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UN PUENTE HACIA TERABITHIA
Basada en la novela de Katherine Paterson
Cine
Director: Gabor Csupo. Reparto: Josh Hutcherson,
AnnaSophia Robb y Robert Patri

Con la misión de «hacer películas entretenidas, pero también que apoyen valores de la vida difundiendo mensajes morales» se fundó en 2001 el estudio de cine Walden Media, famosa mundialmente por su exitosa Crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero (2005), que plasmó la visión cristiana de su autor británico C. S. Lewis.
Ahora, Walden Media estrena con Walt Disney Pictures Un puente hacia Terabithia (2007), basada en la novela publicada en 1977 por Katherine Paterson, hija de misioneros y ganadora del premio Hans Christian Andersen, considerado como el Premio Nobel de literatura infantil.
La anécdota cuenta cómo el niño de 13 años, Jesse Aarons (Josh Hutcherson), habitante de un pequeño poblado de Estados Unidos, conoce en la escuela a la recién matriculada Leslie Burke (AnnaSophia Robb), una rubia de su misma edad que le gana a «las carreritas» frente a sus compañeros y quien resulta ser también su nueva vecina en la campiña.
Pronto a Jesse le intriga que Leslie se entretenga elaborando composiciones sobre tierras fantásticas dotadas de gigantes, duendes y ejércitos de insectos. Juntos aprenden a sortear sus diferencias y se vuelven los mejores amigos, sobre todo cuando ambos descubren una región detrás de las propiedades de sus casas donde pueden jugar sin que los moleste nadie.
Leslie bautiza su nuevo territorio como Terabithia, al que deben acceder saltando desde un columpio de llanta sobre un riachuelo y en donde construyen su propia fortaleza, que no es más que su casa club. Juntos forman, literalmente, un refugio ante el cinismo del mundo, mientras se divierten descubriendo sus propias personalidades.
Cada día el lazo de amistad se aprieta más entre los protagonistas, quienes transportan su lealtad a los problemas cotidianos en la escuela y el hogar. Ahí el egoísmo y la envidia habitan, pero también seres como la profesora Edmonds (Zooey Deschanel), que alientan a apreciar el arte, o la pequeña May (Bailee Madison), hermanita de Jesse, quien lo admira y desea jugar más con él.
La tesis, tanto del libro como del filme, es que cada individuo descubre su propia manera de encontrarse no sólo consigo mismo, sino con la Creación, la cual se disfruta más cuando se tiene a un cómplice amigo al lado.
Llegado el momento, la tragedia irrumpe hacia el tercer acto de la historia y trae a primera fila el tema de la muerte y cómo la enfrentan los niños. Así, la fantasía se vuelve no el refugio para desconectarse de la realidad, sino el lugar provisto de suficiente luz para sacudirse el dolor y seguir andando para armar nuevos castillos mágicos.
La cinta está dotada de personajes animados digitalmente que interactúan en algunas escenas con los protagonistas. Estos, lejos de quitarle densidad dramática a la trama, se vuelven embajadores de la alegría que Jesse y Leslie plasman uno en el otro, resultado de la fascinación que se tienen.
Así Un puente hacia Terabithia no es sólo una película infantil, invita al adulto a enfrentar el riesgo que se corre cada vez que se construye una nueva relación y a jamás poner fecha de vencimiento a la amistad, aún cuando se vea amenazada por la estación muerte, que puede sortearse si se crean momentos únicos como escribir un cuento de hadas bajo la sombra de un buen árbol.