He leído el artículo «Tatuajes, tabú o moda» (istmo 316). Como apasionado de las artes visuales y de la formación de mis alumnos, me atrevo a opinar con la finalidad de hacer una aportación constructiva.
El tema del tatuaje sin duda es un ejercicio diario en miles de personas, ya sea a través de una película, como tema de conversación o en el asiento protagonista de quien decide introducir tinta en su piel. Cuando se decide publicar sobre cualquier tema, considero que es una invaluable oportunidad de tomar una postura y dar dirección al lector. Más aún cuando puede ser parte aguas en una decisión de vida, como es el tatuarse. En concreto señalo dos comentarios sobre lo leído. Conforme navegaba en el artículo me fui extraviando en la ambigüedad de tantos testimonios. Me parece que el exceso de este recurso pone en riesgo la seriedad del contenido. En segunda instancia esperé de principio a fin una postura, una lectura guiada desde la ventana de la dignidad de la persona, del libre albedrío, de la construcción de la personalidad o cualquier otro punto de vista que aumentara el valor formativo del artículo.
Motivado por encontrarme con el tatuaje en su revista, pongo a su disposición un artículo que preparé sobre este apasionante tema.
La intención del tatuaje trasciende en la persona
DAVID CHAVERO VALLEJO
Si bien, una obra de arte es un arma cargada, habrá que estudiar su calibre y su alcance. En el planteamiento del artículo («Tatuajes, tabú o moda», istmo 315) encontramos dos declaraciones muy definitivas y en extremo debatibles. No es mi intención posicionar el cuerpo como soporte, me interesa más hablar sobre la intención y trascendencia del tatuaje en la persona que lo traslada.
Sobre el tatuaje habrá un significado que opera según determinada intencionalidad, una apropiación del sujeto que ahora forma parte de la obra. Constantemente imprimimos un sentido o significado en los símbolos que incorporamos a nuestro sistema. El color de nuestro auto, la pulsera que llevamos en la muñeca o la fotografía de bienvenida en la pantalla del celular, son tan sólo algunos ejemplos de las decisiones simbólicas que operan en la construcción de una identidad.
Encuentro una dinámica similar en el tatuaje. No sólo un símbolo queda inscrito en la piel, en el tatuaje se sugiere un ejercicio de identificación semántica. El retrato de un ser querido, una representación religiosa, por citar algún ejemplo, serán nuevos lunares, nuevas marcas de identidad, una forma de reafirmar la personalidad del individuo y realizar en su cuerpo un acto orgánico que el tiempo ira deteriorando.
Esos significados no necesariamente son a prueba del tiempo, pueden cambiar de manera súbita, sobre todo los que llevan consigo una carga afectiva. El tatuaje, además de permitir al sujeto participar en la experiencia de su planteamiento estético, cifra en su diseño un modo muy particular de entender el mundo y las dimensiones del cuerpo. Un diseño tribal bajo el hombro o una serie de copos de nieve, abandonan los planos figurativos y forman ahora parte del tatuado.
Los copos ya no sólo son copos, son copos deslizándose por la espalda. Un cuestionamiento que escuchará de forma frecuente un tatuado será el del sentido del tatuaje. Las respuestas son muchas: recordar, intimidar, adornar, rendir tributo, por rebeldía u ociosidad. Y este complemento cuesta trabajo definirlo en la antesala de llevar la tinta a la piel, sobre todo en los adolescentes.
El significado perdura y se expresa a través de la imagen, la intención queda en nuestra conciencia y con el paso del tiempo podemos entrar en desacuerdo o arrepentimiento con ella. En cualquier caso, la persona hace suyo el tatuaje y se compromete, en ocasiones sin plena conciencia del mensaje que este transmite.
El tatuaje como medio de expresión ha subsistido en diversas culturas a lo largo de los siglos. En la actualidad, nos es totalmente accesible. La decisión de portar una imagen afecta nuestra realidad. Nuestra condición de personas, nos sitúa como agentes de intercambio y sin necesidad de hablar, estamos enviando uno o múltiples mensajes a receptores que traducen esa información de acuerdo a su propia formación.
Las consecuencias de portar un tatuaje residen en la vida diaria del portador, al tiempo que cumple con un atractivo estético, afecta su autoestima, modifica sus posibilidades de relacionarse afectivamente con otra persona y dependiendo de la sociedad en la que se encuentre podrá tener grandes complicaciones en el sector laboral.
