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	<title>Revista ISTMO &#187; Inquietudes</title>
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		<title>Zombis. Los monstruos del momento</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Apr 2012 18:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pamela_gutierrez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>
		<category><![CDATA[zombi]]></category>
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		<description><![CDATA[Los zombis, como los vampiros y hombres lobo, son seres que aparecen en diferentes culturas y tiempos. Aunque existan variaciones, su relativa constancia en leyendas y tradiciones nos lleva a preguntar el porqué de su permanencia. Los orígenes del término &#8230; <a href="http://istmo.mx/2012/04/zombis-los-monstruos-del-momento/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2012/04/inquietudes1_original.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-61575" style="margin: 5px;" title="inquietudes1_original" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2012/04/inquietudes1_original-300x89.jpg" alt="" width="300" height="89" /></a>Los zombis, como los vampiros y hombres lobo, son seres que aparecen en diferentes culturas y tiempos. Aunque existan variaciones, su relativa constancia en leyendas y tradiciones nos lleva a preguntar el porqué de su permanencia.<br />
Los orígenes del término vienen de la religión vudú, practicada principalmente en el Caribe. Este tipo de zombis podría llamarse «muerto en vida», pues son humanos controlados por medio de magia. Incluso existe el caso documentado de un haitiano, Clairvius Narcisse, convertido en zombi para trabajar en una plantación como esclavo. Algunas investigaciones apuntan a que el veneno de un pez globo podría servir para inducir una muerte aparente en la persona y después controlarla.<br />
No obstante, el zombi de la cultura pop contemporánea surgió gracias a la imaginación de George Romero y sus películas, en especial <em>La noche de los muertos vivientes (</em>1968). Romero tomó al zombi vudú y lo mezcló con la tradición vampírica (cadáveres que regresan a la vida, canibalismo, contagio) y creó los zombis que Hollywood se ha encargado de explotar y modificar, dándoles, por ejemplo, habilidades motoras increíbles.<br />
Pero es el zombi de Romero quien acecha la memoria colectiva: el inquietante arrastrar de pies, los quejidos y el hambre insaciable. Y, aunque sabemos que las posibilidades de un ataque de zombis están sólo en la imaginación, la sensación de terror que provocan en las audiencias es innegable. ¿Quién puede desmentir la inquietud que ocasiona el lento venir de una amenaza mortal?<br />
Pese a los efectos emocionales de estas películas, sería un error pasar por alto su contexto y los posibles significados sociales como una de las causas de su popularidad. Por ejemplo, la película de Romero ha tenido varias interpretaciones relacionadas a la Guerra de Vietnam, sobre todo por las escenas de violencia y el racismo que se vivía en Estados Unidos en los años 60, reflejados en el trato al protagonista, un afro-americano.</p>
<p><strong>REPRESENTAN LOS MIEDOS BÁSICOS DEL SER HUMANO</strong><br />
También se ha dado a los zombis un significado de crítica al consumismo, no sólo porque los supervivientes se refugian en centros comerciales o supermercados, también al representar escenas de los zombis corriendo por los pasillos como si quisieran alcanzar las ofertas del <em>Black Friday</em>. Otros elementos que resaltan en las tramas de zombis son el control por parte de una autoridad, en ocasiones, culpable de propagar un virus u ocultar información a la población.<br />
Además, las películas de zombis, en su mayoría, parten de una premisa básica: son seres sin habilidad para pensar, los mueve la necesidad de alimento, que no pueden controlar. Algunas películas, como <em>Shaun of the Dead</em>, hacen parodia de esto, al tiempo que satirizan a la sociedad y a los medios. Respecto a estos últimos, los zombis recuerdan el paradigma de los años 30 y 40 sobre su poder ilimitado.<br />
Eventos como la transmisión radiofónica de <em>La guerra de los mundos</em>, dirigida por Orson Welles en 1938, y el pánico que ocasionó entre algunos de sus escuchas, son análogos al tipo de caos y contagio reflejado en las películas de zombis. Más allá del pánico que creó la transmisión, lo que sigue inquietando a las personas es la posibilidad de perder la capacidad de pensar, como se plasma en novelas como 1984 y <em>Naranja mecánica</em> (sin zombis). Si la razón es la característica humana por excelencia que separa al hombre de los animales, ¿qué podría ser peor que convertirse en un ser sin alma ni voluntad?<br />
Finalmente, un Apocalipsis de zombis no es sólo un recurso para crear miedo en el público y vender una película. Si está de moda es porque apela a miedos básicos del ser humano, miedos que parecen legados evolutivos. Los zombis representan el miedo a estar solo contra una muchedumbre, el caos, regresar a un estado salvaje y, peor aún, enfrentarnos a versiones vacías de nosotros mismos.</p>
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		<title>¿Qué hacer en caso de pandemia zombi?</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Apr 2012 17:58:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>cesar_palacios</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando en mayo pasado leí que el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EUA publicó en su blog Asuntos de Salud Pública1 una serie de medidas preventivas en caso de una pandemia zombi, me pareció &#8230; <a href="http://istmo.mx/2012/04/%c2%bfque-hacer-en-caso-de-pandemia-zombi/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2012/04/inquietudes2_original.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-61577" style="margin: 5px;" title="inquietudes2_original" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2012/04/inquietudes2_original-300x91.jpg" alt="" width="300" height="91" /></a>Cuando en mayo pasado leí que el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EUA publicó en su blog Asuntos de Salud Pública1 una serie de medidas preventivas en caso de una pandemia zombi, me pareció que la paranoia no podía llegar más lejos. ¿En serio la CDC publicaba sobre muertos vivientes que se alimentan de cerebros o se estaría quejando de alguna farmacéutica por distribuir productos zombificadores sin su consentimiento?<br />
Ay, pensé, hasta una invasión extraterrestre sonaba más racional que una sobre zombis. Parece que tiene más estilo combatir pequeños seres verdes de ojos saltones que al vecino en estado medio de descomposición.<br />
