El reto de las escuelas de negocio frente a las nuevas generaciones ya no es sólo formar a sus estudiantes para que adquieran un puesto directivo bien remunerado. Los jóvenes que el día de mañana ocuparán cargos directivos también se mueven por la conciencia social y ambiental que desarrollaron desde pequeños.

 

Los cambios sociales, generacionales, no podían quedarse atrás en este inicio de siglo, al cual los economistas han denominado “La cuarta revolución industrial” o, si lo escribiéramos en números arábigos, sería mejor denominar el “Siglo 2.1”.

Si a nivel tecnológico ya nos hemos acostumbrado a las actualizaciones de sistema, y a las evoluciones descargadas en línea de manera automática, en el ámbito del comportamiento humano podríamos decir que estas medidas se revitalizan a través de los nuevos valores, objetivos y estilos de vida que caracterizan a las generaciones. De este modo llegamos a la nueva y última versión de adolescentes, quienes han decidido autonombrarse: The Founders. Si bien antes eran los sociólogos o filósofos quienes dictaban los criterios de las diferentes generaciones, en la época de la customización, es necesario darles voz y votos a los mismos integrantes de la futura sociedad. De este modo MTV, la gran cadena mediática dedicada a los videos musicales, las celebridades y el entretenimiento, decidió realizar un estudio de campo para investigar los valores de los nacidos en este siglo, la generación que sigue a los millennials. Después de preguntar a miles de chicos entre los 10 y los 15 años, el resultado de la votación estableció que la generación nacida en el Siglo XXI se autodenomina The Founders.

Ante esta nueva generación, que aparece cuando no hemos terminado de entender a los famosos jóvenes nacidos en las décadas de los 80 y 90, surge una pregunta ¿por qué estamos cambiando tanto socialmente?, ¿es posible que todo lo que nos habíamos planteado anteriormente esté equivocado?, ¿de dónde surge este deseo de ser tan distinto a la generación anterior? Nos permitimos una reflexión acerca de lo que ha motivado este deseo de rompimiento con las creencias de la Generación X, y las raíces de las dos generaciones del futuro: los millennials y los founders.

RAZONES HISTÓRICAS DE LA EVOLUCIÓN GENERACIONAL
En 1989, el politólogo estadounidense Francis Fukuyama proclamó una polémica tesis: la historia ha llegado a su fin. En un breve artículo, al que siguió un libro titulado The End of History and the Last Man, Fukuyama expuso su controvertida convicción acerca del fin de las contradicciones ideológicas, los procesos históricos relevantes y la oposición entre corrientes de pensamiento. El politólogo de origen japonés, partiendo de una interpretación histórica hegeliana, aseguró que el pensamiento occidental de carácter liberal, democrático y capitalista había triunfado dialécticamente sobre las antítesis que lo negaban: el comunismo y materialismo de corte marxista, el fascismo italiano, el socialismo soviético, los nacionalismos que causaron las Guerras Mundiales, las dictaduras militares, etcétera.1

La tesis de Fukuyama no resultó del todo correcta, la historia no ha devenido en un aburrimiento social como él predijo, y estamos lejos de lograr lo que él llamó “la inminente paz entre las naciones”. Sin embargo, la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría significó –además de un triunfo de los ideales democráticos y liberales de Occidente sobre las ideologías de su contraparte soviética– lo que podríamos denominar: “La caída del sistema”. Durante la Guerra Fría el mundo debatía para encontrar la verdad y definir la diferencia moral entre el bien y el mal. Aunque se cuestionaban las decisiones de los líderes políticos o religiosos, se mantenía una visión clara de la autoridad. A partir del suceso histórico más importante del fin de siglo pasado, ya nadie se atreve a defender a ultranza la verdad o el bien, sino que parece que la sociedad se siente más cómoda con el relativismo moral. La vida en occidente ha sido reemplazada por preocupaciones ambientales, resolución de problemas técnicos, cálculo económico, y la satisfacción de las cada vez más sofisticadas demandas del consumidor.2

Si bien el fin de la historia no sucedió, nadie puede negar que los valores morales tuvieron un cambio significativo a partir de la caída del muro. Hasta devenir en lo que Douglas E. Schoen ha denominado “El fin de la autoridad”3. Los diferentes escándalos políticos vividos, o abiertos al público, después de la renuncia del presidente Nixon, y el famoso caso de Watergate, han ido tornando una sociedad tradicionalista en generaciones cada vez más desconfiadas de los sistemas políticos, alejadas de cualquier búsqueda de la verdad y el bien común, y, por lo tanto, moralmente relativistas.

