

AL ALCANCE DE TODOS E INALTERABLE
En un reciente estudio del World Economic Forum (WEF) publicado en junio de 2017: Realizing the Potential of Blockchain. A Multistakeholder Approach to the Stewardship of Blockchain and Cryptocurrencies, los autores, Don Tapscott and Alex Tapscott, afirman que el nuevo recurso global es blockchain, más aún, lo consideran la plataforma fundacional de lo que el mismo WEF ha denominado la cuarta revolución industrial, al ofrecer capacidades sin precedente para comercializar valor en la sociedad.

Internet fue la convergencia de las tecnologías de computación y comunicaciones, blockchain aprovecha Internet con base en una ingeniosa combinación de criptografía, matemáticas, ingeniería de software y economía “del comportamiento”.

Blockchain surgió en 2009, cuando bajo el seudónimo: Satoshi Nakamoto, una persona o un grupo de personas, publicó un nuevo protocolo: A Peer-to-Peer Electronic Cash System creando una criptodivisa llamada bitcoin. Las monedas digitales son diferentes porque ningún gobierno las controla o las emite. Son representadas por transacciones registradas en una cadena de bloques que aprovecha los recursos de una red peer-to-peer para verificar y aprobar cada transacción. El protocolo de Satoshi estableció un conjunto de reglas –en forma de cálculos distribuidos– que aseguran la integridad de los datos intercambiados entre millones de dispositivos, sin pasar por un tercero de confianza.

Son varias las cualidades de esta tecnología. Cada cadena de bloques, como la que utiliza bitcoin, está distribuida en millares de computadoras proporcionadas por voluntarios alrededor del mundo. No hay una base de datos central que pueda ser anulada o modificada ilegalmente. La cadena de bloques es pública, disponible a cualquier persona en cualquier momento.

La naturaleza digital de blockchain permite programar transacciones (contratos inteligentes), es decir, los usuarios pueden configurar algoritmos y reglas que activen automáticamente transacciones previamente acordadas.

Blockchain es inclusivo en su mayor parte. Satoshi imaginó que la persona típica estaría interactuando con la cadena de bloques a través de lo que llamó Simplified Payment Verification que puede funcionar en un dispositivo móvil. Así cualquier persona puede participar en la economía global, ya que no se requiere de documentación para ser de confianza.

Blockchain es inmutable e histórico. En cuestión de minutos o incluso segundos, las transacciones realizadas son verificadas y almacenadas en un bloque que se vincula al bloque anterior, creando así una cadena. Si quisiéramos modificar una transacción tendríamos que reescribir toda su historia en la cadena de bloques a “plena luz del día”, es decir, tendríamos que modificar la base de datos en cientos de miles de computadoras simultáneamente, lo cual es prácticamente imposible.

Podríamos concluir que la cadena de bloques no es sino un libro de contabilidad distribuido que representa el consenso de la red de cada transacción que ha ocurrido, que es lo que asegura su integridad.

 

AUTENTICIDAD Y TRANSPARENCIA
Las implicaciones de esta tecnología van mucho más allá de la industria de servicios financieros. Blockchain permite autenticar la propiedad de algún bien digitalizado, i.e., acreditar o dar fe de que un hecho es verdadero o auténtico, sin necesidad de la intervención del aval de un intermediario.

Esto es lo que realmente hace a blockchain excepcional: autenticidad y transparencia. Certificados de nacimiento y de defunción, actas de matrimonio, escrituras y títulos de propiedad, derechos de propiedad intelectual, grados educativos, cuentas financieras, historiales médicos, reclamaciones de seguros, ciudadanía y privilegios de voto, localización de activos portátiles, procedencia de alimentos o de diamantes, recomendaciones de trabajo y calificaciones de desempeño, donaciones caritativas vinculadas a resultados específicos, contratos de trabajo, y cualquier otra cosa que podamos expresar digitalmente, puede ser parte de una cadena de bloques gozando de ambos beneficios: autenticidad y transparencia.

Tan importante es este nuevo recurso que algunos han llamado a blockchain, entre ellos el WEF, un bien público como lo es internet. Nunca antes habíamos tenido la capacidad de generar transacciones confiables directamente entre dos o más extraños, autenticadas por la colaboración de una inmensa comunidad motivada por un bien común, en vez de ser autenticadas por un agente central como pudieran ser empresas motivadas por el afán de lucro o por gobiernos motivados por la ambición del poder.

Blockchain se construyó con base en dos premisas: el acceso abierto y el uso sin permiso. Para proteger esta visión de la presión política y la interferencia reguladora, blockchain se basa en una infraestructura descentralizada que no puede ser controlada por una sola persona o grupo. A diferencia de la ordinaria regulación política, los principios del gobierno de las cadenas de bloques no emergen de la comunidad, se definieron previamente y quedaron codificados en los protocolos y procesos de la arquitectura de la red.

Ser parte de una comunidad que participa en una cadena de bloques es aceptar sus reglas tal como se establecieron originalmente. En una transacción en blockchain, no se tiene que confiar en un tercero para cumplir y registrar lo acordado, se tiene que confiar en que el algoritmo y la red funcionarán como se espera.

Sin embargo, esta excepcional oportunidad puede quedar anulada, distorsionada o subutilizada, dependiendo de cómo se gobierne. Al igual que el internet, blockchain no debe ser gobernada por naciones, instituciones estatales o corporaciones. La manera en que se gobierna internet como fuente global de información sirve como un modelo para gobernar este nuevo recurso que es a través de un enfoque multisectorial basado en lo que WEF llama global governance networks.

 

REVOLUCIONARÁ LA CONFIANZA A ESCALA GLOBAL
En un reciente Ted Talk, Rachel Botsman, autora de uno de los libros más apasionados acerca del consumo colaborativo: What’s Mine is Yours: How Collaborative Consumption is Changing the Way We Live, menciona “…The Economist describió a la cadena de bloques de forma elocuente, como la gran cadena de estar seguro de las cosas… la verdadera repercusión de la cadena de bloques es que elimina la necesidad de cualquier tipo de terceros… se tiene que confiar en la idea, tienes que confiar en la plataforma… Las repercusiones son inmensas, del mismo modo en que internet abrió de par en par las puertas a una era de la información disponible para todo el mundo, la cadena de bloques revolucionará la confianza a escala global. Esto es sólo el comienzo, porque la verdadera disrupción que está ocurriendo no es tecnológica, se trata del giro que en la confianza produce…”

La radical transformación que puede lograr esta nueva tecnología en los negocios y el gobierno, no va a ser inmediata. Blockchain no es una tecnología “disruptiva” que reemplaza un modelo de negocios establecido con una solución de menor costo generando una demanda aún mayor. Blockchain es una tecnología fundacional. Tiene el potencial de configurar de una forma distinta nuestra economía y nuestra sociedad, y para que suceda se requiere que todos, de alguna manera, contribuyamos.

Es comprensible esperar que el proceso de adopción sea gradual y constante, conforme vayan generando tracción las transformaciones económicas y sociales que promete. Por lo anterior, es ahora el tiempo adecuado para explorar, experimentar, aprender e imaginar un futuro diferente, y seguramente, más temprano que tarde, comprometernos con hacerlo realidad.

 

 

El autor es director del
Centro de Investigación en Iniciativa Empresarial-EY del IPADE
y profesor del área de Política de Empresa.