Aristóteles afirmó: «Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber». ¿Y si ese deseo lo aprovecháramos para convertir al país en un líder en innovación? Esta es la tesis que plantea la economía del conocimiento, que tiene como fin generar nuevos saberes y acciones que eviten el desempleo. Para ello hace falta apostar por un trabajo conjunto entre instituciones educativas, empresas y gobierno.

 

Con frecuencia escuchamos a los jóvenes decir que en este país no hay trabajo y por otro lado nos topamos con empresarios que ofrecen espacios sin encontrar a la persona indicada para ocuparlos. ¿Por qué tenemos vacantes por un lado y desempleados por otro? ¿Dónde está la pieza que falta para unir a los egresados de las instituciones académicas con las empresas?

Los países con economías desarrolladas consideran en sus políticas públicas lo que se llama economía del conocimiento es decir, «una economía que basa su dinámica en la creación de mercados donde se ofertan y demandan ideas, patentes, procesos y conocimientos diversos en torno a los sistemas de producción de bienes y servicios y al avance tecnológico de los diferentes sectores de la actividad económica».1

Cualquier sociedad que aspire a un desarrollo económico sustentable deberá considerar la creación del conocimiento y para ello requiere de un vínculo estrecho entre las instituciones y centros de investigación, las empresas y el sector gubernamental.

¿Cuáles son los beneficios de generar vínculos entre instituciones educativas, empresas y gobierno?

 

  1. Para la empresa. Desarrollaría e implementaría nuevos conocimientos, mejoría procesos, apoyaría la generación de patentes, permitiría innovar en sistemas de producción… Todo esto a la larga genera valor agregado para la operación y eleva el nivel de competitividad con una repercusión directa en la economía y en la sociedad. Las empresas tienen muy claro que los recursos humanos y la calidad de los insumos disponibles, así como la innovación en los procesos, son los factores que más inciden en la competitividad.

 

  1. Para las instituciones educativas y centros de investigación. Aprovecharían el capital humano (investigadores, docentes, estudiantes, personal en general) y la infraestructura para generar conocimientos innovadores en tecnología, desarrollo de procesos, generación de patentes… Lo anterior fortalecería el prestigio de las instituciones, generaría beneficios económicos, atraería nuevos talentos y devendría en el interés de nuevas empresas.

 

  1. Para el sector gubernamental. Vería los beneficios en conjunto, pues su participación estaría marcada por fomentar vínculos entre instituciones y empresas a través de un marco jurídico bien establecido. Pondría en claro las reglas de juego, fungiría como protector de la normatividad. Propondría los temas a desarrollar considerando las necesidades que tengan un alto impacto social. Dichos temas estarían incluidos en las políticas públicas por lo que se enfocaría la investigación, los procesos productivos y los recursos económicos y humanos en esa dirección.

 

¿CÓMO SERÍA VIVIR EN UN MUNDO ASÍ?
Qué interesante resultado se obtendría si para solucionar el problema de la vialidad y contaminación en las grandes ciudades participaran de manera activa las instituciones y centros de investigación, las empresas y el gobierno. Los resultados serían asertivos, con un impacto sustentable a corto, mediano y largo plazo en beneficio de la sociedad.

Existen ejemplos emblemáticos en donde la vinculación estrecha entre tales actores trae consigo beneficios significativos que impactan de manera global y sustentablemente a través del tiempo.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts en Estados Unidos es un buen ejemplo pues «se caracteriza por estar estrechamente relacionado con la industria, en donde los contactos con empresas se institucionalizaron y en donde los servicios a las empresas forman parte central de su estructura y funcionamiento.»2

Su política consiste en impactar inmediatamente su entorno y generar valor en la economía en donde se localiza; es decir, busca un cambio local con trascendencia global. Es una de las primeras universidades en establecer una organización formal de transferencia de tecnología desde 1932. También es la fuente más importante de creación de tecnología universitaria en Estados Unidos y una de las que concentra más registros de patentes.3

Para desarrollar este vínculo, el Instituto obtiene una cuota a través de los empresarios y éstos tienen derecho a la información que se genera en los estudios realizados, pueden asistir a los seminarios y consultorías especializadas, y obtienen información sobre los proyectos de investigación que se realizan. Asimismo participan en proyectos específicos requeridos por la industria4.

