Rate this post

«Una pieza puede cambiarse por otra, pero las personas no son intercambiables; cada una de ellas es un universo completo». El valor de las cualidades individuales que Carlos Llano acentúa con esta afirmativa, cobra más fuerza cada día y, hoy, es indispensable al hablar de captación, retención y desarrollo de talento.

 

La interacción entre diferentes generaciones en la empresa es legendaria; sin embargo, los escenarios que aportan el contexto histórico y social, los intereses y las tendencias del mercado, influyen a cada generación en su forma de percibir la vida y enfrentarse a ella.

 

En un interesante análisis, María del Carmen Bernal y Alejandra Moreno inquieren en la participación de las generaciones en la fuerza laboral. Aseguran que para conseguir el crecimiento de la empresa y de cada persona que en ella trabaja, es necesario formar líderes inclusivos. Más allá de un jefe, la figura del mentor será quien le hable a cada generación en su idioma.

 

Nora Villafuerte se cuestiona sobre el rumbo que toma la humanidad desde diferentes frentes; con especial énfasis en la sociedad, cuya expectativa de vida aumenta con el tiempo y obliga a rediseñar el esquema de pensiones, así como reconsiderar el concepto de jubilación.

 

Contrario a lo que una mayoría pensaría, los robots encabezan las filas del desempleo. Rodrigo Garza Burgos y Jorge Llaguno Sañudo apuestan por el talento humano, gracias a su capacidad de cambiar y aprender sobre el error, cuando el entorno lo exige. La idea de que es necesario hacer procesos 100% automatizados en las líneas de producción sólo es útil desde la perspectiva de la calidad, si lo que se desea es innovar hará falta voltear a ver a las personas.

 

La fuerza del arquetipo, así como de ciertos modelos aspiracionales que surgen de la literatura y el cine, se aprecia también en el ámbito de los videojuegos. A este formato se le ha calificado como negativo en múltiples ocasiones al identificar rasgos que conducen a la adicción o la satisfacción que conlleva tomar control de otras vidas, antes que la propia. Sin embargo, la otra cara de la moneda sugiere que jugarlos mejora la atención visual, la capacidad de aprendizaje y la solución de problemas. Tres artículos enmarcan este tema, que da vida a la sección «Coloquio».

 

Como la cereza en el pastel, Nadia Escalante encuentra en la película Little boy una propuesta que deja algo más allá de una buena historia. El cine con valores gana mayor terreno y trae consigo contenidos que distan de sólo entretener. Una potente narrativa aderezada con una exquisita fotografía en locaciones mexicanas aviva el propósito de hacer una diferencia social.