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	<title>Revista ISTMO &#187; Dilemas éticos empresariales</title>
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		<title>¿Se vale cometer una falta en pro de una buena causa?</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 23:07:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dilemas éticos empresariales]]></category>

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		<description><![CDATA[Por medio de mi participación en el consejo de administración de una asociación civil me entero de que una institución gubernamental va a otorgar becas muy atractivas para universitarios. Esas becas implican una serie de requisitos y poco tiempo para &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/12/%c2%bfse-vale-cometer-una-falta-en-pro-de-una-buena-causa/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/12/Dilema1_originalbaja.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-60660" title="Dilema1_originalbaja" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/12/Dilema1_originalbaja-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>Por medio de mi participación en el consejo de administración de una asociación civil me entero de que una institución gubernamental va a otorgar becas muy atractivas para universitarios. Esas becas implican una serie de requisitos y poco tiempo para solicitarlas por su escaso número. En la empresa que dirijo trabajan varios jóvenes que realmente sacarían buen provecho de esos apoyos. Me pregunto si a pesar de que significa un gran bien para ellos es válido que les adelante información que aún no se ha hecho pública, con miras a que consigan esas becas.</p>
<p><strong>Los asesores sugieren</strong></p>
<p>1 Haber recibido información de esa forma me hace pensar que no es tan confidencial, sino uno de tantos modos del gobierno para hacerla pública. Además, esas becas conllevan muchos requisitos, trámites, entrevistas, etcétera que no pueden hacerse antes de que se publiquen las condiciones que las regulan. Adelantar información sólo vendría a significar un «estar atentos a la publicación de las bases», un «estudiar para presentar los exámenes selectivos» y así otras cosas que todo buen alumno interesado hace habitualmente si quiere conseguir una beca.</p>
<p>Por otro lado, en esos medios se sabe con frecuencia de recursos que no fueron utilizados por falta de candidatos idóneos. Por todo esto pienso que adelantar alguna información no implica ningún mal y sí puede significar un bien muy grande, para esos jóvenes y para la sociedad en su conjunto.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<p>2 El fin no justifica los medios, para alcanzar fines buenos se necesitan también medios buenos o neutros. En este caso, tu participación en la administración de la asociación civil te da acceso a información privilegiada, el uso que le des es muy relevante pues aunque se hace un bien para los jóvenes, se comete una injusticia con todos aquellos que no tienen acceso a esa información. La aplicación de la regla de oro (no hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran), ayuda muy bien en este caso. Habría que preguntarse si tú fueras una posible beneficiaria de las becas y si te gustaría que otras personas tuvieran accesso a ellas manteniendo condiciones de ventaja. Es común que por lo atractivo del bien (que en este caso son las becas), se dejan de ver otros temas relevantes, por ejemplo, la reputación de la asociación civil y la tuya que quedarían en entredicho si se sabe que dieron información privilegiada.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Rodrigo Villaurrutia</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética de la Empresa</span></p>
<img src="http://istmo.mx/revista/?ak_action=api_record_view&id=60607&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
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		<title>¿Bastan sus fortalezas para promoverla?</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 23:06:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dilemas éticos empresariales]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace tres años trabaja conmigo una colaboradora con diversos talentos muy claros. Conoce bien a la empresa, a nuestros clientes y a los inversionistas. Muchas veces ha sacado a la empresa de diversos apuros y demostrado su lealtad y dedicación. &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/12/%c2%bfbastan-sus-fortalezas-para-promoverla/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/12/Dilema2_originalbaja.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-60658" style="margin: 5px;" title="Dilema2_originalbaja" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/12/Dilema2_originalbaja-235x300.jpg" alt="" width="235" height="300" /></a>Hace tres años trabaja conmigo una colaboradora con diversos talentos muy claros. Conoce bien a la empresa, a nuestros clientes y a los inversionistas. Muchas veces ha sacado a la empresa de diversos apuros y demostrado su lealtad y dedicación.</p>
<p>Queda vacante la dirección de un área para la que podría ser candidata, pero no es querida por sus colegas, otros directores no siempre la toman en cuenta y le falta sentido común en ciertos casos. Me parece injusto no darle esa oportunidad pero temo que no se adapte, no sepa orientar a su equipo o genere enemistades.</p>
<p><strong>Los asesores sugieren</strong></p>