Antes de leer el artículo me pregunté a qué tipo de zombis se refería la CDC, a los que son producto del vudú, muertos resucitados por medio de ritos mágicos convertidos en esclavos o a los zombis que son resultado de algún desafortunado experimento médico.<br />
Analicé ambas posibilidades. El vudú es una práctica religiosa procedente del sincretismo entre creencias de África occidental y el cristianismo. La CDC no es ninguna figura reconocida en teología ni exorcismos, por lo tanto estos zombis quedan descalificados.<br />
Ello me llevó a estar casi seguro que el artículo versaría sobre el otro tipo de zombis. Ya me hacía yo leyendo sobre las ventajas y desventajas de atacar a un zombi con un hacha, sobre cómo fortificar una casa o, en el peor de los casos, sobre la predilección de los zombis por los cerebros. Cuál sería mi desdicha al no encontrar tan prácticos consejos.</p>
<p><strong>EL CENTRO PARA CONTROL DE DESASTRES SUGIERE UN KIT </strong><br />
Resultó ser que la CDC tomó un personaje de la cultura pop y lo utilizó con carácter pedagógico, ¿quién hubiera pensado que las medidas de prevención, en caso de una pandemia zombi, son las mismas que en caso de cualquier otro tipo de desastre?<br />
La CDC  afirma que las medidas para evitar que la cuadra de vecinos intente devorarlo a uno residen en estar preparados con un kit de emergencia que contenga: agua, comida, medicamentos, algunas herramientas, ropa, documentos importantes y un botiquín de primeros auxilios.<br />
Una vez que tenemos nuestro kit de emergencia, el siguiente paso no es salir a acabar con los zombis, para desgracia de muchos, incluyéndome a mí, sino que tenemos que idear un plan de contingencia: identificar los tipos de emergencias que se pueden presentar en el lugar donde vivimos: tornados, inundaciones, terremotos, etcétera. Ello ayudará tanto a prevenirnos de mejor manera para cada situación posible, como a mejorar nuestro kit. Lo segundo es establecer un punto de reunión, un lugar afuera de casa para emergencias súbitas y un lugar alternativo en caso de que no pudiéramos regresar al hogar. En tercer lugar debemos conocer los números de emergencia: policía, bomberos ambulancia. Y en último lugar es necesario planear una ruta de evacuación, ya sea que nos veamos perseguidos por comehombres o en otra situación de peligro.<br />
Al final del día esta ingeniosa campaña de la CDC logró su resultado: aparecieron noticias en TV, radio e internet y la página recibió más de un millón de visitas diarias. Así, se concientizó a la población y ahora, según ellos, están mejor preparados para un desastre, como un ataque zombi.<br />
Y para todos aquellos que piensan que los zombis no son tan peligrosos, les recomiendo leer el artículo de un grupo de matemáticos canadienses, When Zombis Attack!: a Mathematical Moddeling of an Outbreak of Zombi Infection,2 donde, créanlo o no, resulta ser que si no se toman acciones contundentes y veloces, la humanidad en su conjunto estaría destinada a evaporarse si estos amigos decidieran aparecer.<br />
Resultó ser que sí podemos aprender de los zombis, aprendimos cómo estar mejor preparados para una contingencia y recordamos que estos personajes de la cultura pop tienen alcances que en un primer momento parecerían irrisorios.</p>
<p>1    http://blogs.cdc.gov/publichealthmatters/2011/05/preparedness-101-zombi-apocalypse/<br />
2    http://mysite.science.uottawa.ca/rsmith43/Zombis.pdf</p>
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		<title>¿Se puede mejorar la democracia?</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Feb 2012 00:57:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>franciscoolguinuribe</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>
		<category><![CDATA[democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Fukuyama]]></category>
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		<description><![CDATA[La última encuesta de opinión publicada por Latinobarómetro (28/X/2011) pone de manifiesto la escasa satisfacción de los mexicanos con la democracia. El entusiasmo de la alternancia pacífica del poder ejecutivo, que se produjo con ejemplar espíritu cívico en 2000, parece haber sido sustituido por la decepción. Somos el menos satisfecho con la democracia de los 18 países de América Latina. <a href="http://istmo.mx/2012/02/%c2%bfse-puede-mejorar-la-democracia/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2012/02/inquietudes2_original.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-61425" style="margin: 5px;" title="inquietudes2_original" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2012/02/inquietudes2_original-300x119.jpg" alt="" width="300" height="119" /></a>La última encuesta de opinión publicada por Latinobarómetro (28/X/2011) pone de manifiesto la escasa satisfacción de los mexicanos con la democracia. El entusiasmo de la alternancia pacífica del poder ejecutivo, que se produjo con ejemplar espíritu cívico en 2000, parece haber sido sustituido por la decepción. Somos el menos satisfecho con la democracia de los 18 países de América Latina.</p>
<p>Esta desilusión se alimenta de un pesimismo constatado por distintos observadores nacionales y extranjeros (e.g.: J. Woldenberg, «Nuestro depresivo humor público», Reforma, 3/II/2011; Felipe González, en J. Vázquez Mota, Reforma, 9/II/2011). O, tal vez, surge de las falsas expectativas creadas por partidos de oposición que atribuyeron los problemas del país al partido oficial, con cuya salida del poder, se afirmaba, quedarían resueltos casi automáticamente. Pero tampoco pueden negarse las deficiencias de nuestra germinal democracia.</p>
<p>¿Qué permite a un régimen político consolidarse? ¿Por qué algunas democracias logran ciertos objetivos y otras no? ¿Se puede mejorar su funcionamiento? No hay respuestas sencillas, pero la obra más reciente del politólogo Francis Fukuyama ofrece interesantes luces sobre este fenómeno social.</p>
<p>Fukuyama llamó la atención de la comunidad científica internacional a fines de los ochenta con la tesis del fin de la historia. Según él, con la derrota sucesiva de los regímenes totalitarios fascista y comunista, las luchas ideológicas que confrontaron al mundo durante los dos últimos siglos desaparecieron. El triunfante liberalismo económico y político sólo enfrentará retos menores animados por el nacionalismo o el radicalismo religioso. «El fin de la historia significaría el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas».</p>
