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Steve Adler, alcalde de Austin en Texas, habla sobre las condiciones que llevaron a esta ciudad estadounidense a ser reconocida por Forbes como uno de los mejores lugares para comenzar un negocio, donde además, el fracaso no es más que  un paso necesario en
el camino al éxito genuino.

 

Steve Adler
Es abogado de formación y asumió la alcaldía de Austin en enero de 2015.

 

En su visita a Guadalajara en noviembre de 2016, junto con otros 17 líderes empresariales establecidos en Austin como parte de la Delegación de Negocios en México 2016, el Alcalde Steve Adler fomentó la relación con propietarios y emprendedores de negocios mexicanos, con el fin de fortalecer la conexión económica y la colaboración entre las dos ciudades: “Queremos construir puentes, y en esta relación vemos una oportunidad para poner en marcha tal propósito”.

En entrevista, habla de las acciones que corresponden por un lado al gobierno y por otro, a la empresa para crear el clima ideal para el desarrollo nuevos negocios.

Es bien sabido que usted contribuyó a poner a Austin en el mapa, ciudad que sigue figurando entre los primeros lugares de la lista anual de Forbes que reconoce a las mejores ciudades para la formación de empresas pequeñas. ¿Cómo logra una ciudad convertirse en un destino premier de inversiones de negocios?

Efectivamente hoy la ciudad de Austin cuenta con una gran actividad comercial y se trata del área metropolitana de más rápido crecimiento en Estados Unidos, y lo ha sido los últimos cinco años. Hace un año observé que Austin crecía 30% más rápido que la segunda ciudad más grande del país y, según diversos estudios, se predice que la tasa de crecimiento de Austin, con relación a otras ciudades, mantendrá un incremento constante hasta 2040, año en el que se estima que la ciudad duplicará su tamaño.

Forbes identifica a Austin como el mejor lugar en Estados Unidos para comenzar un negocio. Hoy contamos con más startups de tecnología que los que tienen en Silicon Valley, Seattle, Boston o Nueva York, y estoy convencido de que una de las razones de que eso suceda es que tenemos un clima y ecosistema de negocios realmente dinámico. Austin actúa bien como ambiente de negocios debido a que lo conforman personas muy innovadoras y creativas. Y creo que cualquier negocio debe empezar con la gente.

Cuando llegué en 1970, la ciudad de Austin ocupaba el puesto 42 en tamaño con relación al país; actualmente ocupa el lugar 11. Sin embargo, desde entonces ya éramos una ciudad con gente innovadora, creativa y emprendedora, mismas características que se demostraron primero a través de la música, cuando ostentamos el título de la “Capital de la música en vivo”. Me gusta pensar que es esa misma vena creativa la que nos llevó a crecer en los negocios, así como a tomar el rol que tenemos en los campos de tecnología y startups. De modo que si hay más startups ahora en Austin que en cualquier otra ciudad del país, es debido a su gente.

Culturalmente creo que Austin es una ciudad muy amigable, porque en ella fracasar está bien. Y lo que quiero decir con esto es que si al echar a andar un nuevo negocio tienes éxito en el primer intento, nadie puede decir si realmente eres muy bueno o sólo tuviste suerte. Sin embargo, alguien que intenta algo y aprende sobre la marcha, o bien alguien que trata algo y no le sale, repite el proceso y cambia para volver a tratar, se convierte en una de las personas a las que más respetamos.

Ser una ciudad donde está bien fracasar es el elemento que nos diferencia de otras ciudades. Ese mismo proceso iterativo en la solución de problemas, es decir, el de aprender experimentar y repetir, es el que hoy impulsa la creación de pequeñas empresas y de los nuevos negocios como las startups. Esto se debe a que al emprender y recibir una inversión inicial, sólo tienes de 12 a 16 meses para alcanzar el crecimiento esperado, por lo que tienes que trabajar duro y demostrar tus habilidades así como generar una trayectoria lo más pronto posible. Posteriormente, las startups recurren a iterar y aprender y seguir tratando y ajustando e iterando y aprendiendo y tratando y ajustando… Ese proceso de encontrar mecanismos para depurar las variables que incrementan el riesgo a fracasar, es lo que hay en nuestro ADN.

¿De qué manera pueden los gobiernos apoyar a las pequeñas empresas?
Creo que una de las mejores formas de hacerlo es brindarle a estas empresas la oportunidad de construir nuevas relaciones en otros países, proporcionarles los contactos suficientes o bien, promover la organización de eventos y encuentros donde las empresas puedan obtener conexiones personales y encontrar oportunidades de negocio.

Austin ofrece lo que llamamos soft landing opportunities a las organizaciones interesadas en hacer negocios en la ciudad que, como su nombre lo dice, consiste en el “aterrizaje suave” de empresas extranjeras en entornos económicos en los cuales no están familiarizadas, brindándoles todas las facilidades para lograr una inversión exitosa. Tal que si hay una empresa que requiere generar nuevos contactos, o una guía a través del sistema regulatorio de nuestra ciudad, ése es un servicio que en Austin proporcionamos.

¿Qué motivos lo llevan a reunir a empresarios de Austin y México?
La relación entre Austin como ciudad y México como país es muy significativa. México es el socio comercial más grande de Texas e internacionalmente, muy importante para Austin. Llegamos a los $10, 000 millones de dólares en exportaciones de la ciudad y la proximidad con México nos permite ser capaces de desarrollar a Austin como puerta de entrada con el país. Adicionalmente, ambos estamos tratando de lograr nuevas tecnologías con incubadoras y aceleradoras.

Más de 400 mil personas de origen mexicano viven actualmente en Austin y representan 36% de su población. Nuestra ciudad es de tipo “mayoría-minoría”, lo que significa que los “anglos” representan menos de la mitad de la población y en el corto plazo se nos ha calificado como una ciudad cuya mayoría es mexicano-americana.

¿Cómo lograría México ser todavía una mejor opción para la inversión y los negocios?
Lo más importante es fomentar el networking y fortalecer los vínculos que se formen a partir de relaciones aún más personales durante las visitas y encuentros con otros países. Así mismo, promover más misiones comerciales donde la gente se pueda conocer, sobre todo, acercar a las comunidades tecnológica y empresarial.

Al hacer negocios internacionales, el nivel de consciencia para entender las oportunidades de trabajar con buenos socios es clave. De igual forma es importante que las empresas que nos visiten comprendan cómo pueden penetrar en los mercados de los EUA vía Austin. Por nuestra parte, seguiremos observando con atención a los mercados que se gesten dentro de México para participar con ellos en crear negocios, así como enviar creativos al país para que puedan identificar las oportunidades que se dan continuamente en México y a las que pretendemos conectar con nuestras relaciones y nuestra cultura.

Muchas personas cuando piensan en ciudades de Texas, lo primero que se les viene a la mente son Dallas, Houston y San Antonio, porque son las más grandes. Sin embargo, Austin es la cuarta ciudad en tamaño de Texas y la número 11 en el país. Representamos cerca del 7% de la población de Texas, pero también cerca de la tercera parte de sus pactos y la mitad en capital de inversión. Así que es importante para nosotros que cuando los emprendedores mexicanos piensen en Texas, sepan lo suficiente acerca de Austin para comprender la oportunidad tan única que representa.

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