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Llevo nueve años trabajando en la misma empresa. He tenido dos ascensos, me gusta mi trabajo y me pagan bien. Hace unos días me buscó un head hunter para ofrecerme la posibilidad de integrarme a otra empresa de la misma área industrial, con mejor sueldo y mejores prestaciones. Por supuesto, me pidió discreción hasta que no termine el proceso. Aunque soy un candidato finalista, no es todavía seguro que me quede con el puesto.

No manejo información confidencial, pero he aprendido mucho, esta empresa me ha permitido desarrollarme y crecer. Me siento desleal sólo por pensar en esta oferta y me da la impresión de que la actividad del head hunter es una forma de piratería no del todo ética.

Los asesores sugieren:

1. Planteas dos cuestiones: si es ético que una persona use para beneficio de una firma los conocimientos que adquirió en virtud de su trabajo en otra; y si alguien tiene o no derecho a cambiar de trabajo contratándose en una empresa del mismo giro.

A la segunda cuestión hay que decir que el trabajo no es sólo un medio instrumental para obtener ingresos, sino que posee un valor intrínseco. Trabajando, los seres humanos ponemos en práctica muchos talentos y habilidades que nos van perfeccionando. La misma Declaración de los Derechos Humanos consigna el derecho al trabajo de toda persona (art. 23). También es un derecho mejorar la propia condición, cambiando de empresa si conviene a sus intereses.

Respecto al uso de conocimientos adquiridos en una empresa para aplicarlos en otra, hay que distinguir: si se trata sólo del know-how, es decir, el conocimiento general profesional adquirido por trabajar en determinada firma, la persona tiene plena libertad para aplicarlo en otra empresa, aunque sea del mismo giro, pues a nadie se puede restringir la libertad de trabajar donde le plazca. No puedes, en cambio, hacer uso de información específicamente relativa a las operaciones de tu empresa, que incluye no sólo diseños patentables, sino procesos especiales, especificaciones, listas de clientes y proveedores, etcétera. Hacer uso de esta información es inmoral porque perjudicaría a la empresa que dejas y beneficiaría a la que te contrata.

Y aunque no lo planteas, hay que decir que en tu caso existe la posibilidad de que la empresa y el empleado estipulen el tipo de información que es propiedad de la empresa y aun la obligación de no trabajar para ningún competidor por un periodo de meses o años. Si tal estipulación es legalmente válida, ese acuerdo determinará las obligaciones éticas entre las partes.

Una última observación: el momento y el modo de informar a los superiores sobre una nueva posibilidad de trabajo, es una cuestión meramente prudencial, que puede incluir una nueva negociación sobre las condiciones actuales de trabajo. Éticamente sólo es exigible hacerlo de manera tal que no afecte a la empresa que se deja.

Pablo Riba Gargollo

Abogado y consultor de empresas

2. La función del head hunter es de intermediario entre las empresas que requieren quién desarrolle determinadas funciones y los individuos capacitados para ello. Así hacen muchas empresas extranjeras al llegar a un país. Como no conocen a la gente, recurren a un profesional del reclutamiento.

En principio su trabajo es lícito y, como todas las profesiones, debe atenerse a un código de ética. Por ejemplo, nunca puede proponer como candidatos a empleados de las empresas que son sus clientes. Pero, como en todas las áreas, hay empresas de reclutamiento con prácticas no éticas, te sugiero investigar la reputación de la firma que te está llamando.

El hecho de que se pida discreción a los candidatos no significa que sea una actividad turbia, sino que se busca proteger a todos los involucrados, impidiendo rumores o decisiones precipitadas sobre cambios que todavía no son más que una posibilidad. Desde luego no sería ético dejar tu empresa de un día para otro, es recomendable avisar a tus jefes con el tiempo suficiente para que suplan tu puesto.

Felipe Jiménez

Filósofo dedicado a la docencia