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La ópera y su técnica vocal traen consigo diversos mitos: que una soprano es capaz de quebrar una copa de cristal con su voz o que entre más corpulenta sea una persona, mayor será su capacidad de resonancia.

¿Todo esto es verdad?, ¿cualquiera puede cantar o se necesita de un don? La autora entrevista a Jasmin Martorell, barítono, actor, maestro de canto y vocal coach para artistas y compañías de ópera en Delhi (India) y Recife (Brasil), quien resuelve algunas dudas que envuelven a la voz operística.

 

¿De dónde viene la potencia de la voz? Vulgarmente se cree que las personas corpulentas tienen mayores capacidades vocales para la ópera, ¿es así?
En la voz intervienen diversas partes del cuerpo: laringe, cuerdas vocales, cabeza, caja torácica, etcétera. Ciertamente hay cuerdas vocales más fuertes que otras, diferentes formas de cabezas, cajas torácicas más grandes… sin embargo esto no define todo lo relacionado con la voz. Si bien el cuerpo nos da un instrumento, es necesario que el intérprete domine su organismo para amplificar el sonido.

Por otro lado tenemos las calidades de la voz. Hay algunas ideales para la ópera, otras para el rock, otras más para el jazz, etcétera. Incluso en la ópera hay ciertas voces magníficas para arias leves, otras para arias más pesadas o para música barroca o del siglo XX. Hay tantos estilos como voces.

 

¿Cantar bien es cuestión de talento o técnica? En el caso de la ópera, ¿para interpretarla hace falta una técnica vocal distinta a la del resto de los géneros?
Ambos aspectos están hermanados. Como vocal coach he trabajado en diversas partes del mundo (Francia, Brasil, México, Irán, España, Irlanda, Marruecos e India), por lo que he tenido oportunidad de escuchar voces que, sin tantos años de entrenamiento suenan maravillosamente y otras que, con trabajo constante, consiguen un sonido espléndido. En el caso de la ópera, el protagonista requiere de técnica, imaginación y carisma.

Por otro lado, considero que la técnica vocal es universal y debe servir para varios estilos. Un cantante de jazz y uno de ópera tienen la misma forma de ser un instrumento, lo que varía es el modo.

 

¿Qué cuidados debe tener un cantante para conservar su voz?
La voz es para toda la vida si se tiene un uso adecuado de ella. A los 30 años ésta llega a un estado de madurez por lo que el cantante está obligado a mantenerse. Después de los 50 años el cuerpo cambia y el intérprete se debe enfocar en conservar el instrumento. También depende del físico de la persona. Al cantante de ópera se le puede equiparar con un deportista de alto rendimiento, pues debe llevar un estilo de vida adecuado y sano para que su cuerpo rinda como es debido.

 

La voz humana es fascinante, al cantar se pueden transmitir emociones, simular sollozos, risas… ¿Consideras que la voz produce en el espectador una experiencia estética distinta a la que le puede brindar un instrumento?
Lo maravilloso del canto es que la persona se convierte en el instrumento, no tiene que agregar nada a su ser. Así la voz, al ser humana, consigue identificar al espectador con las emociones que el intérprete desea transmitir.

No obstante hay público para todo, hay quienes prefieren el piano, el violín, la guitarra, etcétera. Por otro lado, la creación musical es amplia, de hecho hay obras en las que los instrumentos son los solistas y también pueden transmitir diversas emociones.

En el caso de la ópera, para producir una experiencia estética en el espectador, al solista se le exige imaginación e interpretación. Actuar y entender las facetas por las que está pasando el personaje le da un color específico a la voz. Pongamos como ejemplo el papel de Violetta Valery, protagonista de La traviata (Verdi, 1853): al inicio de la ópera el personaje destila triunfo y locura, esto se debe notar en la voz e incluso en la respiración de la cantante al interpretar Follia, Follia, apelando a la vida. En cambio, en el acto final, al cantar su última aria y despedirse del mundo terrenal su voz, movimientos y respiración son una despedida de la vida. En pocas palabras, la interpretación en la ópera va ligada al teatro y la expresión.

 

¿Cómo evoluciona el espectáculo teatral hasta derivar en la ópera?
Una de las primeras obras que se cataloga como ópera es La fábula de Orfeo (1607), de Claudio Monteverdi, se asemeja mucho más al teatro pues mezcla partes de música con partes habladas. En la época de Mozart se hicieron indispensables los recitativos, momentos de teatro que explican la situación y son tanto cantados como hablados y actuados; a diferencia del aria, donde es más difícil entender el texto y expresan un sentimiento.

