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Domingo Villar

Siruela. Madrid, 2009

448 págs.

Villar ha escrito una novela policial excelente, por su trama complicada e ingeniosa y su buena pluma.

El personaje central es el inspector Leo Caldas: gallego, tenaz, inteligente, simpático y humano; con su ayudante Estévez, aragonés, gigantón, fiel y mal hablado. En el pequeño puerto de Panxón, cerca de Vigo, se encontró –pero no a su barco–, ahogado, a Justo Castelo, pescador lugareño, con las manos atadas y golpes en la sien. Se piensa en un suicidio. Caldas no lo cree e investiga a fondo. Castelo, diez años atrás, fue uno de los tres supervivientes del naufragio del Xurelo, barco donde murió el capitán Sousa, avezado patrón. Ahora se habla de que se ha visto al Xurelo por esos mares. ¿Un barco fantasma?

Hoy, los supervivientes no se tratan entre sí; uno, Arias, ha vivido en Escocia; Valverde es constructor y rico; Castelo era tranquilo y reservado. Caldas los investiga. Al revisar viejos periódicos, el inspector tiene una corazonada: la misma noche del naufragio desaparece una mujer joven del puerto donde recalan los sobrevivientes. ¿Hay posible relación? El lector no se separa ya del libro…