<p>1    «Dios tiene sangre de torero», decía un buen teólogo conocido mío pensando sin duda en los riesgos que tiene que correr si de verdad quiere salvarnos a todos. La colaboradora en cuestión tiene cualidades excelentes, experiencia, lealtad a la camiseta, laboriosidad, es confiable, etcétera. Una persona así podría despertar fácilmente reacciones de rechazo en algunos de sus colaboradores que no estuvieran a su altura, lo que explica que algunos no la quieran. Los directores no tienen que tomarla en cuenta hasta que la tengan como otra directora más y deban trabajar en conjunto con ella. Por otro lado, podríamos estar ante la ilustración del clásico principio de Peter, que afirma que las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsabilidad, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia. Pero si Dios tiene sangre de torero, correr algún riesgo así de pequeño, a cambio de conseguir darle un buen empujón a la empresa, pienso que vale la pena. Se podría pensar además en una preparación y un acompañamiento durante la primera etapa, como suele hacerse.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<p>2 Lo primero que hay que distinguir es el bien para la empresa, el perfil necesario para un puesto no está en función de si les cae bien a los demás colegas. También es importante no tener prejuicios o hacer presuposiciones, por ejemplo, temer de su adaptación o de su incapacidad para dirigir el equipo antes de que de facto lo haga. No existe la persona perfecta para determinado puesto, todos tenemos fortalezas y áreas de oportunidad; si los talentos de esta colaboradora son más valiosos que sus aspectos a mejorar, la empresa podría considerar ayudarle a mejorar con capacitación o con <em>coaching</em>. Los buenos cuadros se suelen desarrollar internamente trabajando sobre sus aspectos técnicos y sus aspectos personales; la empresa y sus jefes tienen una responsabilidad importante al respecto. Aunque no es necesario caerle bien a todos los colegas, sí es importante conocer las causas de por qué no es querida por ellos.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;"><br />
</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Rodrigo Villaurrutia</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética de la Empresa</span></p>
<p style="text-align: right;">
<img src="http://istmo.mx/revista/?ak_action=api_record_view&id=60609&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
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		<title>Mi seguridad frente a mi conciencia ciudadana</title>
		<link>http://istmo.mx/2011/09/mi-seguridad-frente-a-mi-conciencia-ciudadana/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 17:17:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dilemas éticos empresariales]]></category>
		<category><![CDATA[316]]></category>

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		<description><![CDATA[Soy auditor bancario y tengo a mi cargo supervisar determinado número de empresas. Me pidieron apoyar a otro grupo de trabajo que estaba retrasado. Al auditar una empresa encontré graves anomalías y omisiones. Por varios años nadie lo reportó, sin &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/09/mi-seguridad-frente-a-mi-conciencia-ciudadana/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/09/dilema2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-59999" style="margin: 5px;" title="dilema2" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/09/dilema2-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a>Soy auditor bancario y tengo a mi cargo supervisar determinado número de empresas. Me pidieron apoyar a otro grupo de trabajo que estaba retrasado. Al auditar una empresa encontré graves anomalías y omisiones. Por varios años nadie lo reportó, sin embargo, tenía todas las firmas y autorizaciones de altos directivos para seguir operando, lo que indica intencionalidad y corrupción en muchos niveles. Cumplí con mi obligación profesional de notificar al departamento jurídico y levantar las actas correspondientes, pero todo sigue oculto. Me pregunto si mi deber como ciudadano es recurrir a otras instancias con riesgo de perder mi trabajo o incluso mi seguridad.</p>
<p><strong>Los asesores sugieren</strong></p>
<p>1 Has hecho bien al notificar con las actas correspondientes, cumpliendo así con tu deber profesional. Procura ahora ser prudente y discreto. Por ejemplo, conserva copias de seguridad de esos documentos y evita comentarios ligeros sobre el tema. En cuanto a otras instancias de denuncia, debes evaluar bien las posibilidades reales de ser escuchado antes de actuar. Ese siguiente paso te concierne, como bien has dicho, en tu responsabilidad cívica. En muchos casos es posible una denuncia anónima que «levante la liebre» y ponga a las autoridades en la pista correcta. Procura por otro lado ser solidario con los que están sufriendo las consecuencias de esta corrupción, (siempre son los más débiles los que terminan «pagando el pato»), si ves que algo puede hacerse, del mismo modo que te gustaría que te acompañaran o ayudaran si se tratara de ti mismo.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<p>2 Estimado auditor, antes que nada te felicito por decidir actuar éticamente, para muchas personas es más fácil voltear a ver otro lado. No queda claro si la corrupción en varios niveles es en el banco o en la empresa auditada, supondré que es en las dos instituciones. Lo primero que hay que decir es que se tienen que seguir los caminos institucionales diseñados para denunciar, tanto en el banco como en la empresa auditada (como parece que lo hiciste). Es muy importante que quede algún reporte de que se realizó esa denuncia, sobre todo para proteger el trabajo realizado, deslindarte y deslindar al banco de responsabilidades; tu jefe inmediato debería estar notificado de esto. El riesgo reputacional del banco por no actuar es alto. Si esto no funciona las denuncias anónimas a la Secretaría de Hacienda podrían ser una opción, si no te ponen en peligro físico o laboral. Es importante resaltar que nadie está obligado a realizar actos heroicos poniendo en peligro su seguridad. La corrupción es una de las peores prácticas que tenemos en el país y sólo con personas éticas que estén decididas a actuar de manera justa se puede empezar a debilitar este fenómeno tan extendido en nuestro país.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Rodrigo Villaurrutia</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética de la Empresa</span></p>
