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IS346_Miscelanea_04Una historia sencilla (The Straight Story)
Dirección: David Lynch
Países: Francia, Reino Unido, Estados Unidos
Año: 1999
Producción: Assymetrical Productions, Chanel +, Walt Disney Pictures y otra

 

«Un rebelde total, como James Dean», así describió David Lynch a Alvin Straight, el protagonista de A Straight Story (traducida al español como Una historia sencilla o Una historia verdadera, según la región). «Excepto en que es viejo», matizó. Y sí, la primera imagen que tenemos de Alvin en la película es la de un anciano que no puede levantarse del suelo de su cocina tras haber resbalado. Sin embargo, su rebeldía no se limita a su mala actitud ante el médico que le recomienda dejar de fumar, comer más sano y utilizar un burrito para caminar, sino que va más allá: en suma, se resiste a que otros decidan qué es lo que puede o no puede hacer. «Todavía no estoy muerto», le responde a su hija cuando ésta intenta disuadirlo de cortar el césped.

Hasta aquí podría parecernos una historia frecuente y convencional –sobre todo si sabemos que fue presentada por Walt Disney–, pero ¿no se trataba de una película de David Lynch?, ¿acaso no se estrenó en 1999, dos años después de la oscura Lost Highway (1997) y en la misma década en que Twin Peaks (1992) ganara tres globos de oro y se estableciera como un clásico del género noir en el que se inspirarían más adelante series como True Detective? Si vemos en retrospectiva, la película más «convencional» que David Lynch había dirigido es El hombre elefante (1980), y eso ya es decir. Como Corazón Salvaje (1990), The Straight Story es una road movie. Pero mientras Lula y Sailor recorrían las carreteras en un Thunderbird modelo 65, Alvin lo hace en una podadora John Deere del 66. Sí, en una podadora. Para cortar el césped. ¿Por qué?

Días después de haber resbalado en su cocina, Alvin se entera de que su hermano mayor Lyle ha sufrido un infarto. Lyle vive en Mount Zion, Wisconsin, a 390 km de Laurens, Iowa, hogar de Alvin. Aun cuando llevan 10 años sin dirigirse la palabra tras una discusión, Alvin decide visitarlo antes de que sea demasiado tarde para reconciliarse. Alvin odia viajar en autobús y no tiene licencia de conducir. Incluso si hiciera de tripas corazón, no hay ruta alguna que llegue hasta Mount Zion. La única opción que le queda es realizar el viaje a 10 km/h a bordo de una podadora (o al menos es la única opción que él desea tomar).

Después de un primer intento fallido –y de desquitarse a tiros con la podadora–, Alvin retorna al camino a bordo de su John Deere, con todo y un pequeño remolque, y emprende un viaje tanto físico como espiritual. El que el nombre del destino sea Mount Zion es una coincidencia significativa. Conduce durante el día, descansa en los campos por la noche, y tiene todo tipo de encuentros que nos dejan vislumbrar aspectos de su carácter, su pasado y su historia familiar. Junto con él conocemos a otros personajes solitarios, problemáticos o generosos que serán transformados por la compañía y las historias que Alvin les comparte de modo sobrio, pero completamente entrañable.

¿Lo mejor de todo? Además de ser una pieza cinematográfica muy bien lograda que le valió a Richard Farnsworth su última nominación al Oscar por su interpretación del protagonista, The Straight Story narra una historia real, acaecida en 1994. Mary Sweeney, compañera de David Lynch, se enteró de ella por un artículo del New York Times y no sólo convenció a Lynch de dirigirla, sino que Sweeney también coescribió, produjo y editó la película. Sí, Alvin Straight existió y con el mismo nombre. Y viajó desde Laurens, Iowa hasta Blue River, Wisconsin, para visitar a su hermano Henry.