Durante el barroco se exacerbó el gusto por el canto, siempre dando más importancia al solista y la historia pasaba a segundo plano. Con el tiempo la temática de la ópera fue más pasional, plagada de sentimientos. A partir de Verdi se desarrollaron historias como La traviata, una obra que tiene su origen en el teatro (La dama de las camelias) y que de ahí deriva en una ópera. Lo anterior da pie al realismo o verismo.

Se dice que una de las razones por las que María Callas pasó a la historia fue su voz peculiar, que le permitió interpretar distintos tipos de personajes. ¿Cuál consideras que fue la razón por la que marcó la historia de la ópera?

Tomé clases con un profesor que afirmaba que cuando un cantante tenía un completo control de su instrumento podría llegar a producir música que fuera más allá de los límites de su propia voz. Esto sucedía con María Callas, quien además de tener un dominio apabullante de la técnica, era una excelente actriz. Sus interpretaciones son históricas, marcó papeles con su manera de cantar y actuar. Antes de Callas la ópera estaba más enfocada en el canto que en el teatro o en la propia historia. Ella consiguió poner el foco en la intención de interpretar y conmover con el teatro y la voz.

tecnica vocal

¿Qué convierte a un cantante en icono de la ópera? ¿Su voz, su interpretación o los papeles a los que da vida?
Montserrat Caballé es la diva más reciente que nos ha dado este género artístico. Ha cantado por varios años y ha grabado un gran número de papeles. ¿Qué la hará pasar a la historia? El dominio de su instrumento, el carisma de su voz, su capacidad para combinar talento con técnica. Gracias a las grabaciones, aunque pasen los años, habrá espectadores que se sientan transformados por su interpretación. Lo que a mí me parece fabuloso de los cantantes icónicos es que consiguen tocar el alma del espectador, hacen magia pura en el escenario, formando un parteaguas en la historia de su arte. Claramente en la historia de la ópera hay un antes y un después de María Callas, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo o Montserrat Caballé.

 

¿En tu opinión, los personajes de la ópera están estereotipados para ciertos tipos de voces?
El estereotipo varía dependiendo la época de la ópera. En un tiempo las obras se escribían para los castrati, después para las sopranos o los tenores. Por lo general el estereotipo radica en que los enamorados son las sopranos y los tenores, el que busca impedir la relación suele ser el barítono o la mezzosoprano. Ahora bien, el estereotipo en los personajes no depende sólo de momento histórico, sino también la historia que se narra. Por ejemplo, en cierta época los papeles dramáticos eran para las mezzosopranos, en cambio Verdi y Puccini escribieron para las sopranos y dieron origen a la diva de la ópera.

 

¿La ópera es para todo tipo de espectador?
El público fanático de la ópera suele tener una imaginación desarrollada gracias a la cultura que posee, esto le permite apreciar el trabajo de los artistas. Sin embargo, cuando espectadores que quizá no conocen mucho de este género se topan con verdaderos virtuosos suelen cambiar su impresión. Tal vez no se transforman en apasionados de la ópera, pero seguramente vivirán una experiencia estética y mirarán este género artístico con otros ojos.

 

¿Qué poder tiene la ópera para el ser humano y por qué crees que se debe seguir produciendo, escuchando y grabando?
El poder de la ópera es muy grande, su sólo nombre denota una «obra completa» que conjuga canto, música, teatro y danza. El teatro tiene la capacidad de poner sobre la mesa una temática, ya sea de la sociedad o del ser humano, busca hacernos reflexionar. Esto no es nuevo, ya los griegos hablaban de la capacidad de la tragedia, que buscaba producir en el espectador una catarsis, una purificación emocional.

La ópera, por la belleza de la voz, los instrumentos, las historias, la interpretación… permite al espectador vivir el amor como nunca en su vida o sufrir la ausencia de alguien como nunca antes. En el caso del intérprete, la ópera tiene la capacidad de purificar su alma, con el flujo de voz que demanda cada aria a cantar, los movimientos que requiere el personaje, etcétera, todo ello permite expresar los sentimientos más humanos y hacer del cantante mejor persona.

El arte hace avanzar a la sociedad y abre el espíritu del público, por ello a lo largo de la historia, una de las primeras acciones que toman los dictadores es la de anular la cultura, pues es más fácil dirigir personas que no se cuestionan. Sin embargo, el arte es inherente al ser humano, por lo que siempre se produce, aunque sea de manera oculta; su fortaleza es ensanchar el espíritu del espectador y del intérprete, obligándolos a salir de sí mismos para abrirse hacia los demás.

 

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