La intención y el significado se unen en una decisión nada fácil, el resultado de esta suma puede atentar contra la dignidad de la persona o devolverla a su propia esencia. En cualquier instancia, es tinta bajo la piel, a la fecha imposible de remover en su totalidad sin dejar atrás un rastro de modificación corporal.
En el editorial del número de istmo dedicado a la mujer (317) concluyes que hoy la mujer está mejor. Me pregunto ¿mejor porque en su mayoría se ve obligada a salir a trabajar porque no alcanza con un sueldo ni para lo indispensable? ¿Mejor porque algunas son parte de los mandos superiores en la empresa?
Las feministas radicales, las generistas con su ideología de género antivida y antifamilia, estarán encantadas con este número de istmo que resalta como logro para la mujer y para la sociedad, un objetivo por el que han luchado por décadas: celebrar el haber sacado a la mujer del hogar. Hemos mordido anzuelos como la conciliación familia-trabajo como un derecho de la mujer… para dejar a los hijos en guarderías… Suena muy bonito, muy justo. Pero ¿cuál es la realidad de la mayoría de las mujeres y de la familia en México? ¿Qué ideologías están logrando desintegrar ya no sólo a los matrimonios y a la familia, sino a la misma persona constituida como hombre y como mujer para que no quiera ser lo que es?
Sin duda la familia puede aportar a la empresa y al revés. Sin embargo, sus fines son distintos. También, si no se tiene un orden, puede destruir la segunda a la primera. Un sistema económico ético, respetuoso de la naturaleza humana, gira alrededor del desarrollo integral de todas las personas, de todos los miembros de la familia del empleado y trabajador.
A manera de ejemplo: en un artículo del Centro de la mujer de IPADE, sacar una gráfica mostrando que hay más mujeres encabezando los hogares en México que en años anteriores como señal de avance de la mujer, es digamos una ligereza.
¿Me harás el favor de publicar el artículo que adjunto y enviar estos comentarios al Centro del IPADE?
Una opción espléndida
ARANTZAZU DÍEZ ZEARSOLO
PILAR PÉREZ RODRÍGUEZ y CARMEN RUIZ ENRÍQUEZ
La actual primacía de la opción por la conciliación trabajo-familia se identifica con palabras como «liberación, realización, emancipación, independencia, igualdad». Pero ¿dónde quedan los derechos de nuestros hijos? ¿de qué o de quién nos hemos emancipado y liberado? ¿qué igualdad puede haber si no se tienen en cuenta las diferencias esenciales entre el hombre y la mujer?
Queremos dar nuestra juventud, nuestros talentos y nuestro tiempo a los que más queremos, sabiendo que «hay más dicha en dar que en recibir». Hablamos desde la experiencia de mujeres de nuestro tiempo y no desde la ideología.
A nuestros hijos, los más débiles, los que no tienen voz, sabemos que les gusta estar con mamá, en la casa y en la calle, en la cocina pelando patatas o dibujando junto al ordenador en que mamá está escribiendo este artículo. Incluso, cuando ya van al colegio, sigue gustándoles enfermar un día de vez en cuando para quedarse en casa, con mamá que le cuida. Su infancia, su adolescencia, no vuelven, y nosotras no queremos perdérnosla.
Defendemos no una vuelta al pasado, sino una opción innovadora, más creativa, que cambie de verdad esta sociedad nuestra tan materialista, que tenga en cuenta nuestro ser como mujeres y madres, que sea pluralista y nos asista igual que asiste a quienes deciden conciliar el trabajo con la familia.
Reclamamos que nos den la asistencia económica que nos darían en caso de trabajar: subvención de la media jornada, los 100 euros por hijo, la devolución de impuestos, las subvenciones para comedor, campamento, guardería y asistenta para el hogar.
Con esa asistencia nosotras podríamos pagar con más holgura el alquiler de nuestro piso, traer a los hijos a comer a casa, irnos de vacaciones con nuestro marido e hijos al lugar que mejor nos convenga a todos. De hecho, aún sin asistencia, sabemos que el amor incondicional de nuestro marido y la inocencia, la frescura y la sonrisa de nuestros hijos valen mucho más que cualquier otra compensación que el mundo nos pueda ofrecer.