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		<title>Amistad o salto profesional</title>
		<link>http://istmo.mx/2011/09/amistad-o-salto-profesional/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 17:17:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<category><![CDATA[316]]></category>

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		<description><![CDATA[Soy arquitecto y hace dos años un colega y amigo muy cercano me contactó para participar en un proyecto en la empresa donde trabaja. La obra concluyó en tiempo y con éxito y establecí buenas relaciones. Diez meses después me &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/09/amistad-o-salto-profesional/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/09/dilema1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-59997" style="margin: 5px;" title="dilema1" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/09/dilema1-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>Soy arquitecto y hace dos años un colega y amigo muy cercano me contactó para participar en un proyecto en la empresa donde trabaja. La obra concluyó en tiempo y con éxito y establecí buenas relaciones. Diez meses después me llaman para ofrecerme ser líder de un nuevo proyecto, muy interesante y con amplia proyección profesional. Antes de aceptar me informaron que mi amigo, quien trabaja de planta en esa empresa, estará bajo mis órdenes y me piden discreción hasta que sea oficial. Me siento casi un traidor luchando entre la amistad y el desarrollo profesional.</p>
<p><strong>Los asesores sugieren</strong></p>
<p>1 Lo primero, habrá que vivir esa discreción, como te la están pidiendo. En segundo lugar, en cuanto a la amistad, no veo la traición por ningún lado. Por el contrario, pienso que las nuevas circunstancias, al darles la oportunidad de trabajar juntos pueden ser una magnífica ocasión para profundizar en esa ya larga amistad y crecer en el desarrollo profesional, el de cada uno. Hay que evitar la envidia, (la tristeza o pesar por el bien ajeno) que es mancha corrosiva, y recordar lo que con razón decían los antiguos: «Somos como las cubetas de noria, a veces abajo y a veces arriba». Esta es sólo otra etapa de sus vidas profesionales, así que trata a ese colega con gratitud, y con el tino  adecuado.</p>
<p>Procura también lograr su mejor participación en el nuevo proyecto. Este reto pide humildad para ambos, y por eso puede significar un crecimiento en amistad, que siempre es «buscar el bien del amigo».</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<p>2 Estimado arquitecto, según nos relatas en tu dilema, no hay traición alguna para con tu amigo, ni en la aceptación del proyecto ni en guardar discreción al respecto. La atracción y retención de talento debe ser una constante en toda empresa; si la compañía encontró en ti este talento, es absolutamente válido aceptar la oferta. Tu amigo fue el medio por el cual tú podrás desarrollarte en este proyecto, si es tu verdadero amigo se alegrará por ti. En este tipo de casos la madurez de las personas para aceptar la subordinación a un amigo juega un papel relevante, pero del cual tú no tienes control. Debes tomar en cuenta que la relación sí va a cambiar, pues como jefe tendrás que dirigir, controlar, limitar e incluso regañar si es el caso. La madurez de los dos indicará si la amistad es más importante que el proyecto laboral. Por lo pronto, ¡felicidades por el proyecto!</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Rodrigo Villaurrutia</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética de la Empresa</span></p>
<img src="http://istmo.mx/revista/?ak_action=api_record_view&id=59950&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
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		<title>¿Aferrarnos a una norma del pasado?</title>
		<link>http://istmo.mx/2011/07/%c2%bfaferrarnos-a-una-norma-del-pasado-2/</link>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 15:10:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tengo un puesto directivo en una empresa familiar que está por cumplir 70 años; la fundó mi padre que murió hace 29. Hace casi dos décadas, un experto nos asesoró para elaborar un «Protocolo familiar» y –tomando en cuenta que &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/07/%c2%bfaferrarnos-a-una-norma-del-pasado-2/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/07/dilema11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-59745" title="dilema1" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/07/dilema11.jpg" alt="" width="205" height="117" /></a>Tengo un puesto directivo en una empresa familiar que está por cumplir 70 años; la fundó mi padre que murió hace 29. Hace casi dos décadas, un experto nos asesoró para elaborar un «Protocolo familiar» y –tomando en cuenta que somos nueve hermanos, es difícil ponernos de acuerdo– se estableció que la tercera generación, nuestros hijos, entonces pequeños, no entrarían a la empresa que buscaría su profesionalización con gente externa.</p>
