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11_acantiladoStefan Zweig
Acantilado. Barcelona, 2011
56 págs.

 

 

El universo encerrado en un libro

Al igual que el imbécil troza una flor, la guerra aplasta con desmedida crueldad al más frágil. Sin embargo, no deja sólo saldos qué lamentar; ya se sabe: la guerra purifica. Luego de superar el campo de batalla, el mundo cuenta para su recomposición con un elemento primordial: la mirada de los sobrevivientes. De esos testimonios redimidos, el parte de Stefan Zweig (1881-1942) parece insuperable.

Y, como en el resto de su obra, en este pequeño relato el vienés explora los alcances de la podredumbre humana y señala sus pestilentes efectos. Ocurre –como ocurre en cada libro de Zweig– que la aflicción va apareciendo al pasar de las páginas; una presencia parecida a la desazón nostálgica, como la sensación provocada por la lluvia nocturna que cae copiosa y menuda sin el estruendo del rayo: la melancolía de la belleza.

Sin embargo, en Mendel el de los libros el autor decide que el protagonista sea la guerra. Por supuesto, no lo hace evidente; con elegancia incomparable, enfrenta al lector contra sí mismo y contra el horror de sus propias vilezas: una historia sobre el sorpresivo y doloroso quebranto de la fragilidad.

Me pesaría mucho equivocarme al apuntar algún componente de la trama: no me perdonaría echarle a perder el encuentro con una historia magnífica, que ocurre en torno a una mesa de café, alrededor de una pasión desbordada por la literatura y el inconmensurable universo encerrado en las hojas de los libros.

Hay que celebrar, además, la traducción de Berta Vias Mahou, quien ha traído al español casi toda la obra del autor de El mundo de ayer –su autobiografía, publicada luego de su muerte– gracias a la sobresaliente y esmerada labor de la casa Acantilado.

Novela corta o cuento largo, toda la genialidad del autor está aquí contenida, sin reserva. La refinada excelencia de un Stefan Zweig en estado puro.