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«Todo lo que hemos aprendido a lo largo de la vida no nos servirá de nada en los próximos 10 años». Quizá esta afirmación de Deloitte Consulting sea un poco radical, pero ¿quién no se ha visto en la necesidad de reconvertirse al menos una vez en la vida? ¿Acaso nuestros abuelos tuvieron que reconvertirse a lo largo de su vida?

Antes bastaba la formación básica inicial para enfrentar la vida, hoy es indispensable actualizarse. Constantemente se plantean nuevas maneras de hacer las cosas que debemos aprender si no queremos ser desplazados.

Por ejemplo, quienes empezamos a generar negocios hace 30 años no teníamos idea de las computadoras, ahora casi cualquier empresa, por pequeña que sea, no se concibe sin una herramienta electrónica.

NUEVOS LENGUAJES PARA NUEVAS REALIDADES

De los nuevos conceptos y formas de trabajar surgen nuevos lenguajes. «Bajar de la red», «clonar», «chatear» y un sinnúmero de términos que aún desconocemos se incorporan paulatinamente al modo de comunicarnos. Para muchos pasan desapercibidos, otros se relacionan inmediatamente con ellos.

Es necesario aprender estos términos y saber sus implicaciones en el mundo empresarial, pues el lenguaje científico luego será tecnológico. Esto se reflejará rápidamente en los negocios. Para saber cómo serán las empresas por venir, debemos plantearnos cuáles son las posibilidades actuales y futuras de la ciencia y la tecnología.

La tecnología se ha vuelto indispensable y cotidiana, ha cambiado la vivienda, la comunicación, el transporte, la medicina, las empresas y las mentalidades. Ha creado una nueva psicología. Nos habituamos tanto a ella que ya es parte de nuestro modo de pensar. Si retrocedemos un poco en la historia, la luz eléctrica, el refrigerador, el horno de microondas, etcétera, significaron en su momento modificaciones importantes en la mentalidad social: los conocimientos científicos se aplicaron a la tecnología y se convirtieron en posibilidades de negocio.

Así, cada vez más vamos a tener integrados a nosotros elementos tecnológicos que serán oportunidades de negocio. Las Palm, por ejemplo, son un invento que hizo millonarias a varias personas cuyo mérito fue aplicar la tecnología a algo que ya existía.

Hace 20 años, las grandes empresas ya conocían el nuevo lenguaje y sus aplicaciones. En la NASA y algunas universidades de Estados Unidos ya se utilizaba la tecnología de manera habitual. En ese entonces muchos de nosotros parecíamos aborígenes, simples contempladores de lo que pasaba en otras partes del mundo. Cuando la nueva tecnología salió al mercado para nosotros no significó nada. Ahora comenzamos a comprenderla, pero todavía nos falta aplicarla.

Hace cinco años sólo una minoría estaba dispuesta a hacer negocios «punto com» en México. Actualmente, «www.empresa.com» tiene varios significados para los empresarios, desde el temor de hacer una enorme inversión con beneficios inciertos, hasta la oportunidad de convertirse en un fuerte competidor en gran diversidad de mercados, que puede entregar productos a velocidad, precio y calidad razonables. Todo depende de la forma de relacionarse con estos nuevos lenguajes, así como de la capacidad de adaptarse al nuevo horizonte empresarial.

REDUCCIÓN DE TIEMPOS

Los ciclos tecnológicos se han acortado brutalmente, igual que el tiempo para visualizar y procesar un negocio. Se vuelve necesario, entonces, prever qué puede suceder en el futuro.

Un punto interesante es la ley del desarrollo tecnológico: al conocer 25% de las posibilidades de una nueva era puede preverse 100% de sus capacidades de aportación.

Cuando alguien quería ingresar a la era industrial necesitaba 25% del conocimiento tecnológico. En la era electrónica y de las telecomunicaciones a los empresarios les bastó 5%. Esta aceleración implica ingresar al negocio con mayor anticipación, en cuanto se visualicen las posibilidades.

En su oportunidad, el gran negocio fueron las comunicaciones. Ahora, con los avances científicos se presentan tres expectativas para los empresarios: la tecnología espacial, la ingeniería molecular y la biotecnología.

A pesar de los meritorios adelantos en las dos primeras, como la creación de estaciones espaciales habitables y el desarrollo de máquinas lo suficientemente precisas y pequeñas nanomáquinas para armar moléculas mecánicamente, aún están en una etapa muy experimental. La biotecnología es el terreno donde sí hay expectativas reales de desarrollo a corto plazo.

El biólogo Crade Benson descubrió hace poco la forma de codificar electrónicamente archivos genéticos. Con este avance la biología pasará de la era experimental a la digital. Por eso, en el futuro cercano el lenguaje biotecnológico representará la nueva manera de visualizar los negocios.