<p>Ahora los hijos, nietos del fundador, son mayores y algunos han hecho carrera en la misma industria, incluso en empresas de la competencia. Dos de las hermanas y dos hermanos queremos que se revise ese protocolo y se permita a nuestros hijos trabajar allí –sin favoritismos ni prebendas, sino de acuerdo a sus competencias–, pero los hermanos restantes se niegan siquiera a escucharnos. Nuestra empresa y el mundo han cambiado radicalmente, no veo razón para aferrarse a una decisión del pasado.</p>
<p>Pienso en la tristeza que tendría mi padre al saber que la empresa quedará totalmente en manos ajenas a la familia que él fundó, habiendo herederos capaces que desean continuar su obra. Me pregunto si debo llevar el asunto al Consejo de Administración y pelearlo, con riesgo de dividir a la familia o ceder ante un hecho que considero injusto.</p>
<p><strong>Los asesores sugieren</strong></p>
<p>1 El protocolo familiar es muy socorrido en empresas familiares para asentar las reglas. Me parece una herramienta adecuada cuando la toma de decisiones se complica. Es usual que al decidir institucionalizar la empresa se tenga en mente su sustentabilidad en el tiempo y la preservación de las buenas relaciones de la familia.</p>
<p>Recuerda que la dirección y el gobierno de cualquier institución, incluyendo la familia, es un arte y no hay leyes que apliquen para todos los casos. Se deben ponderar las circunstancias e historia de cada empresa familiar. Mi opinión es que es sana la regla de dejar la operación en manos profesionales ajenas a la familia, para evitar mayores conflictos entre ambas partes. La participación en el Consejo suele ser un buen equilibrio en la toma de decisiones, pero toda regla se puede cuestionar si es razonable hacerlo. Proponer el asunto en el Consejo no es mala idea, aunque la decisión del mismo debe acatarse disciplinadamente. Hay que ponderar si vale la pena el desgaste interno dentro la familia.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Rodrigo Villaurrutia</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética de la Empresa</span></p>
<p>2 La expresión «un hecho que considero injusto» es algo fuerte en este contexto, ya que ese «Protocolo Familiar» fue establecido de modo libre y justo. Además respondía a una realidad y defendía unos valores concretos en los que hubo consenso.</p>
<p>Justamente uno de esos valores está en juego: la unidad familiar. Otro valor es la justicia, como equidad entre los hermanos e igualdad de oportunidades para todos, incluidos sus hijos. Algunos crecieron aceptando ese <em>status</em> y se colocaron profesionalmente; otros podrían ser favorecidos por una omisión en la <em>praxis</em> hasta ahora vigente. Esta ventaja con relación a la competencia de los parientes que no tuvieron esa oportunidad. Por otro lado, el heredero establece un fuerte vínculo, también con la empresa, y aporta recursos humanos con fuerte compromiso. Aunque no siempre…</p>
<p>El asunto es delicado. Aquellos valores del pacto original no son renunciables desde un punto de vista ético: ni la igualdad de oportunidades ni la unidad de la familia se deberán poner en peligro. La empresa y el mundo cambian, dices. ¿No sería posible que esos cambios se reflejaran en la estructura organizacional y en una serena revisión del protocolo, a la que todos llegaran de común acuerdo, incluyendo las compensaciones adecuadas y la redacción de nuevas clausulas de participación?</p>
<p style="text-align: right;">
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;"> Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<img src="http://istmo.mx/revista/?ak_action=api_record_view&id=59744&type=feed" alt="" />]]></content:encoded>
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		<title>Dos grupos enfrentados</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 15:10:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<category><![CDATA[315]]></category>

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		<description><![CDATA[Hasta hace poco yo era director de un laboratorio farmacéutico pequeño pero con productos bien posicionados y exitosos. Hace seis meses, los dueños acordaron la fusión con otra empresa similar, con menos productos pero con una cadena de distribución más &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/07/dos-grupos-enfrentados/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/07/dilemas2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-59608" style="margin: 5px;" title="dilemas2" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/07/dilemas2.jpg" alt="" width="205" height="213" /></a>Hasta hace poco yo era director de un laboratorio farmacéutico pequeño pero con productos bien posicionados y exitosos. Hace seis meses, los dueños acordaron la fusión con otra empresa similar, con menos productos pero con una cadena de distribución más amplia y bien organizada. Afortunadamente me nombraron director de la nueva empresa.</p>
<p>En la teoría y sobre el papel, la fusión parecía sin duda una operación de ganar-ganar, pero en la práctica surgieron tal cantidad de problemas que estoy a punto de darme por vencido. Casi todo el personal está dividido en dos grupos contrapuestos y la tensión hace que afloren más problemas interpersonales.</p>
<p>A pesar de ello, por ahora, la producción y las ventas van viento en popa; todos quieren demostrar a los «contrarios» que unos son mejores que otros, pero la presión es tal que puede explotar en cualquier momento. Contraté la asesoría de una empresa especializada y tras un análisis detallado me indican como único camino liquidar a una veintena de personas, las más renuentes a la unidad, entre las que están dos de mis mejores colaboradores de la etapa anterior y uno de ellos buen amigo. Me encuentro en un dilema: ¿es justo liquidar a gente que trabaja bien y ha sido leal? Aunque sé que no es mi culpa, me siento el malvado de la historia.</p>