<p>Estos planteamientos, inspirados en Hegel, así como el neoconservatismo de Fukuyama, han sido severamente criticados. Pero en su última obra, The Origins of Political Order: from Prehuman Times to the French Revolution (Profile, 2011) esta posición ideológica no parece haber afectado su capacidad para juzgar los orígenes y evolución del Estado moderno, en un ambicioso estudio que parte del análisis del comportamiento de los primates, en busca de pistas sobre el comportamiento social humano, y se extiende hasta la revolución francesa.</p>
<p>Analizando las civilizaciones china, india, islámica y europea, Fukuyama explora las condiciones que propiciaron, o impidieron, el surgimiento de tres elementos que a su juicio determinan el orden político: la centralización del poder, la soberanía de la ley y la rendición de cuentas. En este proceso, superar los problemas del mal gobernante y el patrimonialismo son, en su opinión, determinantes.</p>
<p>Tal vez este último aspecto resulte interesante para el lector mexicano, dada la persistencia del patrimonialismo, clientelismo, nepotismo, cacicazgos, caudillismo y «poderes fácticos» en nuestro sistema político. En su travesía histórica, Fukuyama identifica diversas estrategias adoptadas para impedir que la acción del gobierno fuera secuestrada en favor de unos cuantos, por la natural tendencia del ser humano a conferir riqueza, privilegio y poder en razón de vínculos de sangre.</p>
<p>Así, los emperadores chinos preferían la designación de eunucos en posiciones de poder; los otomanos prohibían el matrimonio a mamelucos (soldado de una milicia privilegiada) y genízaros (soldados reclutados de otro pueblo), de quienes dependían para la expansión de su imperio; la reforma de Gregorio VII en el S. XI propició una renovación de la disciplina del clero, demandó el cumplimiento estricto del celibato sacerdotal y reafirmó la autoridad de la Iglesia incluso sobre los emperadores, lo cual le dio estatura moral y la convirtió en una institución moderna, jerárquica y gobernada por la ley, que sirvió de modelo para el temprano surgimiento del Estado secular en Europa.</p>
<p>Rara vez se encuentra una obra de tal alcance, consistencia y erudición. Fukuyama promete un segundo tomo: la evolución del orden político desde la revolución francesa a la actualidad. Esperemos que en esa secuela nos ofrezca una visión más matizada de la realidad del liberalismo económico y político que tanto admira.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Árboles eléctricos</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Feb 2012 00:55:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jorge_pablocorreagonzalez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>
		<category><![CDATA[árboles]]></category>
		<category><![CDATA[electricidad]]></category>
		<category><![CDATA[sistema EWAN]]></category>

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		<description><![CDATA[En la película Babe, el puerquito valiente, el pato Ferdinand dice algo que puede tener mucha lógica: los humanos no comen gatos ni perros (con excepción de algunas latitudes, o al menos eso es lo que cuenta la gente) porque son indispensables. Por eso el pobre pato Ferdinand busca con desesperación hacerse imprescindible. ¿No sería maravilloso que los árboles fueran visiblemente indispensables para no sólo no talarlos sino cuidarlos y protegerlos? Y digo visiblemente, pues cualquiera con un poco de sentido común se da cuenta de que sin árboles, la vida es mucho más difícil.  <a href="http://istmo.mx/2012/02/arboles-electricos/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2012/02/inquietudes1_original.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-61344" style="margin: 5px;" title="inquietudes1_original" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2012/02/inquietudes1_original-300x92.jpg" alt="" width="300" height="92" /></a>En la película Babe, el puerquito valiente, el pato Ferdinand dice algo que puede tener mucha lógica: los humanos no comen gatos ni perros (con excepción de algunas latitudes, o al menos eso es lo que cuenta la gente) porque son indispensables. Por eso el pobre pato Ferdinand busca con desesperación hacerse imprescindible. ¿No sería maravilloso que los árboles fueran visiblemente indispensables para no sólo no talarlos sino cuidarlos y protegerlos? Y digo visiblemente, pues cualquiera con un poco de sentido común se da cuenta de que sin árboles, la vida es mucho más difícil.</p>
<p>En 2008, aparecieron artículos en internet hablando del sistema Early Wildfire Alert Network (EWAN), diseñado por Andreas Mershin, quien trabaja en el Centro de Ingeniería Biomédica del Massachusetts Institute of Technology (MIT), y Christopher Love, entonces estudiante de química del mismo instituto. Lo asombroso del sistema EWAN es que permite a detectores de incendios forestales recargarse con la electricidad generada por los árboles, con tecnología impulsada por la compañía Voltree Power.</p>
<p>Así es, leyeron bien, los árboles generan electricidad. De acuerdo con el estudio de Mershin y Love, los árboles tiene la capacidad de cargar al dispositivo del sistema EWAN. Lo que es posible por la reacción química que se produce al insertar un clavo de aluminio en el tronco de un árbol y conectarlo con electrodos de cobre al suelo circundante, con lo que se genera una diferencia de alrededor de 1 volt, voltaje muy bajo pero suficiente para que los detectores funcionen.</p>
<p>El experimento se llevó a cabo hace poco más de tres años. Esto quiere decir que, con el seguimiento adecuado, realizando experimentos para probar diferentes clases de árboles, suelos, materiales, agua, etcétera, existe la probabilidad de que los árboles generen un voltaje mayor. Esto colocaría a la industria de la silvicultura frente a una gran oportunidad de negocio: la energía eléctrica, cuyo consumo ha crecido rápidamente desde 1990.</p>
<p>De acuerdo con Lisa Wood, investigadora y escritora sobre el sector eléctrico desde hace más de 20 años, para producir energía eléctrica, se espera la construcción de más plantas de electricidad y cables de transmisión, lo que aumentará la generación en un 77% hacia 2015. La energía eléctrica es la más barata, más limpia y también la menos explotada. Quizás sea este último punto el que más problemas trae al sector eléctrico. La industria eléctrica enfrenta muchas barreras y no le falta cohesión como industria.2</p>