Nuestra opción nace de una realidad positiva. La mujer puede ejercer cualquier profesión, y de hecho, es muy bueno que vaya habiendo cada vez más mujeres en todos los trabajos y en puestos influyentes. Pero en cualquiera de ellos es reemplazable, salvo en su papel de esposa de su marido y madre de sus hijos. No olvidemos esto nunca. Como decía ya en los años 30 la filósofa y pedagoga Santa Edith Stein, patrona de Europa: «Es algo misterioso la relación entre madre e hijo. Nunca podrá el entendimiento describir totalmente cómo sucede que un nuevo organismo se desarrolle en el organismo materno. Igualmente inexplicable y no de menor importancia es que, después de la separación entre madre e hijo en el momento del nacimiento, permanece un lazo invisible, una fuerza por la que la madre puede sentir lo que necesita el niño, lo que le amenaza, lo que le sucede, y posee un maravilloso ingenio para conseguir lo necesario y repeler lo dañino; y una disposición de sacrificio hasta la muerte. Por eso ella es irreemplazable» (El arte de la educación materna).
Quiero felicitarlos por el cariño y dedicación que le han dedicado a la revista, tanto en su versión impresa como en la digital, ya que los lectores nos encontramos con un producto que da gusto que llegue a nuestras manos. Los artículos mantienen una calidad extraordinaria que siempre nos obligan a reflexionar y a pensar “fuera de la caja”. El diseño es cada vez más atinado y elegante. Además, la página web que tienen actualmente está muy amigable, dinámica y limpia. Los felicito a todos por tan excelente trabajo que sé sólo puede surgir como consecuencia del amor que en su elaboración imprimen.
Podrían ayudarme en donde puedo comprar el libro de Carlos Llano, La enseñanza de la dirección y el método del caso, ya lo busque en muchas librerías y no lo tienen.
He leído el artículo «Tatuajes, tabú o moda» (istmo 316). Como apasionado de las artes visuales y de la formación de mis alumnos, me atrevo a opinar con la finalidad de hacer una aportación constructiva.
El tema del tatuaje sin duda es un ejercicio diario en miles de personas, ya sea a través de una película, como tema de conversación o en el asiento protagonista de quien decide introducir tinta en su piel. Cuando se decide publicar sobre cualquier tema, considero que es una invaluable oportunidad de tomar una postura y dar dirección al lector. Más aún cuando puede ser parte aguas en una decisión de vida, como es el tatuarse. En concreto señalo dos comentarios sobre lo leído. Conforme navegaba en el artículo me fui extraviando en la ambigüedad de tantos testimonios. Me parece que el exceso de este recurso pone en riesgo la seriedad del contenido. En segunda instancia esperé de principio a fin una postura, una lectura guiada desde la ventana de la dignidad de la persona, del libre albedrío, de la construcción de la personalidad o cualquier otro punto de vista que aumentara el valor formativo del artículo.
Motivado por encontrarme con el tatuaje en su revista, pongo a su disposición un artículo que preparé sobre este apasionante tema.
La intención del tatuaje trasciende en la persona
DAVID CHAVERO VALLEJO
Si bien, una obra de arte es un arma cargada, habrá que estudiar su calibre y su alcance. En el planteamiento del artículo («Tatuajes, tabú o moda», istmo 315) encontramos dos declaraciones muy definitivas y en extremo debatibles. No es mi intención posicionar el cuerpo como soporte, me interesa más hablar sobre la intención y trascendencia del tatuaje en la persona que lo traslada.
Sobre el tatuaje habrá un significado que opera según determinada intencionalidad, una apropiación del sujeto que ahora forma parte de la obra. Constantemente imprimimos un sentido o significado en los símbolos que incorporamos a nuestro sistema. El color de nuestro auto, la pulsera que llevamos en la muñeca o la fotografía de bienvenida en la pantalla del celular, son tan sólo algunos ejemplos de las decisiones simbólicas que operan en la construcción de una identidad.
Encuentro una dinámica similar en el tatuaje. No sólo un símbolo queda inscrito en la piel, en el tatuaje se sugiere un ejercicio de identificación semántica. El retrato de un ser querido, una representación religiosa, por citar algún ejemplo, serán nuevos lunares, nuevas marcas de identidad, una forma de reafirmar la personalidad del individuo y realizar en su cuerpo un acto orgánico que el tiempo ira deteriorando.
Esos significados no necesariamente son a prueba del tiempo, pueden cambiar de manera súbita, sobre todo los que llevan consigo una carga afectiva. El tatuaje, además de permitir al sujeto participar en la experiencia de su planteamiento estético, cifra en su diseño un modo muy particular de entender el mundo y las dimensiones del cuerpo. Un diseño tribal bajo el hombro o una serie de copos de nieve, abandonan los planos figurativos y forman ahora parte del tatuado.