BIOTECNOLOGÍA: DE LA FICCIÓN A LA REALIDAD

En términos generales, la biología ha pasado por tres etapas: la llamada in vivo, cuando los científicos tenían que experimentar directamente con seres vivos; in vitro, que permitió obtener conocimientos más rápido y generar muchos medicamentos; y la civil, donde el ser vivo deja el primer plano y la información se cuantifica electrónicamente, aquí inicia el desarrollo de modelos matemáticos, biológicos, químicos y cívicos que indican cómo funcionan los organismos.

Podemos esperar que en el siglo XXI la biología sea la ciencia que más aporte a la humanidad. Al pasar de in vivo a in vitro, su capacidad de generar conocimiento aumentó 10 mil veces y aceleró sus aplicaciones.

Ahora empieza la era civil. Ya no será necesario experimentar con el ser vivo, sino con una cuantificación electrónica de él, permitiendo que el desarrollo de nuevas tecnologías sea aún más rápido.

No es extraño que lo que alguna vez se planteó como ficción se convierta en parte de nuestra vida. Las historias de Julio Verne parecían sólo sueños. Hoy, la mayoría de sus descripciones son una realidad. Como antes hizo la literatura, el cine refleja lo que está sucediendo y las posibilidades futuras.

EL LIBRO DE LA VIDA

Estrenada en 1993, la película Jurassic Park planteó poblar una isla con dinosaurios mediante la clonación. Como en otros casos, la realidad alcanzó la ficción: Dolly fue el primer ejemplo de clonación animal.

Cuando apareció Jurassic Park las posibilidades de clonación eran nulas, la lectura de un código genético tardaba dos años; ahora el proceso se realiza en sólo dos meses, gracias a que el código genético ha sido manipulado y activado electrónicamente.

La clonación de Dolly significa un dominio mayor de la genética, pero aún estamos en el terreno de la experimentación in vivo: la oveja engordó más de lo normal, envejeció muy rápido y murió antes que su célula madre. Pero aunque ignoramos muchas cosas al respecto, el negocio en el terreno genético ya es un hecho. A los ganaderos europeos les interesa invertir en clonaciones de animales, precisamente porque engordan rápido y viven poco.

La aparición de Jurassic Park despertó el interés general por la genética. El ácido desoxirribonucleico (ADN), cuyo descubrimiento revolucionó la ciencia, se puso de moda. La biología jugaba un nuevo papel, mucho más importante, al lado de la física, química y electrónica.

El ADN, llamado «el libro de la vida», reúne toda la información de la especie del ser vivo. Está constituido externamente por dos cadenas estructurales de azúcar, y en el interior por moléculas y cuatro aminoácidos: tiamina (T), adenina (A), citosina (C) y guanina (G). Estos elementos se combinan entre sí y ello determina que se forme un hueso, el estómago o cualquier otro órgano o forma física, desde un insecto hasta el ser humano.

Dentro de cada estructura de ADN hay partículas más pequeñas que contienen la información específica de algún sistema o parte estructural del ser vivo, llamadas cromosomas, equivalentes a los «capítulos de la vida».

Los genes, un conjunto de estaquets de datos, son «las palabras de la vida» que llenan de información a los cromosomas.

El riesgo que ya apuntábamos es ver al ser vivo como un programa ejecutable, como pieza de software. Algunos científicos aceptan que se pueden manipular las células del maíz o de una persona como si fueran programas ejecutables. Por lo pronto, se trata tan sólo de un nuevo lenguaje, falta entender su gramática y sintaxis para manipular al ser vivo a nuestro antojo.

DIAGNÓSTICO, SELECCIÓN Y CONTROL

Gattaca es otra película que pone a nuestro alcance los avances en el terreno genético y su nuevo lenguaje de hecho, su título es una palabra genética: g-a-t-t-a-c-a, plantea una época donde la manipulación genética es habitual gracias al dominio del genoma.

Cada una de nuestras células contiene el genoma completo. Un genoma es el prototipo total de la especie, la serie completa de factores hereditarios genes distribuidos en los cromosomas. El modo de programar el genoma determina la raza, masa muscular o cualquier otra característica del ser vivo. De manera que todo el prototipo humano está inserto en su ADN.

En Gattaca, la biología ha pasado a la etapa in vitro, de diagnóstico, selección y control. El problema que sugiere es el poder de manipulación: que siempre prevalezca el mejor. Llegar a estos límites atenta contra la propia naturaleza humana, la vida es diversidad e imperfección.

Dentro del genoma hay otro elemento: el cariotipo, una caracterización de un conjunto de cromosomas con relación a su número, tamaño y forma; la huella digital genética que posee cada individuo, cuyo descubrimiento ha permitido esclarecer crímenes e identificar parientes. La expresión visible de esa huella genética es el fenotipo, la apariencia personal, con cuya manipulación es posible regular la forma externa del individuo.

El grado de aberración al que puede llegarse es evidente. Dejar de ser humanos para convertirnos en productos. No es posible modificar la vida con criterios tan insensibles. Lo terrible es que esto ya sucede en el siglo XXI.