<p>La idea de utilizar árboles para producir electricidad suena descabellada, pero de conseguirse sería un gran paso para la ecología y para la industria misma. Lisa Woods comenta que se pierden dos terceras partes de la energía de los combustibles utilizados para generar electricidad. Aprovechar la generación natural de electricidad en los árboles permitiría evitar esa pérdida. Sin embargo, una vez más, el secreto está en invertir en el proyecto como se ha hecho en muchos otros.</p>
<p>Se lee como ciencia ficción: árboles produciendo energía eléctrica y haciendo frente a industrias como la del carbón, que provee 21% de la electricidad mundial, o la energía nuclear que genera 11% de la energía eléctrica mundial. Parece difícil, pero una primera investigación abre esperanzas.  Se trata de invertir y arriesgar, sin embargo, el premio, si se obtiene, parece benéfico para todos.</p>
<p>Falta también vislumbrar los perjuicios que esta nueva industria acarrearía, como el hecho de que alguna especie arbórea genere más electricidad, lo que provocaría que se talaran muchos árboles para sustituirlos y con ello todos los destrozos imaginables.</p>
<p>A pesar de las consecuencias, la ciencia abre una ventana a la imaginación y a la esperanza de dar a los árboles un nuevo lugar en la vida de algunos hombres que los ven más como un obstáculo que como un aliado, un lugar que haga a los árboles indispensables tal como buscaba el pato Ferdinand.</p>
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		<title>Usted no conoce a Ratzinger</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 22:59:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victor_isolinodovalgonzalez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>

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		<description><![CDATA[Benedicto XVI es la antítesis de un papa simplemente encantador que enamoró a la muchedumbre con su espontaneidad y sentido del humor, cualidades inexistentes en un hombre como él, más bien frágil y discreto. Esa fragilidad, como ha reconocido Mario &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/12/usted-no-conoce-a-ratzinger/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/12/inquietudes-originalbaja1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-60723" style="margin: 5px;" title="inquietudes-originalbaja" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/12/inquietudes-originalbaja1-300x102.jpg" alt="" width="300" height="102" /></a>Benedicto XVI es la antítesis de un papa simplemente encantador que enamoró a la muchedumbre con su espontaneidad y sentido del humor, cualidades inexistentes en un hombre como él, más bien frágil y discreto. Esa fragilidad, como ha reconocido Mario Vargas Llosa, «es engañosa, pues se trata probablemente del Papa más culto e inteligente que haya tenido la Iglesia en mucho tiempo, uno de los raros pontífices cuyas encíclicas<br />
o libros un agnóstico como yo puede leer sin bostezar». Y desde esta condición de hombre de ideas, Ratzinger vence la timidez; y la fragilidad, entonces, se torna fuerza.</p>
<p>Criado en el campo, forjado en la llama de la guerra y formado en la más alta reflexión, Ratzinger no concibe la fe lejos de la inteligencia, ni el amor, al margen de la razón. Esa coherencia le ha permitido conquistar, a pesar de su talante estrictamente teológico, a millones de personas por todo el mundo y encabezar la ruta del catolicismo hacia el siglo XXI (no hay adjetivos que describan acabadamente la escena de Cuatro vientos, por ejemplo).</p>
<p>Quienes opinan que Benedicto XVI es el <em>panzer kardinal</em> radical y obtuso y bajo ese prejuicio se han formado una imagen suya, deberían de leer, al menos, <em>Mi vida, </em>la pequeña autobiografía publicada en 1977. El entonces cardenal Ratzinger salpica de anécdotas una obra hechicera, entre otras, cuando en el seminario de Frisinga se dio de bruces con un tomismo rígido en las clases de Filosofía. Marcado su itinerario espiritual por san Agustín, el joven Joseph concebía la teología dentro de los registros de la apertura y la discusión y no encorsetada en el discurso de un profesor del que le impresionaba su entusiasmo, pero en el que se dejaba ver alguien incapaz de plantear preguntas, «alguien que defendía con pasión, frente a cualquier interrogante, lo que había encontrado. Como jóvenes, nosotros éramos precisamente personas que planteábamos preguntas».</p>
<p>En Ratzinger se combinan la pasión por la tradición, un aventajado dominio de la música y la convicción de que el diálogo hunde sus raíces en la reflexión libre de imposiciones; estas tres cualidades hicieron de él un teólogo peculiar, dueño de un pensamiento abierto, de una alta capacidad creativa y un método fundado en la conciencia histórica. Al verlo en el Bundestag, por ejemplo, no sorprende su fluidez al hablar del Derecho en un discurso a la vez enérgico y cálido, argumentado desde la ciencia y la historia, y del que sobresale la raíz agustiniana del pontífice. Al referirse a la supremacía de la justicia por encima de cualquier éxito político, el Papa advirtió a los diputados alemanes que ese éxito «puede ser también una seducción y, de esa forma, abre la puerta a la desvirtuación del Derecho, a la destrucción de la justicia. ‘Quita el Derecho y, entonces, ¿qué distingue al Estado de una gran banda de ladrones?’, dijo en cierta ocasión san Agustín».</p>
<p>Por eso no hemos visto el turbio escenario lleno de oscuras arbitrariedades que anticiparon los fervorosos esnobistas cuando el cónclave de 2005 le confió la sede vacante al entonces prefecto de la sagrada congregación para la doctrina de la fe. Y no lo veremos. En el referido discurso en el parlamento alemán, Benedicto XVI mostró una vez más las reglas que norman su cabeza. «Es necesario volver a abrir las ventanas, hemos de ver nuevamente la inmensidad del mundo, el cielo y la tierra, y aprender».</p>
<p>Al leer la obra de Joseph Ratzinger uno constata su reconocimiento a la primacía del amor y de la razón en la vida humana; sus libros son un homenaje al mensaje cristiano del amor. No por nada fue cautivado por san Agustín –«ama y haz lo que quieras»– en sus años de seminarista y, más de medio siglo después, puede leerse en <em>Caritas in veritate</em>, «no podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad».</p>
<p>Dicen que la Providencia dispuso que Juan Pablo II ganase el corazón de millones de personas para que Benedicto XVI llenase sus cabezas. Y dicen bien.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Su «especial» manera de celebrar la vida</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 22:58:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aliciaruisanchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>

