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En 1922 el filósofo chino Fung Yu-Lan entonces discípulo de John Dewey en la universidad de Columbia afirmaba que China no había desarrollado ciencia al modo occidental debido a que no la necesitaba. Los grandes sabios de la dinastía Zhou (en concreto hacia el siglo IV a. C.) decretaron que el pensamiento iniciaba en la mente y no fuera de ella. No es necesario emplear un método científico para probarse a uno mismo que podía tener hambre. Hacerlo, equivaldría a un necio especular, cuando la verdadera sabiduría consistía en conquistarse a sí mismos.

Cuando el 1 de octubre de 1949 Mao Tsé-tung proclama la fundación de la República Popular China, el comunismo científico y el materialismo dialéctico se definen como el parámetro de pensamiento a partir del cual el mundo debe ser asumido. El empleo de estas fórmulas, bajo la forma de Revolución Cultural, dejarán a China en un rezago económico durante los siguientes 30 años. Entonces, en septiembre de 1982, Deng Xiaoping afirmó: «Debemos emancipar nuestra mente y usar nuestra cabeza» [1] . No era posible que el pueblo chino siguiera una ideología económica que no le permitiera desarrollarse en la modernidad.

La clave para encontrar la mejor solución estaba inmersa en el mismo pensamiento de Mao: Hay que buscar la verdad por los actos. Porque la práctica es el único criterio para probar la verdad. En lugar de buscar por la especulación pura fórmulas de desarrollo económico, el gobierno chino entendió que sería mejor inducirlas de la práctica misma. Sólo a partir del éxito probado sería posible re-definir la línea ideológica del partido comunista.

Hacia finales de ese mismo 1982 se presentó un nuevo plan de gobierno para que en los siguientes 20 años China pudiera cuadruplicar su crecimiento anual en el campo y la industria. Sobre todo había que desarrollar las habilidades, destrezas y conocimientos de los estudiantes, porque de ellos dependería el desarrollo futuro del país.

EL PROCESO DE SINIZACIÓN

Para iniciar la modernización era necesario obtener recursos intelectuales y económicos del extranjero. En principio se pidió ayuda a todos los chinos fuera de su país y se inició la llamada sinización. Varias inversiones de miles de dólares llegaron de todas partes. Pero también el gobierno chino favoreció la ayuda. Inició la política de puertas abiertas y llevó a cabo reformas urbanas, bancarias y fiscales para atraer la atención de los inversionistas. Definió, con ayuda de estudios militares, zonas económicas especiales que se desarrollarían con un sistema de mercado. En ellas se construyeron parques industriales inteligentes, zonas francas y aduanas con alta tecnología para operar las 24 horas del día con eficiencia y velocidad. Toda operación comercial y mercantil puede realizarse allí de un modo ágil y seguro. Por lo general se encuentran comunicadas por vía terrestre, aérea y marítima.

Por parque industrial inteligente debe entenderse un área donde las empresas presentes pueden proveerse de materias primas o intercambiar servicios sin cargas de carácter fiscal. Encontramos un ejemplo en Nanshe, donde una empresa productora de acero brinda materia prima a una fábrica de automóviles y a un astillero. Al mismo tiempo los barcos que salen del astillero pueden llevar cargamentos de automóviles hasta los puertos de salida a otros países. También la empresa automotriz puede brindar vehículos para el transporte de acero y de materiales para el astillero.

Alrededor de los parques industriales se establecieron parques tecnológicos empresariales vinculados a universidades, en las que se encuentran académicos y alumnos de alto rendimiento que con sus proyectos de investigación participan en el desarrollo de la industria. Con ello se genera una interesante sinergia entre empresa, universidad y Estado. Estas zonas de economía especial son el enclave para introducir tecnología, aprender management y adquirir conocimiento.

Hoy se cuentan más de 700 instituciones federales de investigación y desarrollo especializadas en tecnología de maquinaria que emplean más de 50 mil científicos e ingenieros, de los cuales la cuarta parte reporta a la Academia de la Ciencias.

Aunque la primera impresión mundial fue que China estaba abandonando el sistema socialista, en realidad ha decidido permanecer operando simultáneamente con dos sistemas: el socialismo y la economía de mercado. Los miembros del buró político del Partido Comunista Chino tienen la firme convicción de mantener la mayor parte del país dentro del sistema socialista en vía de desarrollo al comunismo. Para poder hacerlo de un modo sano esperan obtener financiamiento de las zonas económicas especiales. En palabras del mismo Deng Xiaoping: «Las zonas avanzadas tendrán la obligación de ayudar a las menos desarrolladas» [2] .

El Partido Comunista ha evaluado el riesgo de cambiar totalmente a un sistema de economía de mercado. Si ello ocurriera, más de 75% de la población perdería su estándar de vida y la posibilidad de mejorarlo. El PIB se duplicó del año 1993 al 2004 y está proyectado a crecer en 400% para el 2020. A partir de 2003 se espera que China mantenga un crecimiento de 7% a mediano plazo.

Tan sólo en el primer trimestre de este año China aumentó sus exportaciones en 34% y sus exportaciones en 40%, y con su ingreso a la Organización Mundial de Comercio aumentará su eficiencia de recursos. Se dice que actualmente está utilizando mucha más materia prima de la que se aplicó para reconstruir Europa y Japón tras la Segunda Guerra Mundial.

En 1978 el ingreso promedio de un obrero era diez veces menor del que percibe actualmente. Un trabajador en una fábrica de zapatos recibe un salario de 60 dólares mensuales por jornada, 100 dólares considerando prestaciones. Pero eso no es todo. El ciudadano promedio suele gastar entre 10 y 20% de su sueldo en comida, 40% en gastos generales y ahorrar el resto. El sistema de tarjetas de crédito es casi nulo y los bancos cuentan con amplia liquidez.

Es cierto que junto a las fábricas se encuentran los dormitorios de los empleados y que muchos, lejos de sus familias, prefieren trabajar entre dos y tres turnos, mantener este ritmo de vida durante tres o cinco años y regresar después con sus familias. Prácticamente es una condición semejante a la de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos.

Definitivamente China entró en un periodo de modernización que durará, según sus propias predicciones, cerca de 50 años. Entonces será un verdadero país desarrollado que encontrará al resto del mundo viviendo en condiciones de interdependencia. Ante tales circunstancias prevén un auténtico paso a un comunismo plutocrático.

Sean o no reales estas expectativas, actualmente existe entre la población una verdadera creencia en el partido y en sus políticas. Las condiciones han mejorado en los últimos catorce años gracias a las inversiones realizadas en las zonas económicas especiales. Existen varios grupos de inmigrantes que llegan a China para trabajar y prosperar. No es extraño encontrar en el corazón de Guangzhou a empleados originarios de India o Pakistán.

La integridad moral es un valor íntimamente arraigado entre la población. El chino sigue buscando conquistarse a sí mismo y no al mundo exterior. La gran explosión económica que se ha generado y que repercute mundialmente, en realidad es un eslabón en el proceso de autoconocimiento y de autoposesión. Cuando el proceso de modernización haya alcanzado su fin dice Fung Yu-Lan, China será antigua y moderna simultáneamente. Entonces seguirá su camino para conquistarse a sí misma.

[1] Septiembre 18 de 1982

[2] Marzo 28 de 1986