Los copos ya no sólo son copos, son copos deslizándose por la espalda. Un cuestionamiento que escuchará de forma frecuente un tatuado será el del sentido del tatuaje. Las respuestas son muchas: recordar, intimidar, adornar, rendir tributo, por rebeldía u ociosidad. Y este complemento cuesta trabajo definirlo en la antesala de llevar la tinta a la piel, sobre todo en los adolescentes.
El significado perdura y se expresa a través de la imagen, la intención queda en nuestra conciencia y con el paso del tiempo podemos entrar en desacuerdo o arrepentimiento con ella. En cualquier caso, la persona hace suyo el tatuaje y se compromete, en ocasiones sin plena conciencia del mensaje que este transmite.
El tatuaje como medio de expresión ha subsistido en diversas culturas a lo largo de los siglos. En la actualidad, nos es totalmente accesible. La decisión de portar una imagen afecta nuestra realidad. Nuestra condición de personas, nos sitúa como agentes de intercambio y sin necesidad de hablar, estamos enviando uno o múltiples mensajes a receptores que traducen esa información de acuerdo a su propia formación.
Las consecuencias de portar un tatuaje residen en la vida diaria del portador, al tiempo que cumple con un atractivo estético, afecta su autoestima, modifica sus posibilidades de relacionarse afectivamente con otra persona y dependiendo de la sociedad en la que se encuentre podrá tener grandes complicaciones en el sector laboral.
La intención y el significado se unen en una decisión nada fácil, el resultado de esta suma puede atentar contra la dignidad de la persona o devolverla a su propia esencia. En cualquier instancia, es tinta bajo la piel, a la fecha imposible de remover en su totalidad sin dejar atrás un rastro de modificación corporal.
Comentario del día marzo 5, 2012 a las 9:02Estimada Patricia:
En el editorial del número de istmo dedicado a la mujer (317) concluyes que hoy la mujer está mejor. Me pregunto ¿mejor porque en su mayoría se ve obligada a salir a trabajar porque no alcanza con un sueldo ni para lo indispensable? ¿Mejor porque algunas son parte de los mandos superiores en la empresa?
Las feministas radicales, las generistas con su ideología de género antivida y antifamilia, estarán encantadas con este número de istmo que resalta como logro para la mujer y para la sociedad, un objetivo por el que han luchado por décadas: celebrar el haber sacado a la mujer del hogar. Hemos mordido anzuelos como la conciliación familia-trabajo como un derecho de la mujer… para dejar a los hijos en guarderías… Suena muy bonito, muy justo. Pero ¿cuál es la realidad de la mayoría de las mujeres y de la familia en México? ¿Qué ideologías están logrando desintegrar ya no sólo a los matrimonios y a la familia, sino a la misma persona constituida como hombre y como mujer para que no quiera ser lo que es?
Sin duda la familia puede aportar a la empresa y al revés. Sin embargo, sus fines son distintos. También, si no se tiene un orden, puede destruir la segunda a la primera. Un sistema económico ético, respetuoso de la naturaleza humana, gira alrededor del desarrollo integral de todas las personas, de todos los miembros de la familia del empleado y trabajador.
A manera de ejemplo: en un artículo del Centro de la mujer de IPADE, sacar una gráfica mostrando que hay más mujeres encabezando los hogares en México que en años anteriores como señal de avance de la mujer, es digamos una ligereza.
¿Me harás el favor de publicar el artículo que adjunto y enviar estos comentarios al Centro del IPADE?
Una opción espléndida
ARANTZAZU DÍEZ ZEARSOLO
PILAR PÉREZ RODRÍGUEZ y CARMEN RUIZ ENRÍQUEZ
La actual primacía de la opción por la conciliación trabajo-familia se identifica con palabras como «liberación, realización, emancipación, independencia, igualdad». Pero ¿dónde quedan los derechos de nuestros hijos? ¿de qué o de quién nos hemos emancipado y liberado? ¿qué igualdad puede haber si no se tienen en cuenta las diferencias esenciales entre el hombre y la mujer?
Queremos dar nuestra juventud, nuestros talentos y nuestro tiempo a los que más queremos, sabiendo que «hay más dicha en dar que en recibir». Hablamos desde la experiencia de mujeres de nuestro tiempo y no desde la ideología.
