Es un hecho que en la intimidad de la vida diaria es cuando mejor nos conocemos. Tres personas que trabajaron y convivieron con Carlos Llano, hablan de sus gustos, intereses, sus manías… y sus defectos. Aquí se entrelazan las respuestas a una pregunta general ¿cómo era Carlos en el día a día?
Con frescura y sencillez, Alejandro, Estela y Rafael Llano Cifuentes narran algunos recuerdos de infancia y vivencias familiares en Madrid y en Ribadesella (Asturias). Un texto entrañable que entreteje la alegría de poder expresarse de esa manera de un hermano y la tristeza de saber que ya no está con nosotros.
Con algunas coordenadas y la explicación de ciertas claves, el autor se propone una importante tarea: ayudar a entender la obra y el pensamiento de Carlos Llano, desarrollados en más de treinta libros y en décadas de labor académica y docente.
Su labor como empresario y filósofo, su amistad, enseñanza, liderazgo y sencillez alentaron a quienes lo conocieron a abrir su corazón y compartir lo que sembró con palabras y acciones. Estas narraciones, pinceladas sueltas, dejan traslucir el cariño, elemento que les da unidad. Seleccionamos algunas para la edición impresa y con gusto ofrecemos otras en la página web istmo.mx
Un trabajo intenso, con miras altas, no en unas áreas, sino en el conjunto, exigencia, visión de futuro y deseo de servir, caracterizaron la gestión de Carlos Llano al frente de esta Institución de beneficencia.
La primera Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, donde trabajó Carlos Llano entre 1993 y 2000, con distintos personajes destacados de la ciudad, se caracterizó por una amplia apertura y pluralidad.
«Vale más ponerse la meta de la excelencia y no lograrla, que la de la mediocridad y conseguirla». (Viaje al centro del hombre, ruz. México, 1999) «En las escuelas pueden aprenderse oficios, mientras que en la familia se aprende, cuando …
Carlos Llano me enseñó y me protegió. No fue mi amigo, pues la amistad requiere de una intimidad y un trato que nunca sostuvimos. Hasta en eso, en los afectos, era un hombre extraordinariamente templado. Casi estoico. Esa sobriedad no …