Existen otros ejemplos exitosos en donde la fórmula es similar: un estrecho y positivo vínculo entre las instituciones educativas y centros de investigación, empresas locales y un marco regulado por la vía gubernamental.

 

¿MÉXICO ABOGA POR ESTA CONSONANCIA?
En nuestro país trabajan de la mano algunas instituciones de educación, empresas e instituciones de gobierno, sin embargo lo hacen de manera escasa y desarticulada. Existen dos estudios principales sobre este tema, uno se realizó hace varios años (1996), con el levantamiento de una encuesta sobre vinculación;5 y otro mucho más reciente (2012), el cual tuvo como objetivo dar a conocer la relación entre las tres partes.6

Con los estudios realizados se concluyó que el vínculo entre instituciones educativas, centros de investigación, empresas y gobierno se limita a las siguientes actividades:

 

  • Capacitación
  • Alumnos que realizan prácticas profesionales en las empresas
  • Funcionarios que se capacitan en las instituciones educativas
  • Desarrollo de sistemas de calidad
  • Certificaciones
  • Consultoría
  • Contratos de colaboración específica
  • Asesoramiento
  • Estudios de mercado

 

Tales actividades son importantes y necesarias en el desarrollo de nuestra economía del conocimiento, pero de ninguna manera son suficientes para impulsar acciones más ambiciosas y complejas como la investigación, el desarrollo tecnológico y los procesos de innovación. Todas ellas requieren de una estrecha relación y de mayores recursos económicos.

Por otro lado, es injusto afirmar que no ha habido avances, pues sí se han dado algunos pasos, pero son insuficientes, no avanzan a la velocidad de las necesidades de nuestra sociedad. Existen algunas limitantes propias de cada sector que afectan el desarrollo de este vínculo.

 

REGULAR LA OFERTA Y LA DEMANDA
Sabemos que un porcentaje importante de jóvenes que egresan de la universidad no encuentra empleo. Los motivos son diversos, según un estudio realizado por el CIDAC en 20117 los principales son:

 

  1. No hay relación entre las carreras que eligen los estudiantes y las que necesita el mercado laboral.
  2. La calidad educativa de las instituciones no está homologada. Por ello tenemos egresados con alto nivel educativo que contrastan con jóvenes de menor rendimiento.
  3. El sistema de educación básica presenta baja calidad en diversas áreas, en específico en Matemáticas. Por ello los jóvenes evitan las carreras que las incluyen, privándose de estudiar algo relacionado con ingenierías o ciencias, ambas carreras contribuyen de manera importante al desarrollo e innovación de alta tecnología.

 

A pesar de los cambios tan vertiginosos de las sociedades actuales, los estudiantes continúan con la misma tendencia de elección de carrera desde hace más de 20 años. Según diversos estudios, en México las carreras de mayor demanda son: Administración, Derecho, Computación y Sistemas, Contaduría, Ingeniería Industrial, Psicología, Medicina y Ciencias de la Comunicación.

Mientras tanto las necesidades del mercado manifiestan que las carreras mejor pagadas debido a la simple ley de oferta y demanda son: Ingeniería Aeronáutica, Ingeniero espacial y Pilotos aviadores y navales.

Lo anterior tiene como consecuencia empleos mal pagados, por estar saturados o mal capacitados. Según algunos empleadores privados, sólo uno de cada cinco egresados en Ingeniería y uno de cada cuatro en Contabilidad y Finanzas tienen la formación adecuada para ser contratados.8

En una ocasión, una multinacional tuvo que realizar una evaluación en México a 500 candidatos para llenar 10 vacantes. La empresa considera que en la India hubiera tenido que entrevistar a un máximo de 50 aspirantes para cubrir la misma cantidad de plazas.9

Con frecuencia los egresados terminan sus estudios con suficientes conocimientos técnicos pero con grandes deficiencias en sus habilidades y competencias.