CARACTEROLOGÍA DE LAS GENERACIONES
Los autores que investigan la evolución generacional suelen describir cuatro generaciones nacidas en el siglo XX que todavía hoy juegan un papel de importancia en la toma de decisiones políticas, empresariales y económicas de las naciones. Cada una de estas generaciones difiere de las demás de manera relevante en algunos rasgos elementales, diferencia que se origina en la formación que cada una recibió por los eventos históricos y las aspiraciones de sus padres. Es importante señalar que la descripción de cada generación no es de carácter absoluto, y debe servir sólo para identificar de manera general algunos rasgos comunes del comportamiento de cada generación, los cuales no necesariamente se dan en la práctica en las actitudes de sus miembros.

En primer lugar, se encuentra la generación nacida antes o durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1920 y la primera mitad de 1940, que algunos llaman Tradicionalistas4 y otros Silent Generation5. Por su experiencia temprana ante la guerra y los conflictos bélicos internacionales, esta generación valora la seguridad financiera y la estabilidad. La victoria militar sobre el ejército nazi le sirvió como inspiración para replicar el modelo militar dentro de las organizaciones: roles jerárquicos, cadenas de comando, estrategias a largo plazo, formalidad institucional, etcétera.6 El mundo después de la Guerra parecía lleno de oportunidades y encaminado en la dirección correcta, por lo que desarrollaron un fuerte sentido de identidad y patriotismo.

En segundo lugar se encuentra la generación de los Baby Boomers, nacida entre la segunda mitad de los 40 y 1960, y llamada así por la explosión demográfica posterior a la Segunda Guerra Mundial. La juventud de los Boomers ha sido descrita frecuentemente como una de descontento y desasosiego con el estado general del mundo, causado por las revoluciones sociales y el asesinato o muerte trágica de varios líderes idealistas (v.g. J.F. Kennedy, Martin Luther King, Colosio, Manuel Clouthier). A diferencia de los Tradicionalistas, los Boomers consideraron que el mundo tomaba un rumbo peligroso que había que enderezar, por lo que en su juventud adoptaron ideales sociales. Sin embargo, el mundo corporativo de estilo militar y fundado en la autoridad de los Tradicionalistas les presentó un ambiente competitivo que formó en ellos un carácter ambicioso y deseoso del mérito y reconocimiento individual.

La tercera generación es la llamada Generación X, nacida entre los años tempranos de la década de los 60 y 1980. Esta generación es a la que Fukuyama hace referencia, ellos vivieron conflictos internacionales, como la Guerra Fría y la Guerra de Vietnam, pero algunos de ellos en su juventud vieron caer el Muro de Berlín y la disolución de la mayor parte de los conflictos a gran escala en el mundo. Se encuentran con un entorno cada vez más homogéneo ideológicamente, que según su tesis sería el mundo que la siguiente generación enfrentaría en sus años de formación. La Generación X fue educada por los Tradicionalistas, por lo que el gran descontento que viven se debe a la discordancia entre los aprendizajes de la infancia, los valores fijos y enseñados de manera rígida por aquellos sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial, y el mundo global, tecnológico y dinámico que tienen que enfrentar en las corporaciones y en su vida adulta.

Los miembros de la cuarta generación, la llamada Generación Y o Millennial, que abarca desde el inicio de los 80 hasta la primera mitad de los 90, nacieron con el internet y crecieron siendo usuarios competentes del mismo (son “nativos digitales”) de manera que su visión del mundo es mucho más integral y globalizada que la de las generaciones previas7. Sin embargo, un aspecto particular de la tesis de Fukuyama parece no cumplirse en el desarrollo histórico del mundo de la Generación Y, a saber, las predicciones respecto el panorama internacional que enfrentaría esta generación. En lugar del mundo homogéneo que el politólogo predecía en 1989, los Millennials experimentaron de primera mano eventos de terrorismo internacional y doméstico: los eventos del 11 de septiembre, las bombas en los metros de Madrid y Londres, las FARC en Colombia, balaceras en escuelas de Estados Unidos, etcétera. En ellos se incubó de manera general un sentimiento de incertidumbre ante el futuro y la necesidad de vivir la vida al máximo. De ahí el surgimiento de lemas como YOLO (You only live once), que esta generación adopta para justificar una vida arriesgada y al límite.

