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Otras mutaciones del I Ching
Arturo González Cosío
FCE. México, 2003. 151 págs.

Estamos acostumbrados a buscar en la poesía una pequeña intensidad emotiva a través de la unión eficaz de ciertas palabras. Para leer estos poemas breves de González Cosío hace falta un ánimo distinto: una disposición contemplativa y desprendida.
Alejados de la exclamación y el sentimentalismo, son estampas silenciosas, instantáneas naturalistas: «El viento choca, / se estanca el agua, / florecen los ciruelos». Se trata de 64 haikús (composiciones de origen japonés formadas por sólo tres versos e imbuidas de la filosofía del budismo Zen) escritos a propósito de los 64 símbolos del libro sapiencial chino I Ching.
Cigarras, avispas, pescadores, mirlos, tormentas de verano: estos y otros elementos de la naturaleza conforman una secuencia que, más que proveer una explicación analítica del oscuro y alegórico I Ching, le aportan un matiz intuitivo y poético a este libro milenario.
El autor es un experto en poesía nipona (en 1984 ganó el prestigioso premio Xavier Villaurrutia por los haikús de El pequeño bestiario ilustrado) y su libro no tiene nada que ver con mezcolanzas new age de doctrinas orientales. Al contrario, puede funcionar como un excelente aperitivo para quien desee introducirse en la poesía japonesa, o como un platillo exquisito para los que ya disfrutan este arte que se asemeja tanto al silencio.