En una entrevista10 diversos empresarios coincidieron en que los estudiantes egresados de algunas instituciones terminaban sus carreras con altas deficiencias en ciertas habilidades y competencias, particularmente en las siguientes áreas:

 

  • Dominio de una lengua extranjera, especialmente el inglés
  • Habilidades de comunicación tanto oral como escrita
  • Falta de liderazgo
  • Deficiencias para trabajar en equipo
  • Manejo del estrés y tolerancia a la frustración

 

Lo anterior incrementa los costos no sólo de reclutamiento sino de capacitación. En tal entrevista los empresarios también manifestaron la necesidad de establecer un diálogo estrecho con las instituciones educativas y coordinar mejor la oferta y la demanda de las necesidades laborales y educativas. Las empresas manifiestan que existen pocas oportunidades para desarrollar tecnología propia y prefieren adquirirla de otros lugares, por ello en nuestro país se tiene la dinámica de importar la tecnología e implementarla en los procesos.

 

ENTORNOS APTOS PARA INNOVAR
Como mencioné, los avances existen, sin embargo son escasos y desarticulados, pues el Estado está ausente, hace falta la participación de sus instituciones (la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría del Trabajo, la Secretaría de Economía y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, entre otras) para fortalecer el vínculo entre las instituciones educativas, las empresas y el gobierno.

Más allá de las buenas intenciones, existen estudios científicos que mencionan las variables necesarias para generar dicho vínculo.11 Al analizar la experiencia de los países llamados de «primer mundo» por tener una fuerte economía que trasciende a toda la sociedad; el vínculo entre las empresas, las instituciones educativas y gobierno es directamente proporcional al índice de competitividad, por lo tanto se requieren prácticamente las mismas variables para conseguirlo. En términos muy generales se mencionan algunas:

 

  • Número de habitantes en la región
  • Nivel educativo promedio de dichos habitantes
  • Tipo de industria instalada en la región
  • Tipo de instituciones establecidas en la región
  • Número de docentes que pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores
  • Que a nivel federal, estatal y municipal exista un marco reglamentario para el desarrollo urbano, también es necesario contar con certeza jurídica en el desarrollo del conocimiento
  • Capital humano de alto nivel académico para generar conocimiento e innovación

 

En el mismo estudio se muestra que en nuestro país las zonas más aptas para estrechar tal relación son el área metropolitana de la Ciudad de México, Cuernavaca, Monterrey, Guadalajara y Querétaro. Dichos puntos urbanos son estratégicos para implementar políticas públicas y promover, favorecer e intensificar la vinculación entre instituciones educativas y centros de investigación, empresas y gobierno. También son entornos útiles para el desarrollo de la innovación en las empresas, alcanzar competitividad en las economías y perfilar una sociedad del conocimiento con altos niveles de bienestar.

Ahora bien, a pesar de que México posee los entornos adecuados, su camino para estrechar relaciones en ocasiones no es el idóneo pues12:

 

  • Existe una escasa comunicación entre las tres partes
  • Falta información para conocer las necesidades y los alcances de cada parte interesada
  • Falta de interés por desconocimiento. Este problema se acentúa en la parte gubernamental
  • Falta articulación entre las necesidades del mercado laboral y los planes estudio de las instituciones
  • Las instituciones educativas y de investigación no cuentan con un área de vinculación lo suficientemente fuerte para implementar y dar seguimiento a las necesidades
  • Falta de un marco reglamentario y normativas claras por parte del estado
  • En los temas de vinculación el factor determinante es el económico, entre todas las actividades las más costosas tienen que ver justamente con la investigación, el desarrollo experimental y la innovación

 

Tales aspectos tienen solución, siempre y cuando exista interés y comunicación con cada parte. Cabe mencionar que nuestro país atraviesa una etapa de bono demográfico que no debemos desaprovechar, ya que contamos con jóvenes llenos de energía y creatividad que, con los recursos suficientes y en los lugares adecuados, pueden innovar, desarrollar e impulsar una fuerte economía del conocimiento.

