Ted Turner, ese norteamericano creador de CNN, la primera emisora de noticias de 24 horas, ese hombre apodado “el Bocón del sur”, vicepresidente de Time Warner y el mayor terrateniente de los Estados Unidos, que “está en perpetuo movimiento”, dice que hay que reinventar el decálogo, que se ha quedado obsoleto. Y como no se explica por qué no está en proceso de reforma, él decidió crear su propio código de diez “iniciativas voluntarias”, que desearía que mucha gente adoptara. Su cuarto mandamiento es venerar a la o­nU; otro, no tener más de dos hijos, aunque luego lo modificó y decidió que mejor uno solo (él tiene cinco).

En México tenemos una historia más cercana. Recientemente entrevistaron en un periódico local a Federico Wilkins, productor de los programas informativos con mayor rating, primero Ciudad desnuda y Hechos y después, en la competencia, con Fuera de la ley y Duro y directo. La entrevista no tiene desperdicio, transcribo estas dos líneas del Diccionario de Wilkins:

Ética: No comer con un político en el poder

Amarillismo: ¿Y qué color tienen las finanzas?

Más adelante afirma que la gente es más morbosa de lo que reconoce y que el éxito de sus programas fue llevar a la televisión historias que se pueden escuchar en un pesero, eso, para él es un valor ético. “Cuando yo digo que tiene un valor ético, quiere decir que la televisión asume un camino nuevo, porque ya no busca la sonrisa del político. A partir de ahí se me hace un valor ético”.

Sabemos que tres de esos programas éticos fueron retirados del aire justamente, porque la mayoría de la sociedad consideraba, por el contrario, que el abuso del morbo es una flagrante falta de ética.

Pero ¿qué es ética? ¿Con cuál definición de ética podremos manejarnos? Con las normas de un excéntrico cuyo orgullo es cambiar continuamente, aunque sea de un lado al contrario, o con el pragmatismo de un productor que afirma que no emite escenas de sangre porque tiene un estudio que dice que el rojo baja el rating?

Afortunadamente no todo el mundo piensa como ellos y en muchos campos de la sociedad hay consenso de que la ética no puede ser relativa, cada quien la suya, porque simplemente surgirían las contrapuestas y no podríamos convivir. En este ejemplar istmo aborda el tema de la ética aplicada a tres campos de la vida humana: empresa, investigación y sociedades intermedias.

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