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		<description><![CDATA[La primera vez que escuché el término «capacidades especiales» para referirse a la «discapacidad» me pareció un eufemismo absolutamente descabellado. Si bien soy muy sensible al tema debido a que mi hermano forma parte de los 5 millones 739 mil &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/12/su-%c2%abespecial%c2%bb-manera-de-celebrar-la-vida/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/12/inquietudes_originalbaja.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-60720" style="margin: 5px;" title="inquietudes_originalbaja" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/12/inquietudes_originalbaja-300x103.jpg" alt="" width="300" height="103" /></a>La primera vez que escuché el término «capacidades especiales» para referirse a la «discapacidad» me pareció un eufemismo absolutamente descabellado.</p>
<p>Si bien soy muy sensible al tema debido a que mi hermano forma parte de los 5 millones 739 mil 270 mexicanos que padecen algún tipo de discapacidad –cifra que representa 5.1% de la población total–, llegué a pensar que el nuevo término implicaba conceder demasiado, imaginaba que para decir que alguien posee «capacidades especiales» necesitaba ser capaz de volar, predecir el futuro, teletransportarse o algo similar.</p>
<p>Hoy, tras reflexionar mucho sobre el término y después de leer el libro de Sabina Berman<em> La mujer que buceó dentro del corazón del mundo </em>(«El buen vicio», <strong>istmo</strong> 316) que relata con tremenda sensibilidad la historia de una joven con autismo… «me cayó el veinte»: a diferencia de «inválidos» y «discapacitados» –sus peyorativos predecesores– el término «personas con capacidades especiales» da por primera vez en el clavo.</p>
<p>¿Por qué? Quienes conviven con una persona que padece limitaciones físicas, mentales, intelectuales o sensoriales saben que suelen desarrollar con creces otras habilidades. Por ejemplo, los invidentes llegan a «ver» y retener a través de los oídos y el tacto mucho de lo que a veces escapa a simple vista; otro ejemplo: las personas con limitaciones para caminar o moverse, desarrollan una capacidad de observación muy por encima de la media, gracias a que no van por la vida tan de prisa; finalmente, las personas con sordera, se vuelven tan sensibles que logran percibir y dar sentido a la vibración de los sonidos en el suelo… ¿cuántas veces se ha detenido a observarlo?</p>
<p>Podríamos desmenuzar muchos casos. Sin embargo, lo que todos poseen es una sensibilidad que sin lugar a dudas califica de «especial». Basta ver cómo paladean cada experiencia, su manera de celebrar la vida, tratar a los demás, ser conscientes de cada logro –en verdad no sé cómo es que dejó de ser importante subir un escalón o peinarse solo.</p>
<p>No es mi intención ablandar el corazón de nadie, ni mi «inquietud» hacer buena publicidad a este grupo, sólo discurrir sobre la importancia de la forma en que nos referimos a las personas y lo mucho que puede esconderse detrás de cada término… tan sólo llamarles «inválidos» es incorrecto.</p>
<p>La forma en que nos referimos a los demás y nuestra ligereza para encasillarlos tras un simple vistazo… expresa mucho de nosotros, por ello creo que el término «capacidades especiales» finalmente ha hecho justicia –al menos discursiva– a los ex discapacitados y es quizá una forma de avance.</p>
<p>¿Hacia dónde? A reconocer y valorar las diferencias en lugar de referirnos sólo a dos grandes grupos: normales y «subnormales». Hacia la posibilidad de, al menos nombrarlos con respeto y ver que a pesar de las dificultades, no sólo carecen de algo sino que poseen un «extra» que nos habla de su tesón por seguir el ritmo de una vida acelerada, pero sobre todo de una capacidad inusual para arraigarse a la vida y a quienes tienen cerca, con una valentía y sensibilidad que muchos no advierten porque se limitan a ver sólo lo que no pueden hacer como los demás.</p>
<p>Pienso que si algo nos hace diferentes al resto de los animales es precisamente nuestra capacidad de apoyarnos y compensar mutuamente nuestras carencias. Ellos dejan atrás a los que no pueden seguir el mismo paso, en cambio, nuestra humanidad nos permite construir una red de apoyo en la que algunos ven con los ojos, otros a través de lentes o por medio de un bastón o las yemas de los dedos.</p>
<p>En el mundo que deseamos construir, el paso al que cada quien vive y la forma en que lo hace no sería motivo de discriminación porque lo cierto es que no importa tanto la forma sino el fondo, y sin duda la diversidad enriquece a todos.</p>
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		<title>Bradbury tenía razón</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Sep 2011 19:05:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victor_isolinodovalgonzalez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>
		<category><![CDATA[316]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Lo duda? Mírese y admítalo: para usted, concentrarse por una hora y memorizar el dato más ínfimo le resultan tareas imposibles. Ya sea dedicarle toda su mañana a una sola tarea o retener el nombre de quienes le acompañan en la junta, su atención prolongada es nula. Sí, usted pertenece al 72% de la población que se distrae fácilmente durante su trabajo, en especial, por culpa de cualquier cachivache conectado a internet. <a href="http://istmo.mx/2011/09/bradbury-tenia-razon/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em> </em></p>
<p style="text-align: right;"><em><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/09/inquietudes-isolino.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-60002" style="margin: 5px;" title="inquietudes-isolino" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/09/inquietudes-isolino-268x300.jpg" alt="" width="268" height="300" /></a>Es extraño que se escriba tanto y se lea tan poco</em></p>
<p style="text-align: right;">Dr. Samuel Johnson (1783)</p>
<p>Casi 60 años después, hemos llegado al estado de las cosas predicho por Ray Bradbury (1920- ), destacado escritor americano del género de ciencia ficción, en <em>Farenheit 451</em>.</p>
<p>Recordará ese mundo perfecto donde el Estado consigue deshacerse de los libros (funesta herramienta para pensar); a cambio, la autoridad dispuso en cada hogar una pantalla en la sala para reproducir constantemente su señal. Dada la seguridad, los bomberos ya no apagaban incendios, sino que atendían emergencias de libros que rondaban por ahí, moviendo la mente de los incautos. ¿El epígrafe de la novela? «451°F. La temperatura a la que arde el papel».</p>