<p><strong>Los asesores sugieren</strong></p>
<p>1 Estimado director, arriba de 70% de los problemas en las empresas se deben a temas de factor humano. En este sentido, la nueva compañía debe entrar en un proceso de término de ciclos. Es normal que al darse una fusión exista un choque de culturas entre ambas compañías y se dé una «lucha» por prevalecer y demostrar quién da «mejores resultados». Sugiero empezar un proceso de ruptura con el pasado e integración en un nuevo presente que permita a sus integrantes darse cuenta que lo que existe ahora es diferente a lo que existía antes.</p>
<p>La dirección debe acelerar este proceso lo antes posible o pondrá en peligro la permanencia de la empresa. No es sencillo, pero hay herramientas y <em>coaching</em> al cual recurrir. En esta etapa de integración identifique a las personas que sirven como «puentes» y las que impiden la integración. Es un momento de actitudes más que de capacidades. Aclare a todos los trabajadores que la «nueva empresa» requiere de colaboración más que de competencia. Si prevalecen actitudes negativas, será necesario prescindir de estas personas independientemente de si antes trabajaron bien. Hay que entender que el presente es una nueva realidad que requiere nuevas actitudes.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #339966;">Rodrigo Villaurrutia</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #339966;">Profesor de Ética de la Empresa</span></p>
<p>2 El problema es conocido en fusiones y re-ubicaciones de empresas. Las dificultades se pueden prever y resolver con adecuadas técnicas de integración y liderazgo. Un ejemplo de esto ocurrió en Sudáfrica en 1994, tras la llegada a la presidencia de Nelson Mandela. La crueldad del <em>apartheid</em> parecía predecir un total fracaso, pero una buena estrategia que buscó lo mejor de los protagonistas en el drama evitó la tragedia. Podrías analizar <em>Invictus</em>, una película de Clint Eastwood que muestra algunos elementos de esta lucha. En el fondo se trata de un tema de humildad y reconciliación.</p>
<p>Si persistiera el problema, despedir algunos elementos no es falta de ética. Un empleado que es reacio a nuevas formas de colaboración no debería ser clasificado como un buen trabajador. La mayor parte de las personas que son despedidas lo son por su deficiencia en factores humanos. Piensa que sería malvado mantener a esas personas y hacer fracasar el proyecto, que parece ir tan bien, y que involucra a tantos.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #339966;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #339966;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
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		<title>¿Hasta dónde me debo a mi gente?</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 16:20:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dilemas éticos empresariales]]></category>
		<category><![CDATA[314]]></category>

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		<description><![CDATA[Soy director de una empresa de comunicación dueña de varias radiodifusoras y de cinco revistas impresas. Como es sabido, desde hace unos años la tecnología digital pone en peligro la existencia de esta industria, al menos en los términos actuales. &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/05/%c2%bfhasta-donde-me-debo-a-mi-gente/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/05/dilema-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-59170" style="margin: 5px;" title="dilema-1" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/05/dilema-1.jpg" alt="" width="205" height="152" /></a>Soy director de una empresa de comunicación dueña de varias radiodifusoras y de cinco revistas impresas. Como es sabido, desde hace unos años la tecnología digital pone en peligro la existencia de esta industria, al menos en los términos actuales.</p>
<p>Nuestro personal es reducido y muy productivo, ya ahora trabajamos muchas horas; tengo hombres y mujeres a quienes apenas queda tiempo para una vida personal. Los socios, dueños de la empresa, nos informan de un ambicioso proyecto para echar a andar nuevos productos digitales; ya armaron un plan para hacerlo con el equipo actual. Es un reto atractivo pero implica mucho más trabajo; mi gente me ha dicho que se niega a dedicar más horas a la empresa y que mi obligación es convencer a los socios de que contraten a varias personas que conozcan el nuevo medio.</p>
<p>No lo he logrado y enfrento una nueva disyuntiva ya que otra empresa me acaba de hacer una oferta atractiva de la cual se enteraron mis compañeros y me insisten en que si me voy seré como un capitán traidor que abandona el barco sin preocuparse por los demás, porque soy el único que estoy en posición de negociar con los dueños. ¿Hasta dónde llega mi obligación moral para con mi equipo? ¿Debo anteponer su bienestar al mío?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Los asesores sugieren </strong></p>
<p>1     Pienso que una de las primeras obligaciones éticas de todo director es formar bien a sus posibles reemplazos. Es el sistema del aprendiz de los gremios medievales, y nunca «hacerse el indispensable» (soy el único capaz de negociar con los dueños, sin mí esto se hunde.). Por otro lado, las exigencias del equipo actual de trabajo parecen sensatas, y no tanto los planes de expansión de los dueños que no incluyan nuevo personal bien preparado.</p>
