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Vidas romanas
Antonio R. Rubio Plo
Testimonio
Rialp. Madrid, 2004. 229 págs.

Existe una foto por desgracia insuficientemente conocida de la Plaza y la Basílica de San Pedro, majestuosas, asumptas a la delicadeza mística merced al cielo oceánico, despejado. El cielo se engalana con tres globos blancos que parecen irse a la izquierda, como nubes artificiales. Así es Vidas romanas: la grandeza de Roma, sus edificios, sus columnas y estatuas, fuentes, piazzas y helados, los gestos de las iglesias superpuestas, un siglo encima del otro. Roma tiene siempre globos de blanco helio.
Antonio Rubio ha aquilatado 33 de esos globos (Sigrid Undset, Rachmaninoff, Palestrina, Veláz-quez, el cardenal Wiseman, Mickiewicz, Goethe, Chesterton, Gogol, Pasolini, Caravaggio…) que han surcado las brisas frescas, y, en un acierto literario, (re)crea, inventa, páginas personales de cada uno. El paisaje de Roma se multiplica, y de pronto tenemos 33 globos, hasta desnudarles el alma a estos admirados personajes, y nos muestra nuevas estampas de la Ciudad Eterna.
Enique G. de la G.
Enrique G. de la G.
Vidas romanas son páginas para almas romanas, para viandantes de la Roma Eterna, que saben demorarse frente a un Caravaggio en Santa Maria del Popolo, caminar bajo la llovizna por los empedrados del Trastevere, o admirar los frescos de santa Catalina de Alejandría en la basílica de san Clemente.