<p>Y aunque los bomberos aún no se dedican a quemar libros, la profecía de Bradbury se ha cumplido. Hoy, ya no hay libros (no fue necesario quemarlos, bastó dejar de leerlos) y la señal perpetua nos llega vía <em>smartphone;</em> el sueño totalitario se cumple: incapaces de reflexionar, nos convertimos en simples operarios.</p>
<p>¿Lo duda? Mírese y admítalo: para usted, concentrarse por una hora y memorizar el dato más ínfimo le resultan tareas imposibles. Ya sea dedicarle toda su mañana a una sola tarea o retener el nombre de quienes le acompañan en la junta, su atención prolongada es nula. Sí, usted pertenece al 72% de la población que se distrae fácilmente durante su trabajo, en especial, por culpa de cualquier cachivache conectado a internet<sup>1</sup>.</p>
<p>¿Por qué sentimos un ansia por saberlo todo; pero no conservamos nada en la cabeza? ¿Por qué no podemos leer de corrido 145 páginas sin divagar? ¿Por qué echamos mano de la calculadora para sumar 872 y 9321? ¿Por qué sentimos que se nos oxida el cerebro?</p>
<p>El ensayista Nicholas Carr se hizo estas mismas preguntas y confesó que, a diferencia de años atrás, su concentración se pierde apenas leer dos o tres páginas. Su ensayo «Is Google making us stoopid?» (<em>The Atlantic </em>301) creció hasta convertirse en <em>The Shallows: what the internet is doing to our brains?,</em> un repaso de cómo las nuevas plataformas fortalecen ciertas áreas del cerebro en detrimento de otras, lo cual me lleva a concluir que ni la devaluación de la ortografía ni la estrechez del horizonte cultural de muchas personas son una coincidencia; dicho con Alessandro Barico, vivimos una nueva invasión bárbara.</p>
<p>Baricco apunta: «los bárbaros lo son respecto a aquello que se considera la civilización, una civilización que se siente devastada en sus valores esenciales: la duración, la autenticidad, la profundidad, la continuidad, la búsqueda del sentido de la vida y el arte (…). En lugar de todo esto, triunfan la superficie, lo efímero, el artificio, la espectacularidad, el éxito como única medida de valor (…). Vivir se convierte en un<em> surfing, </em>en una navegación veloz que salta de una cosa a otra como de una tecla a otra en internet».</p>
<p>El simulacro define los límites del territorio bárbaro que habitamos hoy y que rebasó con creces a la ficción de Bradbury; un espacio donde los únicos códigos válidos son los de la superficialidad, la rapidez y el espectáculo, donde, como se ha quejado Alejandro Llano, «lo que se valora es el brillo, la prestada claridad, el reflejarse y el resbalar de las luces artificiales por la superficie de objetos niquelados».</p>
<p>No sé si hoy somos más tontos; al menos parece que estamos convirtiéndonos en chimpancés amaestrados, cuyos pulgares danzan sobre las diminutas teclas de un teléfono para funcionar, impedidos para resistirse a los mandatos del amo. Las conversaciones claudican ante el poderío del iPhone y nuestra mayor obsesión, Twitter.</p>
<p>Recordará usted que en<em> Farenheit 451,</em> Montag, el protagonista, da con el grupo rebelde encargado de preservar a los libros del fuego, memorizándolos (uno es <em>El quijote,</em> aquel es la <em>Ilíada</em><em> </em>y así). Al final, me parece que Bradbury seguirá teniendo razón: volveremos a la tradición oral, volveremos a nuestra memoria y empezaremos de nuevo.</p>
<p>__________</p>
<p><sup>1</sup> <em>Energy: The x factor in engagement, productivity and performance.</em> A white paper by the Energy Project. 2011.</p>
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		<title>Sexting: acoso y redes sociales, peligrosa combinación</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Sep 2011 18:57:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>israel_reyna</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>
		<category><![CDATA[316]]></category>

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		<description><![CDATA[Su deseo de ser popular la llevó a aceptar la maliciosa propuesta de su compañero: tomarse fotografías provocativas. La chica en principio no accedió, pero después de mucha presión del joven y de los «sabios» consejos de sus amigas, aceptó con una condición: sólo él podría verlas. Sin embargo, el chico nunca tuvo la intención de conservarlas y las repartió entre sus amigos, quienes las difundieron rápidamente por las redes sociales más visitadas.  <a href="http://istmo.mx/2011/09/sexting-acoso-y-redes-sociales-peligrosa-combinacion/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/09/inquietudes-israel.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-60008" title="inquietudes-israel" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/09/inquietudes-israel-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a>Con apenas 14 años, Laura estaba muy interesada en crecer, hacerse notar y salir con compañeros del colegio, inquietudes muy comunes entre jóvenes de su edad. Comenzó a tener contacto con uno de sus compañeros de escuela, dos años mayor que ella y considerado el «más popular». La trataba como una niñita boba y Laura hacía lo imposible por llamar su atención, pero él sólo se divertía. Un día, su nuevo amigo comenzó a presionarla para que demostrara que no era una niña inocente, como parecía; si quería salir con él tendría que comprobar que ya era una mujer.</p>
<p>Su deseo de ser popular la llevó a aceptar la maliciosa propuesta de su compañero: tomarse fotografías provocativas. La chica en principio no accedió, pero después de mucha presión del joven y de los «sabios» consejos de sus amigas, aceptó con una condición: sólo él podría verlas. Sin embargo, el chico nunca tuvo la intención de conservarlas y las repartió entre sus amigos, quienes las difundieron rápidamente por las redes sociales más visitadas.</p>
<p>Tales acciones definitivamente no consiguieron que Laura tuviera la popularidad deseada y la hicieron víctima de <em>ciberbullying, </em>obligándola a soportar insultos, burlas y el acoso de otros jóvenes, quienes al ver sus fotografías, la tacharon de «chica fácil». Basta con leer un poco sobre el tema para encontrar miles de situaciones parecidas.</p>
<p>Esta nueva forma de relacionarse entre los jóvenes se conoce como<em> sexting</em>. El término se compone de dos palabras en inglés<em> sex</em> y <em>texting</em>, pues comenzó con los mensajes de texto vía celular. Hoy, el poder de las nuevas tecnologías ha detonado el problema a niveles alarmantes, ya no sólo hablamos de texto y fotos sino también de material en video.</p>