<p>Creo que debes aprovechar la oportunidad de tu nuevo trabajo y aceptarlo, para renovar la plantilla de los que se quedan en la empresa, advirtiendo a los dueños la verdadera situación del negocio. Sin olvidar que en el ser humano hay recursos insospechados de grandeza y heroísmo ante las dificultades. Y al mismo tiempo sugerir de entre tus colaboradores al más competente para reemplazarte. Ante esta propuesta tocaría a los dueños hacer una contraoferta o aceptar lo que propones.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<p>2 Estimado director, el dilema que presentas es muy interesante porque hay otro dilema implícito en tu narración. Lo primero es mencionar que un principio en ética habla sobre la responsabilidad del papel que hay que desempeñar. Este principio nos indica que: «No tenemos la misma responsabilidad por todos los aspectos del bienestar de todos los seres humanos. Nuestras circunstancias, capacidades, papeles a desempeñar y compromisos específicos nos dan responsabilidad prioritaria por ciertos aspectos del bienestar de ciertas personas.» Sólo tú sabes cuáles son las circunstancias de la nueva oferta y la conveniencia para ti y tu familia de aceptarla, pues será la principal afectada por tu decisión de quedarte o no en la compañía. En un siguiente nivel está tu equipo de trabajo, sólo tú sabes cuál es tu aportación y liderazgo, y cuál es el impacto que implicaría tu salida. Nadie está obligado a quedarse en su trabajo indefinidamente o renunciar dependiendo de las circunstancias (ya sean adversas o favorables).</p>
<p>Algo que subyace en el dilema es la carga excesiva de trabajo de tu gente. Si es un equipo productivo y comprometido (cosa que se debe valorar), hay que evaluar si esa carga excesiva les impide un equilibrio en su vida personal. Éste es un foco amarillo de que si no cambian las condiciones, la retención del talento en este equipo de trabajo será difícil de mantener. Las personas son el mayor valor en una empresa, enfocarse en el corto plazo descuidando el mediano es un gran error, y más si hay planes de expansión.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Rodrigo Villaurrutia</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética de la Empresa</span></p>
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		<title>¿Es en verdad un proceder falto de ética?</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 16:20:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dilemas éticos empresariales]]></category>
		<category><![CDATA[314]]></category>

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		<description><![CDATA[En 2005 asumí la Dirección General de un consorcio industrial en la rama de bienes de capital que se caracteriza, entre otras cosas, por la rigurosa aplicación de principios éticos que norman la conducta de los colaboradores a partir del &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/05/%c2%bfes-en-verdad-un-proceder-falto-de-etica/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/05/dilema-2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-59171" style="margin: 5px;" title="dilema 2" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/05/dilema-2.jpg" alt="" width="250" height="163" /></a>En 2005 asumí la Dirección General de un consorcio industrial en la rama de bienes de capital que se caracteriza, entre otras cosas, por la rigurosa aplicación de principios éticos que norman la conducta de los colaboradores a partir del Consejo de Administración.</p>
<p>Hace unas semanas el director de finanzas, reportó el faltante de diez mil dólares USA en el fondo para gastos de viaje y diversos. Ese fondo se guarda en una caja fuerte en su oficina y sólo él conoce la combinación.</p>
<p>El reporte señala que su secretaria encontró abierta la caja fuerte al regresar del almuerzo y lo notificó de inmediato a su jefe. Él reconoce haber establecido la práctica de abrir la caja fuerte para el manejo y archivo de diversos documentos por conducto de la secretaria y, peor aún, haber omitido la recepción, revisión de documentos y cierre de la caja fuerte, por distracciones propias de su trabajo. Ambos ignoran quién pudo sustraer los dólares. Se trata de un robo sin violencia, excluido de la póliza de seguros vigente.</p>
<p>Tras consultar al Consejo hemos decidido que el director de finanzas debe reponer el faltante y se le informó que otro descuido será causal de despido. Él considera que nuestro proceder es injusto y se aparta de la ética. ¿Es cierto eso?</p>
<p><strong>Los asesores sugieren </strong></p>
<p>1 Justicia es dar a cada uno lo que le es propio (<em>Ius suum cuique tribuere</em>, según Ulpiano). Resulta que esos dólares en custodia eran de la empresa, para el fondo de viajes y otros gastos y deben regresar ahí. El director de finanzas se muestra muy indulgente consigo mismo, y sin duda negligente en el cumplimiento de sus deberes. Pedirle que reponga esa cantidad no me parece una falta de ética, y sí significará una lección (algo costosa) en responsabilidad profesional. Es de esperar que cumplir con este compromiso que le han impuesto le beneficie personalmente: se aprende de los errores.</p>