 

CONSTRUYAMOS UNA ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO
Este juego demanda varias piezas y cada una realiza un rol específico. Desconectar las instituciones educativas y centros de investigación de las empresas y el gobierno está resultando bastante caro para nuestro país. México pierde presencia en competitividad, innovación y en el diseño de mecanismos idóneos de vinculación.

Por parte del gobierno urge incluir como política de estado el fortalecimiento y desarrollo de la economía del conocimiento, en todos sus niveles: federal, estatal y municipal.

Los programas educativos deben enfocarse en el desarrollo e innovación del conocimiento adecuándose a las necesidades de la sociedad de cada región, teniendo como eje conductor la innovación y el desarrollo tecnológico.

Por otro lado, el apoyo gubernamental debe participar desarrollando las bases para un marco regulatorio que dé certeza a la inversión del conocimiento. Sentar a todas las partes involucradas para coordinar los esfuerzos y sin duda participar con recursos e infraestructura.

Desde el punto de vista empresarial, urge buscar a las instituciones más cercanas y reconocidas para realizar acuerdos y, en lugar de importar tecnología, procurar desarrollarla. Identificar cuáles son las áreas y procesos de la empresa que requieren desarrollo e innovación y apoyarse en las instituciones para generar el conocimiento correspondiente. Cada vez que se consiga una innovación y se desarrollen nuevos procesos, patentarlos y compartirlos con la finalidad de conocer y reconocer historias de éxito que provoquen sinergias.

Por otro lado, y en conjunto con las instituciones educativas y centros de investigación, definir qué requiere el mercado laboral tanto en lo académico como en las habilidades y competencias del estudiante para que entre ambas partes se elaboren los planes de estudio y se diseñen actividades que fortalezcan las herramientas de los egresados.

Hacer convenios para que una vez que termine el proyecto académico el egresado pueda contar con un trabajo bien remunerado de acuerdo a sus aptitudes, pues éste posee el perfil que el empresario requiere ya que ha participado en el proceso de su formación.

Somos una sociedad muy compleja que se caracteriza por vivir y sobrevivir en un caos funcional, pero que a su vez está llena de talentos en las instituciones educativas y centros de investigación. Por otro lado, existen empresas y empresarios con un fuerte grado de competitividad internacional y muy comprometidos con el país. También en las instituciones gubernamentales encontramos personas que creen en el servicio a la sociedad y que pese a todo hacen su mejor esfuerzo para sacar adelante proyectos en beneficio de la comunidad.

Material hay, si queremos formar una sociedad con una economía fuerte y sostenida que disminuya la enorme desigualdad, debemos romper paradigmas desde nuestras trincheras y apostar por la educación. Articular las fortalezas y necesidades de cada una de las partes para construir una educación que genere conocimiento a través de la innovación y que tenga un impacto económico y social en beneficio de todas sus partes. ¿Quién toma la iniciativa?

 

Notas finales
1          Cárdenas, Sergio; Cabrero, Enrique; Arellano, David. (2012). La difícil vinculación universidad-empresa en México. México: CIDE.
2          Lécuyer, C. (1998). «Academic Science and Technology in the Service of Industriy: MIT Create and Permeable Engineeing School». The American Economic Review, 88(2), 28-33.
3          Shane, S. (2002). Selling University Technology: Patterns from MIT. Management Science, 48(1), 122-137.
4          Cárdenas, Sergio, et al, op. cit. 2012
5          Casalet, M., & Casas, R. (1998). Un diagnóstico sobre la vinculación universidad – empresa. México: Conacyt – ANUIES.
6          Cárdenas, Sergio, et al, 2012
7          Estrada, R. (2011). Profesionistas en vilo. México: CIDAC.
8          Ibídem
9          Ibídem
10         Verver, N. (2013). Importancia de las habilidades de comunicación escrita para el desarrollo profesional de los egresados universitarios dentro del ámbito laboral. Universidad Panamericana, Campus Bonaterra,
Escuela de Ciencias Económicas y Empresariales, Aguascalientes, Aguascalientes.
11         Cárdenas, Sergio, et al, op. cit. 2012
12         Ibídem