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La duda que nos asalta con frecuencia sobre el uso de las letras mayúsculas y minúsculas no existía hace algunos siglos.

La letra minúscula es un invento «moderno». En el periodo clásico romano todos los escritos utilizaban letras mayúsculas con un diseño perfectamente simétrico, que correspondía a la geometría euclidiana.

Así se mantuvo por siglos, hasta que Carlo Magno invitó a Ealhwine –estudioso y poeta inglés– a formar parte de su corte. Ealhwine gozó del periodo de bonanza conocido como Renacimiento germánico o carolingio y tuvo acceso a manuscritos de mejor calidad e instrumentos de escritura más avanzados. Desarrolló la «minúscula carolingia», un tipo de letra más pequeña y redondeada que permitía escribir de la manera que hoy llamamos cursiva minúscula.

En el siglo XV, renacentistas italianos que buscaban revivir el esplendor de la edad clásica y desarrollar una tipografía para su república, difundieron por toda Europa la minúscula carolingia y la denominaron lettera antica, pensando que era la cursiva romana.
A partir de este momento se utilizaron las mayúsculas para marcar el inicio de un párrafo y las minúsculas para el texto en general.

anfrix.com

06/XII/10