El diagnóstico sobre el fin de la historia de Fukuyama podría cobrar sentido si se le compara a la perspectiva Millennial de la vida. Ciertamente, en ellos comienza a manifestarse un cierto sentimiento de aburrimiento, que añadido al de incertidumbre, produce un anhelo por lo inmediato y lo novedoso. Los grandes ideales abstractos, que movieron a sus padres y abuelos, dejan de apelar de manera directa a los individuos y no parecen tener relevancia práctica. Ahora son las causas particulares y materiales las que los motivan, como la defensa de las minorías sociales (por ejemplo, la lucha por la igualdad de género o por los derechos LGBT). Aunque viven en el umbral de la incertidumbre ante la posibilidad de algún acto terrorista aleatorio, el mundo parece en general resuelto: los ideales de la democracia y el liberalismo imperan en los países occidentales y sólo queda resolver las injusticias sociales que aún existen.

Por medio de las redes sociales, esta generación despliega un activismo mediático de grandes proporciones en apoyo de las causas sociales más variadas. Ejemplos de esto sobran y abarcan toda una gama de luchas muy particulares por alcanzar justicia: desde el asesinato del gorila Harambe en el zoológico de Cincinnati en 2016, o la recaudación de fondos para ayudar a enfermos y afectados por desastres naturales, hasta el rechazo de los actos terroristas del fundamentalismo religioso, como el Estado Islámico en la Península Arábiga y Boko Haram en África.

Finalmente, después de la Generación Millennial, comienza a hablarse ahora de la Generación Z, misma que además ha recibido varios nombres alternativos: iGeneration, ReGen y The Founders, entre otros. Como se hizo alusión al inicio del documento, esta última denominación es autoimpuesta, resultado de una encuesta realizada por MTV a un millar de jóvenes nacidos después de diciembre de 2000 acerca de cómo denominarían a su generación. Las razones que dieron para elegir el nombre hacen alusión a sus valores fundamentales. Los adolescentes encuestados expresaron la sensación de que una época está acabando y es su responsabilidad definir lo que pasará en los siguientes 50 o 100 años.8 Aunque algunos hayan cuestionado la representatividad real del resultado de dicha encuesta,9 la denominación de Founder no deja de revelar una parte elemental del carácter de la generación nacida después de 1995: su infancia y años formativos han sido radicalmente distintos a los de las generaciones previas. En primer lugar, será la primera generación en Estados Unidos que por primera vez tendrá una mayoría no-blanca entre sus miembros. Además, desde sus años más tempranos han tenido acceso a los avances tecnológicos que incluso los Millennials sólo conocieron en sus años de madurez.

Los Founders no han conocido un mundo sin smartphones, hecho que tiene gran relevancia, pues ha producido niños y adolescentes cada vez más complejos y con un acceso ilimitado a información sobre los eventos del mundo y posibilidad de formar comunidades digitales sin límites físicos.10 Sería un gran error ser condescendiente con los miembros de esta nueva generación, pues su manejo temprano de la tecnología les ha permitido conocer y cuestionar los errores de sus padres y abuelos. La Generación Z sabe usar la tecnología, y sabe que utilizándola puede compensar las desventajas socioeconómicas, así como las de la distancia física o la diferencia de edad, por lo que tienen una conciencia muy arraigada de su posición privilegiada en un mundo cuyas herramientas son cada vez más accesibles y fáciles de manejar para quienes han crecido entendiéndolas.

El día de hoy, la Generación Z o Founder se perfila para en 20 años desempeñar roles importantes en la toma de decisiones en la vida política y económica del mundo, por lo que la etapa formativa por la que pasan desde este momento, cuando comienzan a entrar a la universidad, hasta en 10 años, cuando emprendan el estudio de algún posgrado, es clave para definir el futuro de las instituciones y el curso de la historia.

¿CÓMO EDUCAR A LAS NUEVAS GENERACIONES?
El futuro de los MBA en el mundo se perfila para rebasar cada vez más los límites territoriales y culturales de las naciones particulares, incluso considerando que ya hoy las instituciones que forman a los futuros líderes empresariales buscan que éstos tengan una gran experiencia internacional. Según Peter Dwyer y Johanna Wyn, “es necesario mirar más allá de las fronteras nacionales para darnos cuenta que esta es una experiencia generacional que resulta de un proceso de cambios mundiales en las circunstancias sociales, educacionales y económicas, que a su vez han presentado un nuevo tipo de futuro a la generación venidera”.11 En efecto, el carácter cada vez más global de las generaciones y su creciente interconectividad por medio de las redes sociales y la tecnología promete un aumento de la experiencia internacional en las matrículas.

Además, esta constante interconectividad a la que las nuevas generaciones están acostumbradas exigirá que las dinámicas educativas involucren cada vez más trabajo en equipo y actividades donde el resultado es responsabilidad de muchos y no sólo de uno sólo. Para formar efectivamente a las nuevas generaciones en la creación de soluciones, la tecnología jugará un rol de especial importancia. Por ejemplo, el uso de apps para calcular datos, investigar y compartir información para la resolución de problemas dentro de la metodología del caso será una actividad que, de ser explotada eficazmente, podrá desarrollar competencias prácticas muy útiles.