<p>Por otro lado, faltan datos sobre el desempeño del personaje en cuestión: ¿Lleva mucho tiempo en la empresa? ¿Es cumplido y eficaz en sus deberes? ¿Es habitualmente generoso al prestar sus servicios? ¿Ha merecido algún premio por su trabajo? Si su historial fuera impecable, su lealtad a prueba de fuego, y se viera que lo sucedido es sólo un error ocasional, se podría encontrar algún camino de compensarle oportunamente, o al menos en parte, con alguna gratificación, para hacerle menos oneroso el desembolso. Por ejemplo, invitándole por parte de la empresa a tomar un curso en el IPADE.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<p>2 El proceder es correcto, si bien no es culpable del robo sí es responsable del mismo. La responsabilidad de una persona no es sólo por sus acciones y por las consecuencias derivadas de éstas, derivado del puesto que nosotros elegimos también hay responsabilidades que cumplir. Del puesto de Director de Finanzas derivan ciertas responsabilidades que involucran estar al pendiente de los ingresos y egresos de la compañía; el director (y también la compañía) debe establecer reglas, procesos y sanciones claras para el manejo del dinero interna y externamente. En este caso el director faltó en su responsabilidad de establecer los controles necesarios para el manejo de la caja fuerte que derivó en un robo. Los sistemas de <em>compliance</em> (cumplimiento de normas) ayudan a disminuir el riesgo de este tipo de acciones. Establecer procesos claros en la introducción y extracción de documentos y dinero, definir personas que lo pueden hacer y sanciones derivadas de no hacerlo, es muy importante. Este último punto se omite en las empresas, dejar clara la sanción al faltante de documentos o dinero ayuda a las personas responsables a «protegerse» de que esto llegue a ocurrir.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Rodrigo Villaurrutia</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética de la Empresa</span></p>
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		<title>¿Cómo actuar ante esa avalancha?</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Mar 2011 18:23:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<category><![CDATA[313]]></category>

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		<description><![CDATA[Trabajo en una empresa farmacéutica mediana. Hace poco, con motivo de un mensaje anónimo de los miles que circulan por la web, se suscitó entre los directores de la empresa una discusión, inaudita desde mi punto de vista. Ese mail &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/03/%c2%bfcomo-actuar-ante-esa-avalancha/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/03/dilemas.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-58830" style="margin: 5px;" title="dilemas" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/03/dilemas.jpg" alt="" width="205" height="218" /></a>Trabajo en una empresa farmacéutica mediana. Hace poco, con motivo de un mensaje anónimo de los miles que circulan por la <em>web,</em> se suscitó entre los directores de la empresa una discusión, inaudita desde mi punto de vista. Ese <em>mail</em> afirma sin dar ninguna prueba, que una sustancia es particularmente dañina para el organismo. Ese componente está presente en varios medicamentos de la competencia, pero no en los nuestros; a decir verdad, no lo hemos utilizado para no encarecer los productos.</p>
<p>La mayoría de los integrantes de la junta de directores decidieron que armar una pequeña campaña para multiplicar ese <em>mail</em> por millares sería muy beneficioso para nuestra compañía, invirtiendo incluso parte del presupuesto de <em>marketing</em> para ampliar bases de datos y facilitar los asuntos técnicos. Yo protesté afirmando que es poco ético hacerlo, pero se rieron de mí, sugerí investigar entonces si es cierto que esa sustancia es dañina, pero se rieron también: «no vamos a pagar por hacerle la tarea a nuestra competencia; no lo generamos nosotros, ni sabemos si es verdad o mentira sólo se trata de darle un empujoncito…». En la discusión quedé como un profesional quisquilloso y pusilánime que incluso antepone cualquier razonamiento para dificultar la prosperidad de la compañía.</p>
<p>Por ningún motivo puedo renunciar a mi trabajo, pero me siento desubicado y me costará un gran esfuerzo recuperar el prestigio que tenía previamente ¿algún consejo sobre cómo debí actuar o cómo hacerlo a toro pasado?</p>
<p><strong>Los asesores sugieren</strong></p>
<p>1 «Soy amigo de Platón, pero más aún de la verdad» es una noble frase que se atribuye a Aristóteles y que tiene su origen en su libro la <em>Ética</em> <em>Nicomaquea</em>. No me parece que ser quisquilloso sea la actitud que se manifestó en esa junta, sino respeto por la verdad y por los límites que ésta impone. Me parece que fue francamente buena e inteligente tu forma de proceder y las sugerencias que planteaste. Por otro lado, la prosperidad de la compañía, siendo un buen objetivo, sin duda, tiene límites éticos, como todos lo sabemos. Con lo que se pretende hacer se está desatando una guerra sucia, y eso es muy peligroso, pues como toda acción no-ética tiene un efecto <em>boomerang:</em> siempre revierte negativamente en los que la causan y termina arrastrándonos a todos.</p>
<p>Es lógico sentirse desubicado en un ambiente en el que no se respeta la verdad y se trastoca el orden ético. El consejo, a toro pasado, será hacer una evaluación sincera de  las posibilidades reales de influir aunque sea gradualmente en ese ambiente y empresa hacia el establecimiento de un orden o código de ética, y empezar a trabajar en esa dirección. Si esto no fuera posible, siento mucho decirte, pero habrás de empezar a buscar un trabajo en un ambiente éticamente más solvente.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<p>2 Calumniar es dañar la reputación de una persona o institución con mentiras. Difamar es dañar la reputación revelando verdades negativas a quien no debe conocerlas. Como el caso del médico que revela información confidencial del paciente.</p>
<p>Difundir esa información es calumniar, si se carece de la certeza de que tal sustancia es dañina. Incluso podría acarrear consecuencias legales. Si, en cambio, se demuestra científicamente que la sustancia de la que habla es peligrosa, la información puede difundirse, pues el público tiene el derecho a esa información.</p>
