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Trabajo como director de ventas en una empresa. Hace muchos años contratamos a una persona para el puesto de jefe de sección, con los años hemos entablado una relación de amistad y él por su parte, ha tenido siempre un buen desempeño en su puesto. Ahora han implementado una política que conlleva el despido de personal mayor de 50 años y me han pedido que despida a esta persona. Yo no encuentro motivos para hacerlo, además, a la empresa le costará mucho y sé que él, por su edad, no encontrará trabajo fácilmente.

Los asesores sugieren

Es inevitable que en la rotación del personal los más jóvenes sustituyan a personas mayores. Despedir a una persona, para un director con sentido ético, constituye siempre una decisión que causa un tremendo malestar. De entrada hay que decir que las políticas del personal que han implementado los directores hay que seguirlas sin más. En la medida de lo posible, habrá que tener mucha más creatividad para evitar que personas con años en la organización y con un buen número de años, sean despedidas. Ese tipo de personas constituyen uno de los activos más valiosos de la empresa. Un buen número de organizaciones han establecido una nueva relación laboral con personas mayores y con un buen número de años en la empresa, que con su experiencia han dado un valor agregado muy notable en áreas no siempre bien atendidas: consultores especializados, observadores del futuro, nuevos productos, políticas laborales, etcétera.

Pablo Riba Gargollo

Abogado y experto en ética de la empresa

Ocasionalmente se toman esas decisiones en una empresa: despido de personal bueno, bien cualificado y eficaz. Quizá pueda usted hacer un estudio como contrapropuesta que diminuya de alguna otra forma el presupuesto que se gasta en su sección, y explicar la aportación directa de ese buen empleado.

Si esta propuesta no progresa, su misión desde el punto de vista ético, será conseguir que se cumplan los requisitos legales y justos en ese despido, y hacerlo con gratitud y respeto de la dignidad de la persona. Por supuesto, también recomendarlo con apego a la verdad.

Por otro lado, no subestime las capacidades de su amigo; quizá llegó el momento de que él inicie su propia empresa.

Armando Reygadas

Abogado y consultor de empresas