<p>Según una encuesta realizada por la  Alianza por la  Seguridad en Internet (ASI) a 10 mil estudiantes de entre 12 y 16 años, casi 8% ha enviado imágenes de desnudos y semidesnudos propias; 36.7% conoce a alguien que haya enviado imágenes y más de 10% ha participado en mensajes de texto con contenido sexual. El estudio menciona también que en México hay más de 11 millones 600 mil personas entre 6 y 19 años, lo que significa que alrededor de 4 millones conoce a alguien que ha participado de estos mensajes.</p>
<p>Estas cifras son alarmantes. Los jóvenes deben tener muy claro que al enviar una fotografía suya jamás volverán a controlar su destino. Podría parar en cualquier lugar y poner en peligro la reputación del fotografiado, sin contar las complicaciones legales que acarrea su difusión. Según la Unidad de Investigación Cibernética de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, el <em>sexting</em> podría calificarse como pornografía infantil, delito que se persigue de oficio.</p>
<p>Se han reportado casos de jóvenes que tienen fotografías comprometedoras de sus parejas y las obligan a diversas actividades sexuales bajo la amenaza de publicarlas. «Juegan con el poder» y tal vez ni siquiera noten que están cometiendo un delito.</p>
<p>Tan sólo en Facebook hay más de 750 millones de usuarios y la cifra se incrementa cada día. Es importante que sociedad y gobierno entiendan el poder de estas redes pero también sus peligros y dediquen esfuerzos a la prevención de este problema antes de que se convierta en el cáncer de nuestros jóvenes.</p>
<p>Los esfuerzos de los padres y las escuelas por prevenir estás prácticas son insuficientes. Hoy más que nunca las familias deben inculcar valores en sus hijos, pues si bien las personas que participan de esta distribución son responsables del daño que ocasionan, la responsabilidad está en la persona que decide realizar este tipo de fotografías y subirlas a la red a disposición de todo el mundo. Definitivamente es momento de actuar desde todas las trincheras.</p>
<p>Recomiendo visitar los sitios www.ciberbullying.com y http://asi-mexico.org/sitio/index.php. Además, el sitio www.pantallasamigas.net ofrece información y videos de apoyo para prevenir a los jóvenes y a sus padres sobre estas prácticas.</p>
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		<title>¡Ahí vienen los viejos!</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 15:01:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victor_isolinodovalgonzalez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>
		<category><![CDATA[315]]></category>

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		<description><![CDATA[Admítalo: nada nos preocupa más que un anciano pretenda atendernos en alguna transacción económica o servicio. Sea un taxista que claramente roza los 70 o un ejecutivo de banco (si es que aún existe la persona que se atreve a contratarlos) el asunto claramente saldrá mal: o no nos escuchará o se le olvidará algo o lo que sea; es que hay una edad en la que ya, cada quien a su casa para no entorpecer la eficacia a la que estamos llamados. <a href="http://istmo.mx/2011/07/%c2%a1ahi-vienen-los-viejos/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/07/inquietudesisolino.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-59610" style="margin: 5px;" title="inquietudesisolino" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/07/inquietudesisolino-300x103.jpg" alt="" width="300" height="103" /></a>Admítalo: nada nos preocupa más que un anciano pretenda atendernos en alguna transacción económica o servicio. Sea un taxista que claramente roza los 70 o un ejecutivo de banco (si es que aún existe la persona que se atreve a contratarlos) el asunto claramente saldrá mal: o no nos escuchará o se le olvidará algo o lo que sea; es que hay una edad en la que ya, cada quien a su casa para no entorpecer la eficacia a la que estamos llamados.</p>
<p>Afortunadamente, nuestra sociedad democrática, siempre respetuosa e irrestricta observadora de las buenas costumbres, ha encontrado fórmulas que nos permitan referirnos a ellos sin atender a su penoso estado: adulto en plenitud, tercera edad, adulto mayor… (¿ya escuchó el anuncio del INEGI?: «No soy viejo, soy un adulto mayor»).</p>
<p>No por nada la vejez ha aterrado al género humano desde siempre. Ahí está el doctor Fausto subastando su alma por juventud para enamorar a la febril Gretchen.</p>
<p>Pero hoy, cuando la humanidad ha dado por fin con la clave de la juventud, cuando por fin la ciencia médica y la nanotecnología nos permiten retrasar el proceso de envejecimiento, existen unos cuantos descarados que se atreven a presumir sus canas y su vejez y, lo más peligroso, están de moda.</p>
<p>Hace unos pocos días, me topé con una lista formada por varios de estos adultos mayores en nomellamesadultomayor.com, todos vivos para mi sorpresa y todos famosos. ¿Los conoce? ¿Sabe por qué están en boga? Copio y pego los 8 primeros:</p>
<p><strong>1. </strong><strong>Alexander Ferguson (Glasgow, 1941). </strong>70 años. En 2011, Fergie –como se le conoce en el mundo del futbol– cumple 25 años como director técnico del Manchester United. En su palmarés hay de todo: ligas, copas, copas de Europa, copas de campeones.</p>
<p><strong>2. </strong><strong>Gabriel Zaid (Monterrey, 1934). </strong>77 años. Impulsor de una economía sustentable basada en la sensatez, su pensamiento sigue provocando a propios y extraños.</p>
<p><strong>3.</strong><strong> </strong><strong>Vicente Leñero (Guadalajara, 1933).</strong> 78 años. Recién llegado a la Academia Mexicana de la Lengua, ha escrito más de 30 trabajos entre novelas y obras de teatro.</p>
<p><strong>4. </strong><strong>Elena Poniatowska (París, 1932).</strong> 79 años. Su crónica sobre los eventos de 1968 la catapultó a la fama. Acaba de publicar <em>Leonora,</em> novela sobre el surrealismo en México alrededor de la fallecida Leonora Carrington.</p>
<p><strong>5.</strong><strong> Roberto González Barrera (Monterrey, 1930).</strong> 81 años. Uno de los empresarios más importantes de México, su última conquista: la integración de Ixe y Banorte.</p>
<p><strong>6.</strong><strong> </strong><strong>Benedicto XVI (Baviera, 1927).</strong> 84 años. En las décadas recientes no ha habido un teólogo como Joseph Ratzinger. Su inteligencia se combina con la pasión por la música.</p>
<p><strong>7.</strong><strong> Isabel II (Londres, 1926).</strong> 85 años. Es quizá la mujer más poderosa del mundo. Durante la crisis financiera mundial, su figura ha mantenido la cohesión social en Inglaterra. Oportunamente, decretó un plan de austeridad para la casa real.</p>