<p>Hay dos puntos que atraen mi atención. El primero: la competitividad debe basarse en la calidad y precio del producto propio, no en la ruina del otro. Enfocar la competitividad de forma negativa es inmoral e ineficaz. Debemos vender más porque nuestros productos son mejores, no porque la competencia quebró.</p>
<p>El segundo punto. Un consejo que piensa de esa forma, ¿tratará de mejor manera a sus empleados? Quizá ahora mismo no pueda usted cambiar de trabajo, pero debería cuestionarse si está en el mejor lugar para crecer profesionalmente.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">César Valdivieso</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética y Filosofía</span></p>
<p><strong> </strong></p>
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		<title>¿Sancionar a un colaborador leal por un fallo?</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Mar 2011 18:19:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dilemas éticos empresariales]]></category>
		<category><![CDATA[313]]></category>

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		<description><![CDATA[Trabajo en el sistema financiero desde 1995; soy Director General de una Casa de bolsa acreditada. Mi experiencia me ha enfrentado a problemas de control interno y prevención de fraudes, cuya atención invariablemente remitió al despido de los responsables y &#8230; <a href="http://istmo.mx/2011/03/%c2%bfsancionar-a-un-colaborador-leal-por-un-fallo/"></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/03/dilema-1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-58906" style="margin: 5px;" title="dilema 1" src="http://istmo.mx/revista/wp-content/uploads/2011/03/dilema-1.jpg" alt="" width="205" height="190" /></a>Trabajo en el sistema financiero desde 1995; soy Director General de una Casa de bolsa acreditada. Mi experiencia me ha enfrentado a problemas de control interno y prevención de fraudes, cuya atención invariablemente remitió al despido de los responsables y a adoptar medidas preventivas.</p>
<p>Hace poco el área de Auditoría detectó un fraude interno de casi 500 mil pesos, mediante transferencias electrónicas de fondos propios de la Casa a cuentas de terceros, en complicidad con un asistente administrativo de la Tesorería; el responsable ha sido consignado a las autoridades y las posibilidades de recuperación económica son mínimas.</p>
<p>La falla de control interno consistió en que Alicia, la Tesorera, quien tenía asignado un código para uso personal, confidencial y único para autorizar transferencias, faltando a la norma, lo prestó a un asistente administrativo durante sus breves ausencias por motivos personales. Alicia colabora en la institución hace más de 5 años y goza de buen prestigio. Estoy convencido de que fuera del grave error de violar las normas de control interno, actuó de buena fe y no obtuvo lucro ilegítimo.</p>
<p>El Comité de Auditoría, cuya autoridad emana del Consejo de Administración, ha resuelto su liquidación laboral. Me preocupa ese despido, pues sé que colabora al sustento de su familia y con los antecedentes expuestos enfrentará serias dificultades para conseguir un empleo. ¿Es ético sancionar de este modo a un colaborador leal de varios años, por la conducta descrita?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Los asesores sugieren </strong></p>
<p>1 <em>Dura lex, sed lex</em> (dura es la ley, pero finalmente es la ley) decían los antiguos romanos. Lo que significa que aunque cueste, el respeto a la ley beneficia el futuro y beneficia a la comunidad. Alicia faltó a la confianza depositada en ella y fue la causa material si no formal ni intelectual del fraude que se cometió. Además con su negligencia y abuso de confianza puso en ocasión al personaje que terminó consignado a las autoridades. No es poca la responsabilidad que tiene de todo este triste evento. Antes de dejar ese código en otras manos debió haber pensado en las posibles consecuencias que eran obvias. Creo que es ético y benéfico a la empresa ese despido por su carácter ejemplar: «Cuando veas las barbas de tu vecino pelar, pon las tuyas a remojar». Es decir, las negligencias graves tienen graves consecuencias. La lección que ella está recibiendo le resultará costosa, pero si la aprovecha podrá reencontrar su camino profesional.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Armando Reygadas</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Abogado especialista en Ética de Empresa</span></p>
<p>2 Como hemos comentado en otras ocasiones, la primera directriz ética es que «la ley justa obliga su cumplimiento». En este caso, la norma sobre el uso confidencial e intransferible de la clave es contundente. Las consecuencias de la trasgresión demuestran la importancia de la norma. El problema descrito fue causado por la tesorera. Ciertamente, no era su intención cometer el fraude, pero sabía del riesgo que corría al compartir la clave. La empresa se ha comportado benévolamente con ella al no haber procedido legalmente en su contra, dando por sentada la buena fe con que actuó. Su despido es completamente proporcionado con el daño que causó al desobedecer una norma.</p>
<p>Por otro lado, es buen momento para que la empresa revise sus procedimientos. ¿La normatividad no contempla cómo actuar cuando el tesorero se encuentra incapacitado o ausente? Debería prever estos casos de excepción.</p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">César Valdivieso</span></p>
<p style="text-align: right;"><span style="color: #008000;">Profesor de Ética y Filosofía</span></p>
<p><strong> </strong></p>
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