Siguiendo esta línea, el diseño de plataformas virtuales para smartphones y tablets será un recurso de gran potencial, pues las nuevas generaciones poseen una certidumbre creciente de que cada vez más necesidades pueden satisfacerse con sólo meter la mano al bolsillo y dar unos cuantos clicks. Por el crecimiento de las grandes urbes y la concentración paulatina de los jóvenes en las ciudades y no en las zonas rurales, las nuevas generaciones saben que la tecnología puede evitarles moverse grandes distancias. Así, con distintas aplicaciones es posible resolver muchas necesidades: desde pedir comida a domicilio hasta permitir el home office y trabajar desde casa. Por ello, las plataformas virtuales de las escuelas de negocios deberán contener todos los documentos e información necesaria para evitar a los usuarios cualquier desplazamiento físico innecesario.

En otro ámbito, se está volviendo necesario reenfocar el discurso principal de las escuelas de negocios para atraer a los futuros empresarios. Aunque ha evolucionado con el tiempo, todavía es preeminente la perspectiva que establecieron los Tradicionalistas, Baby Boomers y los X, quienes veían en el dinero un símbolo de éxito personal y de prosperidad, de manera que la exponenciación del salario era una de las motivaciones principales para formarse como empresario.

En la actualidad, las nuevas generaciones que se interesan en la empresa siguen siendo motivadas por la adquisición de un buen sueldo, pero la conciencia social y ambiental que han desarrollado desde edades tempranas, por la educación que han recibido y los eventos históricos que han presenciado, exige un nuevo enfoque. Ya no es suficiente asegurar que estudiar un MBA redundará en beneficios económicos personales, sino que habilitará al interesado para mejorar su entorno social y hacer el bien a sus vecinos y al medio ambiente.

Aunado a esto, las nuevas generaciones son testigos directos del surgimiento casi espontáneo de un nuevo tipo de líderes empresarios distinto del modelo corporativo: aquellos que dan en el clavo con una idea creativa que se vuelve viral y los convierte en poco tiempo en estrellas del emprendedurismo. Probablemente, el modelo más popular sea el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, joven billonario que además prometió donar 99% de su fortuna a causas sociales y filantrópicas12 a través de la fundación que comparte con su esposa Priscilla Chan, manifestando ambos la arraigada conciencia social de las nuevas generaciones.

El reto radicará en lograr todo este progreso y uso de la tecnología manteniendo firmes los principios que promueven el desarrollo social y empresarial. La educación para el futuro no se puede mantener en un punto neutral, abierta a cualquier postura, sino que debe establecer principios claros que orienten a las futuras generaciones hacia un mundo más justo social y económicamente hablando. ⁄

 

Notas finales
1 Cfr. Francis Fukuyama, “The End of History?”, The National Interest, 1989, p. 7-13
2 Cfr. Fukuyama, p. 17
3 Douglas E. Schoen, The end of authority, Rowman & Littlefield, USA 2013.
4 Tamara Erickson, “What Are They Thinking? The Other Four Generations. What Generation X’ers Should Know About Their Colleagues”, en What’s Next, Gen X? Keeping Up, Moving Ahead, and Getting the Career You Want (Boston, Massachusetts: Harvard Business Press, 2009). p. 3.
5 David Stauffer, “Motivating Across Generations”, Harvard Management Update, 2003, p. 4.
6 Cfr. Erickson, p.  4-7
7 Cfr. Erickson, p. 14
8 Cfr. Taylor Trudon, “Teens Aren’t Part of the Lazy, Apathetic Generation You Think They Are. Just Ask Them”, MTV News, 2015 <http://www.mtv.com/news/2680317/generation-z-the-founders/>.
9 Cfr. Nathan Heller, “The ‘Founder’ Generation’s Creation Myth”, The New Yorker, 2015 <http://www.newyorker.com/culture/cultural-comment/the-founder-generations-creation-myth>.
10 Cfr. Mary Meehan, “The Next Generation: What Matters to Gen We”, Forbes, 2016 <http://www.forbes.com/sites/marymeehan/2016/08/11/the-next-generation-what-matters-to-gen-we>.
11 Peter Dwyer and Johanna Wyn, Youth, Education and Risk: Facing the Future (London: RoutledgeFalmer, 2001) <http://www.questia.com/read/107622835/youth-education-and-risk-facing-the-future.>., p. 100-101
12 Mark Hendrickson, “Let’s Hope Not All Billionaires Emulate Mark Zuckerberg’s Philanthropy”, Forbes, 2015.