<p><strong>8. </strong><strong>Manoel de Oliviera (Oporto, 1908). </strong>103 años. El cineasta más reconocido, no sólo por su longevidad, sino por el peso de su influencia en el cine; ha recorrido todas las modas y es figura indispensable en los festivales fílmicos de mayor prestigio en el mundo.</p>
<p>La lista completa no cabría en este espacio, pero coincidirá conmigo en que la selección es elocuente. La vigencia de dichos personajes es, al menos, sospechosa. Porque, ¿qué razón habría para que ellos marcaran la pauta en nada? Es imposible que donde gobierna la eficacia quepa la vejez.</p>
<p>Mire, el más joven, Ferguson, nació hace 70 años. Para dimensionar esa época añeja me permito recordarle que por entonces Alfonso XIII estaba vivo y en México, por cada dólar, nos daban $4.85 pesos, de los viejos que, hoy, ya no valen nada.</p>
<p>_______________</p>
<p>*Estudió Filosofía en la Universidad Panamericana; actualmente coordina la oficina de Comunicación institucional de la misma institución.</p>
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		<title>Compromiso = + felicidad y + salud</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 15:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aceprensa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Inquietudes]]></category>
		<category><![CDATA[315]]></category>

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		<description><![CDATA[Las ventajas de llevar una vida comprometida, han llamado la atención de los científicos que consideran que los esfuerzos invertidos en realizarse, por ejemplo, mediante tareas de servicio a los demás o voluntariado, facilitan mantener en forma las capacidades cognitivas y reducen la posibilidad de padecer alzheimer, osteoporosis y otras enfermedades cardiovasculares. Según un informe que publica The Wall Street Journal, las personas que luchan habitualmente por unos ideales gozan de mejor salud mental y viven más tiempo que aquellos que buscan a toda costa felicidades a corto plazo. <a href="http://istmo.mx/2011/07/compromiso-felicidad-y-salud/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>M. Ángeles Burguera</strong></p>
<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/07/inquietudesangeles.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-59609" style="margin: 5px;" title="inquietudesangeles" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/07/inquietudesangeles-300x218.jpg" alt="" width="300" height="218" /></a>El tener un objetivo en la vida, un fin que oriente la existencia a lo largo de los años, resulta un factor importante para prevenir algunas enfermedades e incluso retrasar la muerte en las personas mayores. Ésta es la principal conclusión de varias investigaciones puestas en marcha en los últimos diez años. Los médicos aseguran que una vida plena y con sentido aporta beneficios psicológicos y de salud física que no pueden compararse a los que se derivan de la felicidad material inmediata que proporciona el placer: una buena comida, un rato de diversión o sentimientos positivos.</p>
<p>Las ventajas de llevar una vida comprometida, han llamado la atención de los científicos que consideran que los esfuerzos invertidos en realizarse, por ejemplo, mediante tareas de servicio a los demás o voluntariado, facilitan mantener en forma las capacidades cognitivas y reducen la posibilidad de padecer alzheimer, osteoporosis y otras enfermedades cardiovasculares. Según un informe que publica<em> T</em><em>he Wall Street Journal</em><em>,</em> las personas que luchan habitualmente por unos ideales gozan de mejor salud mental y viven más tiempo que aquellos que buscan a toda costa felicidades a corto plazo.</p>
<p>Una investigación sobre los factores que influyen en la salud durante el periodo que va de la mediana edad a la vejez, realizada por el Instituto del Envejecimiento de la Universidad de Wisconsin, demostró que la felicidad o plenitud que acompaña a una vida coherente y con sentido reduce además la incidencia de otros factores de riesgo que suelen asociarse a la enfermedad, como el bajo nivel educativo. En una muestra de siete mil personas, la coincidencia de un fuerte sentimiento de plenitud y un bajo nivel educativo aparecía acompañada siempre de menores niveles de interleukin-6, un marcador asociado a la enfermedad de alzheimer.</p>
<p>A unas conclusiones semejantes llegó David Bennett, director de un centro médico en la Rush University, tras realizar un estudio entre personas mayores de ochenta años. Bennett concluye que, además de prevenir el alzheimer, los que viven con objetivos claros también son menos proclives a perder movilidad, consiguen cuidar su casa o manejar las cuentas por sí mismos, y su vida se prolonga más que la de aquellos que no tienen un fin vital claro. «La gente quiere ser feliz, pero la vida tiene desafíos; la felicidad depende en gran parte de cómo te enfrentas a ellos», explica.</p>
<p><strong>DOS TIPOS DE FELICIDAD</strong></p>
<p>Sin embargo, los dos tipos de felicidad que los psiquiatras y filósofos distinguen –la puramente material o la derivada de un impulso interior que configura el obrar– no tienen por qué verse enfrentadas y más bien suelen entrelazarse en la vida de las personas. «La lucha por mantener objetivos altos o trabajar con competencia suele producir sentimientos de felicidad, pero los que buscan de manera prioritaria recompensas en dinero o reconocimientos sociales, a menudo no son tan felices», asegura Richard Ryan, profesor de la Universidad de Rochester.</p>
<p>Los investigadores también coinciden en afirmar que una búsqueda ansiosa de la felicidad puede conducir a un resultado no deseado, incluso llegar a hacer daño en lugar de aportar un beneficio. «No hay nada malo en intentar ser felices», señala el doctor Diener, profesor retirado de la Universidad de Illinois que es consultor para Gallup en estos temas. En su opinión, las encuestas muestran que una persona corriente tiende a ser más positiva que neutra, pero también cabe el peligro de obsesionarse con la felicidad. Rumiar demasiado sobre uno mismo puede convertirse en un círculo vicioso y procurar ser feliz por todos los medios «puede convertirse en una carga psicológica».</p>
<p>Para Diener, el hecho de que la gente se queje a menudo de no tener tiempo, expresa que lo que se siente al intentar conciliar familia, trabajo y otras actividades quizá no es tan malo. Para mejorar la felicidad, «les diría que dejen de preocuparse por ellos mismos y se centren en conseguir los objetivos que se han fijado».  <strong><em>Aceprensa</em></strong></p>
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