Rate this post

Muchas, muchísimas gracias a todos ustedes, causantes directos de que alcancemos esta fecha. Que istmo haya concluido 39 años de edición ininterrumpida e inicie la andadura de su cuarenta aniversario, es motivo de festejo grande. Y queremos festejarlo con ustedes.

Cada vez que han tomado istmo en sus manos y han elegido detenerse en sus páginas ¾ desechando otras posibilidades para invertir ese tiempo¾ , nos han dado, aunque resulte cursi, aliento de vida. Las publicaciones nos debemos única y totalmente a nuestros lectores, sin ustedes no tendríamos razón de ser.

Cada minuto o cada hora que han dedicado a istmo se debe, supongo, a que, responde a sus expectativas, si no en todo momento, al menos en parte. Esperamos no haberlos defraudado; sólo deseamos convertirnos en una grata compañía. Que encuentren en la opinión de nuestros colaboradores una línea una guía que ayude a conectar la exterioridad de los sistemas, de los acontecimientos, con la interna vitalidad de las personas.

A lo largo de cuatro décadas, istmo ha mantenido el desafío de ser una revista cultural, no referida a las manifestaciones más recientes de la pintura, la literatura o la música, sino a las ideas, a las corrientes de pensamiento, a las nuevas actitudes que hay tras ellas y que buscan nuevas respuestas.

Cuando decimos que somos revista del pensamiento actual nos referimos a que nuestro contenido busca esclarecer esa cultura que se entiende, en palabras de Alejandro Llano, como “el orden y la significación de la vida en un espacio social y dentro de una historia común. La cultura expresa, por tanto, el cultivo de algo existente, el cuidado de una realidad vital, el crecimiento del hombre. Su misión es completarla y revelarla a sí misma. Y algo semejante viene a significar ethos: incremento de lo humano, que se plasma en hábitos y costumbres, para alcanzar una vida lograda”.

Si en istmo hemos logrado en algún momento ser un pequeño instrumento para incrementar lo humano en nuestros lectores, estos cuarenta años de trabajo han estado bien invertidos.