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Leonard Sax, presidente de la Asociación Nacional para la enseñanza diferenciada por sexos de Estados Unidos (NASSPE), ha investigado el tema a fondo y ha publicado varios libros sobre las ventajas de la separación.

Psicólogo y médico de familia, lleva años demostrando que la enseñanza diferenciada mejora los resultados académicos, la socialización y disminuye la violencia en el aula.

La ciencia ha dejado patente que las diferencias de género no son meras creaciones sociales o sexistas, sino innatas…

La nueva ciencia de los últimos 10 años demuestra la diferente evolución del cerebro en niños y en niñas. Aprenden de forma distinta. Paradójicamente, enseñar de igual forma a niños y niñas, refuerza los estereotipos de género. En cambio, la educación especializada por sexos acaba con los roles predeterminados de género.

Separar por sexos era como discriminar

Sin embargo, hay voces que opinan que separar por sexos es discriminar, segregar...

También se pensaba de igual forma en Estados Unidos y en el mundo occidental después de los años 60. En mi país, separar por sexos en la escuela, era como separar a blancos y negros por razón de raza, o ricos y pobres por razón social. Era doctrina indiscutida que las diferencias de género surgían por educar diferente.

Cuando los colegios pasaron a ser mixtos, ni había la libertad que hay ahora, ni existían estudios neurológicos con los que contamos en la actualidad. Pero hace diez años la senadora Hillary Clinton defendió este tipo de educación a tenor de los descubrimientos científicos. Presentó una enmienda en la que pedía que la educación diferenciada estuviera al alcance de todos los padres, no solo de los que dispusieran de 20.000 dólares para educar a sus hijos en la privada. Desde entonces, en EUA, los centros públicos separados por sexos han pasado de 11 a 540.

En muchos países hay políticos y educadores que argumentan contra la educación diferenciada por motivos ideológicos.

Esos países enfrentan dos retos: el primero es desligar la educación diferenciada de la religión o ideología. No debe convertirse este debate en una batalla ideológica. Se trata de una elección de los padres. El segundo reto es que la escuela pública también ofrezca esta opción educativa, que esté al alcance de padres sin medios económicos. Es una cuestión de libertad y de justicia social.

Otra fuente de críticas contra la enseñanza diferenciada se basa en la necesidad de favorecer la socialización entre chicos y chicas.

El gran problema es la ignorancia. Paradójicamente, en las escuelas diferenciadas se da menos violencia en las aulas y el tipo de enseñanza proporciona más autoestima a chicos y chicas. En los colegios diferenciados, el estatus se consigue por los resultados académicos, por la persona en cuanto tal. En muchas escuelas mixtas, sin embargo, el estatus se alcanza por la apariencia física y la popularidad, lo que crea más discriminación entre chicos y chicas. Estos valores son falsos.

Los niños y niñas educados en la enseñanza diferenciada se preparan bien para el mundo real, siempre y cuando desarrollen actividades para interactuar unos con otros. No queremos volver a años atrás en que a las niñas se les enseñaba cocina y a los chicos ingeniería, ni encerrarlos a todos en conventos.

Queremos preparar a chicos y chicas en igualdad de oportunidades reales. Se da la circunstancia de que en la escuela mixta, según los resultados académicos y sociales, los varones están saliendo perjudicados. Hay más chicos que chicas con fracaso escolar. En cambio, la enseñanza diferenciada mejora los resultados académicos y la socialización, y disminuye la violencia en el aula.

Formar al profesorado

Usted afirma que no se trata sólo de poner en un edificio a los chicos y en otro a las chicas, sino de formar a los profesores en los distintos procesos neurológicos de aprendizaje.

Exactamente. Si los profesores no están preparados, tanto en la educación mixta como en la diferenciada, se reforzarán los estereotipos y los resultados dependerán del azar. Ignorar las diferencias de género –educar a las chicas y a los chicos juntos, sin atender a las diferencias– a menudo tiene como consecuencia el refuerzo de esos estereotipos. Las profesoras castigan a los niños por indisciplinados y comparan su mal comportamiento con el apacible de las chicas. Desconocen, por ejemplo, que los niños tienen menos capacidad de concentración y retienen mejor la información estando de pie. En las escuelas diferenciadas se permite a los varones estar de pie.

Pero a muchos chicos o chicas les va bien en la educación mixta y a otros mal en la diferenciada. Lo importante es que haya variedad y que los padres tengan libertad para elegir distintos tipos de modelos educativos.

¿Algún otro descubrimiento científico sobre el modo de ver el mundo por parte de niños y niñas?

