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Cuántas empresas familiares se ahogan en sus pequeños o grandes problemas, entre otras cosas, porque falta una mirada externa, objetiva, que deslinde los aspectos familiares de los profesionales. La figura del consejero independiente es muy útil, pero ¿saben y pueden esos consejeros hacer bien su tarea?

Nuestro artículo de portada aborda el tema con realismo porque parte de una encuesta aplicada en España, México y Portugal. Intenta dar luz y viabilidad a dos aspectos: cómo podrían mejorar las empresas familiares apoyándose en consejeros independientes y cómo estos deben trabajar para realmente incidir en las empresas.

Otros dos artículos de la sección resultan novedosos. El primero mira al futuro y descubre una veta de negocios y de investigación de marketing inimaginable hasta hace pocos meses. A través de ese magnífico laboratorio de la realidad que es el mundo virtual de Second Life las empresas pueden conocer a su cliente, probar productos y hasta hacer lanzamientos con una reducida inversión. El segundo artículo pide volver la mirada al pasado, a la historia de cada organización, para rescatar lo que vale la pena y aprovecharlo para impulsar el futuro.

La sección Coloquio aborda con varios autores un tema indispensable en una sociedad democrática: cómo pasar de la protesta por todo lo que nos indigna a la propuesta constructiva. La indignación es una actitud que se nos da muy bien a muchos pueblos, pero saber reclamar y encauzar la denuncia hacia soluciones inteligentes, propositivas que ayuden a desfacer entuertos, es otro cantar. Supone dominio personal, mesura y muchas veces paciencia y tiempo para negociar caminos viables.

Antes que caer en la desesperanza, la ira o la frustración, antes que señalar culpables de tantas lacras sociales, habrá que trabajar, parafraseando a Carlos Llano, para «que la voluntad conspire con el entendimiento» y sirva como gozne para abrir puertas en vez de clausurarlas.

Por último, no podemos más que alegrarnos porque el anterior número de istmo dedicado como homenaje a nuestro fundador, Carlos Llano, ha resultado un estupendo vehículo para la expresión del afecto de tantas personas y ha permitido que nuevos lectores conozcan la revista y se acerquen a la filosofía de esfuerzo y mejora personal que impregna y da vida al IPADE, la UP, el ICAMI y otras instituciones que contribuyó a fundar y en donde ha quedado impresa su huella.do impresa su huella.