DISEÑO, MANIPULACIÓN Y CONSTRUCCIÓN

La tercera etapa, la que hemos llamado civil, aún no se ha dado. Será consecuencia del dominio de las nanomáquinas, del perfeccionamiento del manejo molecular. Esas pequeñísimas máquinas podrán quitar una molécula e insertar otra nueva. Se presenta el riesgo de manejar al ser humano desde sus células.

Hasta hoy, la experimentación biológica no puede generar vida de un organismo inerte. Es decir, estamos vivos porque hubo un arranque inicial de vida y esa cadena viviente aún no se ha roto. En cuanto se rompa dejaremos de existir, como sucedió con los dinosaurios.

El quinto elemento es una película que ilustra lo que podría suceder en esta etapa. En ella se crea a un ser humano a partir de elementos inertes, con la peculiaridad de que puede generarse desde la edad adulta. Es decir, se ha llegado a tal perfección en la programación genética que se puede determinar la edad del individuo desde el momento en el que se «construye».

Aunque en este ámbito la realidad aún no alcanza a la ficción, actualmente hay científicos que se basan en los distintos estados de salud de los individuos para mejorar el genoma humano pues, dicen, es bastante rudimentario. Es un hecho que existen personas que permanecen jóvenes durante más tiempo mientras que otros envejecen más rápido, pero esto no es un defecto.

Inglaterra, Italia y Francia, por ejemplo, ya trabajan en un método genético de control de peso, para que sin importar la cantidad de alimento ingerido nunca se llegue a 15% arriba del peso normal.

Esta promesa biotecnológica se enfoca al perfeccionamiento del ser humano, garantizando su salud y prolongando su juventud, incluso se habla ya de inmortalidad. Las vacunas serán comestibles, habrá reposición de órganos sin necesidad de un donante, todo en aras de prolongar la vida humana.

Sabemos, por ejemplo, que la biotecnología ha permitido hacer mutaciones al riñón del cerdo el más parecido al del ser humano para que sea tal y como lo necesita una persona. Este riñón alterado ya existe y se vende a un precio altísimo. Los científicos que realizaron estas mutaciones están dispuestos a sacar otras «piezas de refacción» (riñón, corazón, hígado) en los próximos seis años.

El hecho es que se alargará la vida humana y con ello la capacidad de generar conocimiento. En consecuencia, vamos a necesitar más de una reconversión en la vida.

RECONVERTIR LA EMPRESA

Desde el siglo XX, el negocio más rentable ha sido la ciencia. En 1900, las empresas de Estados Unidos se dedicaban a las materias primas. Pero conforme se dieron los descubrimientos científicos la mentalidad empresarial cambió y la investigación se volvió semillero de nuevas posibilidades de hacer negocio. La aparición de la electrónica, el teléfono, el radio y las vacunas animó la creación de nuevas expectativas en el ámbito empresarial. Ahora las empresas más grandes son las de cómputo y ciencia.

En comparación, las empresas latinoamericanas sufren un retraso de 100 años. Aún nos dedicamos a la agricultura y la generación de recursos naturales, como el petróleo. Urge saltarnos la etapa de industrialización y comenzar el desarrollo de la biotecnología.

¿Quiénes son hoy los hombres más ricos del mundo? No son los industriales, sino quienes aprovecharon el conocimiento científico y lo hicieron técnica (Bill Gates y Michael Dell). Antes de la intervención del gobierno norteamericano, Microsoft valía todo el producto interno bruto de Canadá. Empresas como Microsoft o America o­nline fueron iniciadas por universitarios que se dedicaban a la computación. Su valor actual es exorbitante. Lo mismo podría suceder en Guatemala, Costa Rica o México si nos decidimos a invertir en la investigación científica y la sabemos aplicar a la empresa.

Celera Genomics, empresa fundada hace dos, pidió prestados 5 millones de dólares para iniciar sus operaciones. Antes de cumplir un año valía 5 mil 400 millones de dólares. Su valor se redujo a mil millones de dólares cuando Bill Clinton y Tony Blair afirmaron que el genoma humano es patrimonio de la humanidad. Sin embargo, eso no ha detenido a los empresarios.

La biotecnología ofrece a corto plazo salud, rasgos físicos e inteligencia. Pero a mediano y largo plazo influirá en muchos aspectos del ser humano y sus actividades. Algunas consecuencias previstas son:

  • Creación de bibliotecas, bancos e inventarios de genes, enfermedades y virus
  • Crecimiento exponencial del conocimiento
  • Superaceleración de la tecnología
  • Valiosas microempresas
  • Acelerado crecimiento y muerte de empresas
  • Al menos una formación inicial y dos reconversiones
  • Multiculturalidad y unificación del lenguaje

Se espera, así, que el negocio del futuro se concrete en el área de la biotecnología, por lo que resulta inaplazable la reconversión de las empresas latinoamericanas a negocios más técnicos, tecnológicos y científicos. México, por ejemplo, podría aprovechar la biotecnología para el desarrollo genético de alimentos.