Niños y niñas lo ven de manera diferente. La visión que tienen los niños del mundo es la acción, el dinamismo. En su cerebro mandan las células que responden a la pregunta ¿dónde está? Por eso, dibujan elementos en movimiento, con pocos colores. Sus dibujos son más abstractos que los de las niñas y reciben calificaciones más bajas, porque ellas representan detalles, personas, colores, ya que en su cerebro predominan las células que responden a la pregunta ¿qué es? Las niñas, con cuatro años, identifican mejor las emociones. Si los profesores desconocen esta diferencia, valorarán a las niñas, y los chicos terminarán pensando que dibujar no va con ellos, que es cosa de chicas. Hay que valorar el trabajo de cada uno desde su sistema visual.

Los chicos aprenden de forma diferente que las chicas, por ejemplo, las matemáticas.

El cerebro de los chicos está determinado para tener una visión del mundo más espacial y geométrica. Les motiva la competición. A las chicas les gusta más el compañerismo. Aprenden mejor con distintas estrategias de motivación. Así, esta falta de preparación y de conocimiento científico ha hecho que haya menos chicas jóvenes educadas en colegios mixtos que estudien física o informática, y muchos chicos que no tienen pasión por la historia o la literatura. Estamos utilizando el formato de la enseñanza diferenciada para animar a más chicas a estudiar informática, física e ingeniería; y para animar a más chicos a preocuparse por el arte, la historia, los idiomas, la música, etcétera. El formato de un solo género crea oportunidades. Si se enseñan las mismas materias de la misma forma, entonces las niñas pensarán que las matemáticas son difíciles y los niños, que la poesía es estúpida.

¿Los profesores tienen que enseñar a los chicos y las profesoras a las chicas?

No existe ningún dato científico que avale esta teoría. Es más, hay profesoras que se sienten más cómodas en una clase de niños, porque son más prácticos. Comprenden que deben estar en movimiento por su genética innata y no les castigan por indisciplinados. La clave está en conocer las diferentes peculiaridades de cada uno.

Todos estos descubrimientos en el aula, ¿sirven también para los padres a la hora de educar?

En general, el castigo más útil para las niñas es obligarlas a reflexionar sobre su mala conducta. El niño también tiene que reflexionar, pero es más práctico un castigo que suponga privarle de un premio.

Recuadro

Menos estereotipos por géneros

Desde que el Departamento de Educación de Estados Unidos dio nuevas reglas en 2006 para permitir la educación diferenciada por sexos en la enseñanza pública, las escuelas de este tipo están proliferando.

Este año, según datos de la asociación nacional de Single Sex Public Education, 540 escuelas públicas han adoptado fórmulas de este tipo. Un reportaje publicado en el magazine del Washington Post (8-08-2010) cuenta la experiencia de algunas de estas escuelas.

•  En cuanto a la organización, existen tres modelos:

• «Dual Academy», en las que chicos y chicas van al mismo colegio, pero mantienen clases separadas, excepto en ocasiones especiales.

• Colegios mixtos con clases diferenciadas por sexos únicamente en determinadas materias.

• Colegios que son sólo de chicos o de chicas.

•  Las escuelas con educación diferenciada son particularmente populares en los distritos urbanos con amplias poblaciones de minorías, que a menudo son los que tienen más problemas de calidad académica.

•  Una de las principales ventajas de las clases separadas es que las diferencias entre chicos y chicas pueden explotarse en beneficio de ambos, dice Leonard Sax, psicólogo, autor de libros como Why Gender Matters que aboga por la enseñanza diferenciada.

•  Las clases de chicos son más movidas y competitivas, mientras que las de chicas con más ordenadas y dedicadas al trabajo en equipo.

La educación mixta no garantiza igualdad

Por otra parte, Marie Duru-Bellat, investigadora de Sciences Po (del Institute of Political Science de París), presenta un artículo publicado en la Revue de l’OFCE, nº 114 (julio 2010), de lo que desvela la investigación en educación sobre el funcionamiento de las clases mixtas.

•  Primero hay una síntesis en la que muestra que en la vida diaria de la clase se reproducen los estereotipos de los roles sociales masculinos y femeninos. Sin embargo, la presencia de chicos y chicas en las mismas aulas no equivale a realizar la igualdad entre hombres y mujeres.

•  Los estudios atribuyen parte de la responsabilidad a los educadores por exigir de modo diferente a chicos y a chicas. Marie Duru-Bellat toma como ejemplo las materias científicas: inconscientemente, los educadores esperan más de los chicos y prestan menos atención a las chicas en estas materias.

•  Otra observación sobre las clases mixtas es que las relaciones de competencia entre los sexos refuerzan su diferenciación. En los grupos mixtos, los estereotipos de lo masculino y lo femenino tienden más a afirmarse.

• La conclusión de la socióloga es que la simple instauración de la coeducación no produce los resultados esperados en términos de igualdad. Por lo cual habría que plantearse seriamente la posibilidad de volver a las clases diferenciadas por sexos, al menos de un modo parcial y puntual.