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Para avanzar con eficacia en el combate a la pobreza es indispensable conocerla a fondo. Por esta razón, el IMDOSOC consideró necesario editar un libro que relatara la situación de pobreza extrema en México, y encomendó a Wilfrido Perea, María de la Luz Sevilla y Nelson Álvarez su realización.

En el prólogo, Eduardo Bonnín aclara cómo entiende la Iglesia Católica la condición de los pobres: la pobreza material extrema atenta contra la dignidad de las personas; los pobres deben ser sacados de ella.

México y su miseria deja entrever una seria labor de investigación, objetiva y respetuosa. Da la palabra a los pobres, para que sean ellos quienes hablen de su realidad. 51 personas con rostro, nombre, familia, historia, proyecto y que, admirablemente, a pesar de su indigencia siguen sonriendo, cantando y apreciando la vida, aceptaron hablar de su historia, la mayoría de las veces dolorosa y hasta desagraciada.

Los relatos están divididos en seis grupos: ciudades, mineros, migrantes, campesinos, pescadores y grupos étnicos. Al leerlos, es posible reconocer que la ayuda asistencial dista mucho de ser una verdadera ayuda; para solucionar la pobreza se requiere algo más elemental pero más difícil: justicia. Como dice Wilfrido Perea en la introducción, «la pobreza del otro es de alguna manera la nuestra».

(México y su miseria. Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana. México, 2001. 92 págs.)