A nuestros hijos, los más débiles, los que no tienen voz, sabemos que les gusta estar con mamá, en la casa y en la calle, en la cocina pelando patatas o dibujando junto al ordenador en que mamá está escribiendo este artículo. Incluso, cuando ya van al colegio, sigue gustándoles enfermar un día de vez en cuando para quedarse en casa, con mamá que le cuida. Su infancia, su adolescencia, no vuelven, y nosotras no queremos perdérnosla.
Defendemos no una vuelta al pasado, sino una opción innovadora, más creativa, que cambie de verdad esta sociedad nuestra tan materialista, que tenga en cuenta nuestro ser como mujeres y madres, que sea pluralista y nos asista igual que asiste a quienes deciden conciliar el trabajo con la familia.
Reclamamos que nos den la asistencia económica que nos darían en caso de trabajar: subvención de la media jornada, los 100 euros por hijo, la devolución de impuestos, las subvenciones para comedor, campamento, guardería y asistenta para el hogar.
Con esa asistencia nosotras podríamos pagar con más holgura el alquiler de nuestro piso, traer a los hijos a comer a casa, irnos de vacaciones con nuestro marido e hijos al lugar que mejor nos convenga a todos. De hecho, aún sin asistencia, sabemos que el amor incondicional de nuestro marido y la inocencia, la frescura y la sonrisa de nuestros hijos valen mucho más que cualquier otra compensación que el mundo nos pueda ofrecer.
Nuestra opción nace de una realidad positiva. La mujer puede ejercer cualquier profesión, y de hecho, es muy bueno que vaya habiendo cada vez más mujeres en todos los trabajos y en puestos influyentes. Pero en cualquiera de ellos es reemplazable, salvo en su papel de esposa de su marido y madre de sus hijos. No olvidemos esto nunca. Como decía ya en los años 30 la filósofa y pedagoga Santa Edith Stein, patrona de Europa: «Es algo misterioso la relación entre madre e hijo. Nunca podrá el entendimiento describir totalmente cómo sucede que un nuevo organismo se desarrolle en el organismo materno. Igualmente inexplicable y no de menor importancia es que, después de la separación entre madre e hijo en el momento del nacimiento, permanece un lazo invisible, una fuerza por la que la madre puede sentir lo que necesita el niño, lo que le amenaza, lo que le sucede, y posee un maravilloso ingenio para conseguir lo necesario y repeler lo dañino; y una disposición de sacrificio hasta la muerte. Por eso ella es irreemplazable» (El arte de la educación materna).
Comentario del día marzo 5, 2012 a las 9:07cómo puedo plantear un dilema que ocurre en mi empresa, realmente necesitamos ayuda
Comentario del día abril 24, 2012 a las 11:52Escríbenos a istmo@ipade.mx y con gusto lo revisamos. Saludos.
Comentario del día abril 25, 2012 a las 10:40Estimada Patricia y equipo de la revista Istmo:
Quiero felicitarlos por el cariño y dedicación que le han dedicado a la revista, tanto en su versión impresa como en la digital, ya que los lectores nos encontramos con un producto que da gusto que llegue a nuestras manos. Los artículos mantienen una calidad extraordinaria que siempre nos obligan a reflexionar y a pensar “fuera de la caja”. El diseño es cada vez más atinado y elegante. Además, la página web que tienen actualmente está muy amigable, dinámica y limpia. Los felicito a todos por tan excelente trabajo que sé sólo puede surgir como consecuencia del amor que en su elaboración imprimen.
Comentario del día abril 28, 2012 a las 14:41Tengo libreria y me han pedido este libro/revista, donde puedo adquirirlo? Cuanto cuesta?
Delia Flores RESCATE DE EMPRESAS EN CRISIS.
Muchas gracias.
Comentario del día mayo 21, 2012 a las 12:43Eliana Di Paola
0261 154169821
Podrían ayudarme en donde puedo comprar el libro de Carlos Llano, La enseñanza de la dirección y el método del caso, ya lo busque en muchas librerías y no lo tienen.
Les agradecería mucho su respuesta.
Gracias,
Paloma Rubio
Comentario del día junio 15, 2012 a las 15:49Estimada Paloma:
Seguramente lo encontrarás en la librería “La Posta” del IPADE.
Informes: (+52) 55 5354-1800, ext. 1173
laposta@ipade.mx
Muchos saludos
Comentario del día julio 10, 2012 a las 9:27